Filloy y Río Cuarto son nombres con una historia en común. No hay dudas, por lo tanto, que resulta un acontecimiento insoslayable, y plausible, que esta primera versión teatral que une diversas líneas de la obra del gran escritor se presente en la ciudad, como sucederá mañana en el Teatro Municipal. Y además, es casi natural, inevitable, que en su escritura hayan participado activamente dos riocuartenses: Marcelo Fagiano y Leo Formía.
Esa participación fundamental en la fusión de los diversos mundos creados por el gran escritor “comenzó con una conversación en la que Raúl Sansica, director del Teatro Real e integrante del directorio de la Agencia Córdoba Cultura, le manifestó a Fernando Sassatelli la idea de crear un texto dramático trabajando sobre las obras de Filloy, pensando en presentarlo durante el Congreso Internacional de la Lengua Española”.
Ni lerdo ni perezoso el titular de la Fundación por la Cultura de Río Cuarto le dijo que en ésta ciudad había escritores que habían hecho algunos trabajos al respecto y que, casualmente, formaban parte de un seminario de dramaturgia que estaba desarrollando en ésta ciudad Ariel Dávila: ese fue el punto de partida que dio lugar a la integración de un cuarteto en el que, a los nombrados, Fagiano, Formía y Dávila, se sumó el director Sergio Osses.
“Poco después de aquella sugerencia de Fernando (Sassatelli) viajamos a Córdoba, nos juntamos con Sansica y, aunque inicialmente se pensó instrumentarlo como un trabajo de todo el taller, le dimos forma a este grupo por razones de funcionalidad, ya que en tres meses el texto debía estar listo para que la Comedia Cordobesa comenzara su puesta en escena con vistas al estreno de octubre en el CILE”, cuentan Diego y Marcelo.
Avanzar descartando
En principio se desarrolló la idea de trabajar sólo con “Caterva”, incluso con la idea de seguir el itinerario que plantea la obra, pero se descartó porque era de una producción vasta, casi imposible. Después se pensó en ligar siete obras, para seguir esa especie de señal de identidad-cábala que se especifica en los títulos de sus obras, y finalmente quedaron tres: “Caterva”, “L’ambigú”, e “Ignitus”.
Ante lo inabordable de ese panorama vastísimo que es la obra de Filloy, que registra varios momentos distintos en la escritura y la concepción de sus obras, eligieron esas tres por cuestiones diversas, muchas de ellas atinentes a la familiaridad que tenían con esos textos (sobre “Caterva”, Diego había trabajado bastante para sacar algunos fragmentos en los tiempos de “Ciudad Ficcional” que aparecía en Puntal) y en otros casos por la cercanía (UniRío acaba de publicar “L’ambigú” y Marcelo vio como un desafío las palabras del prólogo de Daila Prado que apuntaba la falta de teatralidad del texto y la imposibilidad de imaginársela llevada a las tablas), y en otros, como “Ignitus” porque le interesaba especialmente a Ariel Dávila.
También se merodearon otros textos “Trabajamos sobre esos textos desde el acuerdo de no recrear el lenguaje de Filloy, adaptarlo sin modificarlo, buscar las partes más teatrales pero respetando a rajatabla el texto, en el entendimiento de que era imprescindible asumir desde allí la obra como una poética, la creación consistente de un escritor que es tan rico en su lenguaje, en sus imágenes y en el enfoque político de sus narraciones, que debía respetarse esa condición”, dicen.
Y recuerdan: “Quedaron afuera “La potra”, y “Estafen” (de hecho Diego sigue trabajando sobre éste texto). Y estuvimos merodeando “Karsino”, pensando en los palíndromos para desarrollar escenas del absurdo pero quedó afuera porque descubrimos que era difícil ponerlos en boca de los personajes y darle algún sentido de diálogo, que son más bien para leerlos que para captarlos dichos en voz alta. Y en definitiva, descubrimos que lo que estábamos haciendo era la relectura de su obra como un inicio, como algo no acabado, acaso inabarcable en términos dramáticos, pero indudablemente de una gran riqueza”.
En escena
Así se generó el “Trílogo Filloy”, un cúmulo de 70 hojas, realizado a tres manos, que le entregaron a Osses para que él realizara su adaptación y dirección escénica, que desarrolló trabajando con escenarios simultáneos, con la idea de generar una linealidad rotas, desde la mixtura de esas tres obras. Así es la obra que se estrenó días antes de la inauguración del CILE, se repitió como parte de su programación (en ambos casos en el Teatro Real de Córdoba) y que mañana se presentará en el Teatro Municipal de esta Río Cuarto en el que esos textos de iluminaron.
