A juicio por una fiesta electrónica en la que murió una joven
Tres son los imputados por la organización del evento que le costó la vida a Tania Abrile, por consumo de éxtasis.
La causa por una fiesta electrónica que terminó con la muerte de una joven en Córdoba llega a juicio, luego que concluyera la etapa de instrucción por parte de la Fiscalía de Narcotráfico de Primer Turno de la capital provincial.
Los imputados son Héctor Baistrocchi, y los hermanos Iván Aballay y Micaela Aballay. Son acusados de facilitación de lugar para el consumo de estupefaciente, doblemente agravado.
Como consecuencia del consumo de éxtasis, en el evento desarrollado el 24 de abril de 2016 en el Orfeo Superdomo, murió Tania Abrile, una artista plástica de 38 años.
En la acusación se sostiene, que la empresa organizadora predispuso una serie de acciones para lograr las condiciones óptimas con la finalidad de que los asistentes pudieran consumir de manera libre estupefacientes, buscando como objetivo lograr una fiesta exitosa con el consecuente rédito comercial.
Según los investigadores, para la fiesta se contó con la participación necesaria de dos personas: una, a cargo de la seguridad privada que actuaba en forma exclusiva dentro del evento; y la otra, un falso médico que en un marco de total ilegalidad, sin estudios de medicina ni matrícula habilitante, dueño de una empresa que tampoco contaba con habilitación.
Los imputados son Héctor Baistrocchi, y los hermanos Iván Aballay y Micaela Aballay. Son acusados de facilitación de lugar para el consumo de estupefaciente, doblemente agravado.
Como consecuencia del consumo de éxtasis, en el evento desarrollado el 24 de abril de 2016 en el Orfeo Superdomo, murió Tania Abrile, una artista plástica de 38 años.
En la acusación se sostiene, que la empresa organizadora predispuso una serie de acciones para lograr las condiciones óptimas con la finalidad de que los asistentes pudieran consumir de manera libre estupefacientes, buscando como objetivo lograr una fiesta exitosa con el consecuente rédito comercial.
Según los investigadores, para la fiesta se contó con la participación necesaria de dos personas: una, a cargo de la seguridad privada que actuaba en forma exclusiva dentro del evento; y la otra, un falso médico que en un marco de total ilegalidad, sin estudios de medicina ni matrícula habilitante, dueño de una empresa que tampoco contaba con habilitación.