Fiestas de alcohol y sexo en un quincho: 3 chicos a juicio por abuso
El fiscal Daniel Miralles ordenó que sean juzgados por el delito de abuso sexual con acceso carnal. Los hechos habrían sucedido en tres noches diferentes contra la misma víctima, en la casa de un dirigente gremial
Los encuentros se hacían siempre en el mismo lugar: el quincho de una casa ubicada en el sureste de Río Cuarto.
La víctima era la misma en todas las oportunidades: Mariela*, una chica de 14 años, que en todas las ocasiones bebía en abundancia y al día siguiente se encontraba con claras evidencias de haber tenido sexo, sin recordar el lugar, ni la manera ni con quién. La primera vez se encontró con sangre en su bombacha y un fuerte ardor en la vulva, en otra ocasión tenía rota la ropa interior.
Era su amiga, la novia del dueño de casa, la que en cada una de las ocasiones le confiaba en tono jocoso el nombre del chico con el que había estado esa noche.
Era siempre alguien distinto.
El fiscal de Cuarto Turno, Daniel Miralles, que en este delicado caso actuó como fiscal penal juvenil, acaba de pedir la elevación a juicio de los tres chicos que, en el momento en que sucedieron los hechos, tenían 17 años. Todos ellos quedaron acusados de un delito grave -abuso sexual con acceso carnal- y en el juicio sólo podría determinarse si fueron o no responsables de los abusos, pero no se les impondrá pena alguna por su condición de menores de edad.
Sólo el juez de Menores, en una segunda instancia, definirá si corresponde o no que cumplan alguna condena.
De qué se los acusa
El abogado querellante, Paulo Espamer, oportunamente dijo a Puntal que las fiestas privadas tuvieron lugar en el domicilio de un dirigente gremial de la ciudad y que entre los organizadores de las juntadas estaban el hijo del sindicalista y la novia de éste, aunque ninguno de los dos resultó imputado.
Según la acusación que formuló Miralles, los presuntos abusos se produjeron uno en septiembre de 2017, otro en octubre del mismo año, y el tercero en marzo de 2018.
En la descripción del primero de los hechos, sostiene que en septiembre de 2017, en horas de la noche, el imputado y la víctima estaban en una fiesta en el quincho de una casa ubicada en Adelia María 145 y, aprovechando el estado de ebriedad de Mariela, la invitó a subir a una habitación de la casa y “sin contar con el libre consentimiento de la joven, procede a accederla carnalmente, vía vaginal”, dijo el fiscal.
El segundo hecho, atribuido a otro de los acusados, fue ubicado por el investigador en el mes de octubre de 2017, por la noche, cuando Mariela y el imputado estaban junto a otros jóvenes en el mismo quincho. Señaló que, en el momento en que el resto estaba en la piscina, aprovechó el estado de ebriedad en que se encontraba la chica para llevarla al baño del quincho y sin contar con el libre consentimiento la accedió carnalmente, vía vaginal.
El tercer hecho que será juzgado en los Tribunales locales tiene un tercer acusado, que en ese momento -el 17 de marzo de 2018- tenía 17 años de edad. En otra juntada que se hizo en el mismo quincho, el chico aprovechó el estado de ebriedad de Mariela y que el resto de los jóvenes estaban en otras dependencias de la casa para abusarla sexualmente.
En sus conclusiones, Miralles sostiene que los elementos recogidos “resultan más que suficientes para acreditar el cuadro probatorio por de más cargoso contra los tres acusados” y agrega que “queda acreditado con el grado de probabilidad exigido en esta instancia procesal, la existencia material de los hechos investigados, así como también la supuesta autoría por parte de los adolescentes imputados”. Por tener 17 años son considerados menores imputables, es decir, que se los puede someter a juicio y es el juzgado de Menores quien en última instancia decide si es necesario que cumplan o no una condena, en caso de que en el proceso se los encuentre responsables de los abusos.
* El nombre es ficticio para preservar la identidad de la denunciante.
Se detectó por el bulling que le hacían en el colegio
Los presuntos abusos a una chica de 14 años salieron a la luz cuando la víctima le pidió a su madre que la sacara del colegio donde estudiaba porque sus amigas la hacían a un lado.
A pedido de la madre, el colegio inició una mediación para tratar de conciliar las relaciones; fue en ese proceso donde salió a la luz el tema que angustiaba a la chica y la hacía objeto de burlas.
La directora del colegio le dijo a la madre de Mariela que su hija de 14 años tenía algo muy importante que contarle.
Así fue como la chica le relató los tres graves episodios que, a la sazón, se transformarían en la base de la acusación penal que acaba de enviar a juicio el fiscal Miralles.
Más adelante, y cuando el caso ya se hubo judicializado, Mariela debió recordar estos hechos en Cámara Gesell. Para los profesionales que participaron de esa pericia, la chica “se encontraba lúcida, coherente, ubicada en tiempo y espacio, con la memoria y la atención conservadas, coheficiente intelectual en la media normal y pensamiento organizado”.
A su vez, el médico forense, Gustavo Zanlungo, les practicó las pericias psiquiátricas a los tres adolescentes acusados, de las que surgió que ninguno de ellos sufre algún tipo de patología psíquica, lo que lo llevó a concluir que “al día de los hechos todos pudieron comprender la criminalidad del acto y dirigir sus acciones”.