Para Fagiano y Formía esta ocasión especial ya que verán por primera vez después de aquel trabajo de escritura que desarrollaron por separado, con alguna comunicación a través de las redes y con reuniones cada vez que Ariel Dáviila venía de Córdoba para el seminario: ”No pudimos ir al estreno por nuestras actividades aquí, y recién ahora veremos qué resultó en términos escénicos. Pero más allá de este encuentro con la obra puesta en escena fue una experiencia riquísima, única diríamos, trabajar en textos como estos, de esta calidad y de esta espesura”.
Ni lerdo ni perezoso el titular de la Fundación por la Cultura de Río Cuarto le dijo que en ésta ciudad había escritores que habían hecho algunos trabajos al respecto y que, casualmente, formaban parte de un seminario de dramaturgia que estaba desarrollando en ésta ciudad Ariel Dávila: ese fue el punto de partida que dio lugar a la integración de un cuarteto en el que, a los nombrados, Fagiano, Formía y Dávila, se sumó el director Sergio Osses.
“Poco después de aquella sugerencia de Fernando (Sassatelli) viajamos a Córdoba, nos juntamos con Sansica y, aunque inicialmente se pensó instrumentarlo como un trabajo de todo el taller, le dimos forma a este grupo por razones de funcionalidad, ya que en tres meses el texto debía estar listo para que la Comedia Cordobesa comenzara su puesta en escena con vistas al estreno de octubre en el CILE”, cuentan Diego y Marcelo.
Avanzar descartando
En principio se desarrolló la idea de trabajar sólo con “Caterva”, incluso con la idea de seguir el itinerario que plantea la obra, pero se descartó porque era de una producción vasta, casi imposible. Después se pensó en ligar siete obras, para seguir esa especie de señal de identidad-cábala que se especifica en los títulos de sus obras, y finalmente quedaron tres: “Caterva”, “L’ambigú”, e “Ignitus”.
Ante lo inabordable de ese panorama vastísimo que es la obra de Filloy, que registra varios momentos distintos en la escritura y la concepción de sus obras, eligieron esas tres por cuestiones diversas, muchas de ellas atinentes a la familiaridad que tenían con esos textos (sobre “Caterva”, Diego había trabajado bastante para sacar algunos fragmentos en los tiempos de “Ciudad Ficcional” que aparecía en Puntal) y en otros casos por la cercanía (UniRío acaba de publicar “L’ambigú” y Marcelo vio como un desafío las palabras del prólogo de Daila Prado que apuntaba la falta de teatralidad del texto y la imposibilidad de imaginársela llevada a las tablas), y en otros, como “Ignitus” porque le interesaba especialmente a Ariel Dávila.
También se merodearon otros textos “Trabajamos sobre esos textos desde el acuerdo de no recrear el lenguaje de Filloy, adaptarlo sin modificarlo, buscar las partes más teatrales pero respetando a rajatabla el texto, en el entendimiento de que era imprescindible asumir desde allí la obra como una poética, la creación consistente de un escritor que es tan rico en su lenguaje, en sus imágenes y en el enfoque político de sus narraciones, que debía respetarse esa condición”, dicen.
Y recuerdan: “Quedaron afuera “La potra”, y “Estafen” (de hecho Diego sigue trabajando sobre éste texto). Y estuvimos merodeando “Karsino”, pensando en los palíndromos para desarrollar escenas del absurdo pero quedó afuera porque descubrimos que era difícil ponerlos en boca de los personajes y darle algún sentido de diálogo, que son más bien para leerlos que para captarlos dichos en voz alta. Y en definitiva, descubrimos que lo que estábamos haciendo era la relectura de su obra como un inicio, como algo no acabado, acaso inabarcable en términos dramáticos, pero indudablemente de una gran riqueza”.
En escena
Así se generó el “Trílogo Filloy”, un cúmulo de 70 hojas, realizado a tres manos, que le entregaron a Osses para que él realizara su adaptación y dirección escénica, que desarrolló trabajando con escenarios simultáneos, con la idea de generar una linealidad rotas, desde la mixtura de esas tres obras. Así es la obra que se estrenó días antes de la inauguración del CILE, se repitió como parte de su programación (en ambos casos en el Teatro Real de Córdoba) y que mañana se presentará en el Teatro Municipal de esta Río Cuarto en el que esos textos de iluminaron.
Para Fagiano y Formía esta ocasión especial ya que verán por primera vez después de aquel trabajo de escritura que desarrollaron por separado, con alguna comunicación a través de las redes y con reuniones cada vez que Ariel Dáviila venía de Córdoba para el seminario: ”No pudimos ir al estreno por nuestras actividades aquí, y recién ahora veremos qué resultó en términos escénicos. Pero más allá de este encuentro con la obra puesta en escena fue una experiencia riquísima, única diríamos, trabajar en textos como estos, de esta calidad y de esta espesura”.

