Río Cuarto | Ferreyra

Siete votos por la culpabilidad y 3 por la inocencia

El alegato de la defensora oficial inoculó la duda en algunos jurados y la decisión fue dividida.

La defensora oficial Ivana Niesutta hizo un encendido alegato que logró convencer a algunos de los jurados populares, pero no alcanzó para evitar un fallo adverso.

Niesutta dijo que no podía condenarse a Héctor Ferreyra por su personalidad apática o por mantenerse en silencio. “Yo misma le recomendé que no hablara, porque todas las pruebas que recogió el fiscal de Instrucción estaban orientadas en su contra y no abrió otras líneas de investigación”.

La asesora no escatimó esfuerzos para intentar aliviar la comprometida situación de su cliente. Pidió un proyector para exhibir en pantalla gigante las imágenes de la herida que Ferreyra tenía en su mano. Se las atribuyó al forcejeo con el picaporte porque, a su criterio, no se trataba de un corte limpio, sino más bien de una herida de rozamiento. Para intentar demostrar eso, también llevó un cuchillo y un tomate y, delante del jurado, ensayó diferentes cortes.

Después de su alegato, el tribunal presidido por Emilio Andruet pasó a deliberar y, a las tres de la tarde, dio a conocer el veredicto.

La decisión fue dividida. El tribunal de la Cámara Segunda del Crimen llegó a la culpabilidad de Héctor Ferreyra y lo condenó a prisión perpetua con los votos de los dos jueces técnicos Bianchi y González Castellanos y los de cinco de los jurados populares. Otros tres ciudadanos comunes se inclinaron por la inocencia.