Deportes | Flavio Robatto | Potosí | Guayaquil

Flavio Robatto, con nueva vida y nuevos sueños en la colonial Potosí

El riocuartense hace un mes que está dirigiendo Nacional, uno de los clubes más grandes de la ciudad boliviana. En siete fechas jugadas, el equipo blanquirrojo comparte la cima con The Strongest y Bolívar con 16 puntos

La vida del riocuartense Flavio Robatto va tomando ribetes especiales y de realismo mágico. Desde distintos lugares de Colombia, de la costa a los andes, sumado a la selva peruana y destinos húmedos, o la preciosa Guayaquil con todos sus colores.

La colonial Potosí es su nueva casa, el hogar del famoso Cerro Rico, de una de las ciudades más ricas en tiempos de la colonia hasta su vaciamiento por parte de quines la “conquistaron”.

Es Nacional su nuevo club, con sueños de copas y, por qué no, de títulos. En diálogo con El Deportivo, comienza hablando de su nueva experiencia.

“Una nueva experiencia, linda, con mucha historia la ciudad, llevamos casi un mes. Los efectos de la altura todavía se sienten, me está costando mucho, la verdad. Pero es lindo en lo deportivo, con un buen arranque. Con Chicho Vogliotti tuvimos la oportunidad de encontrarnos el domingo (triunfo de Nacional frente a Guabirá).

-Pregunta obligada: ¿cómo es vivir a 4.000 metros de altura?

-En realidad, cuando llegué me habían dicho que eran 20 o 25 días la adaptación, son 4.062 metros exactamente. Siento agitación más que nada, cuesta dormir en general, las cenas tienen que ser livianas para dormir fácilmente. Lo que más sentimos es la agitación, cuando por ejemplo caminamos rápido, o hablar por teléfono mientras caminás está bien difícil para nosotros, que no estamos acostumbrados.

-Has vivido en varias ciudades de Sudamérica y, más allá de lo futbolístico, ¿qué destacás de todo este recorrido?

-La verdad es que el conocer distintos tipos de cultura es invalorable. Pero, más que todo, voy a lo humano, me encontré en este mes en Bolivia con una calidez humana que no me imaginaba. Venía con un poquito de temor, según me habían dicho algunos colegas, o charlas con gente que ha pasado antes. Pero la verdad es que me siento muy bien, he conocido gente de una calidad humana increíble; conocí al futbolista boliviano en este mes y me pareció excelente, me sorprendió. Pensé encontrar un jugador menos profesional, un poco más sumiso tal vez. Está bien que son seis extranjeros en el plantel, pero estoy sorprendido por la calidad humana.

-En el terreno futbolístico, ¿qué es Nacional?

-Si lo tuviéramos que comparar con Argentina, sería un sexto grande, digamos. Un equipo que siempre quiere ser protagonista, tal vez no al nivel de Bolívar o Wilstermann o The Strongest, pero sí un equipo que quiere estar entre los cinco o seis puestos y tal vez no tiene su plantilla con el presupuesto de los nombrados anteriormente. Pero sí cuenta con una fuerte localía, hay mucha ambición de seguir creciendo, eso me sedujo al principio. Después sabía que teníamos un aliado que podía ser la altura y la localía hacerla fuerte. Tuve la oportunidad de venir antes y no se dio y este año ya el proyecto estaba comenzando y ojalá que nos siga yendo como hasta ahora, tengo buenas expectativas.

-Siendo alguien que tiene una idea muy marcada, una forma de jugar muy lírica, digamos, ¿el jugador se pudo adaptar bien a eso?

-Es algo que hace varios años venimos hablando y te diría que el noventa por ciento de los jugadores puede adaptarse a jugar buen futbol, de ser protagonista, y este grupo no es la excepción; tenemos jugadores que ya conocía, de los colombianos que hay a uno lo dirigí y al otro lo enfrenté varias veces y son los portavoces del mensaje que uno quiera transmitir, es importante que el jugador se sienta a gusto. El tema de la altura pensé que lo iba a notar un poco más con Bogotá o Quito, donde lo siente el visitante, a pesar de que es el lugar más alto que he conocido no he visto que le afecte tanto al jugador. Si bien los jugadores bolivianos están acostumbrados, no he visto que se sienta tanto. Sí intentamos que el equipo sea intenso y les cueste más a los rivales. Ojalá lo podamos lograr, tenemos un lindo grupo.

#ElDeportivo con Flavio Robatto

-Tiene el fútbol boliviano déficit en la infraestructura y también en inferiores, ¿cómo es esa cuestión?

-El torneo profesional tiene una norma que obliga a jugar con un Sub-20 durante 45 minutos y los clubes deben estar conectados con la Reserva por lo menos. Estamos tratando nosotros de hacer un trabajo integral, vinimos cuatro personas pero también incorporamos un PF para la Reserva, una nutricionista. Estamos trabajando con eso porque te obliga la competencia y nuestra idea lo contempla. Intentamos no descuidar lo que son las inferiores. Estamos al tanto, tenemos jugadores vistos, subimos otros, estamos muy pendientes. He visto una organización que no pensé que tenía el fútbol boliviano.

-Es un torneo con 16 equipos y tenés muy cerca la chance de clasificación a las copas, imagino que es un objetivo a cumplir.

-El objetivo principal del club es nunca salir de los puestos de copa, ingresar a Sudamericana. Yendo un poco más, sería ingresar a pre-Libertadores, pero el sueño más grande es ser campeón. El equipo tiene casi ochenta años y nunca lo fue. No te digo que tenemos para pelear con Bolívar o Wilstermann, que son planteles superiores, pero sí al sueño no lo quita nadie, todos podemos. Somos un gran grupo e intentaremos ser un gran equipo.

-Desde lo sanitario, ¿cómo has encontrado al país?

-Los controles son menos estrictos que en Colombia, pero por suerte al ser una ciudad chica dentro de todo estamos bastante aislados y no convivimos mucho con el resto de la gente. No hemos tenido casos al menos en este mes, las evaluaciones son semanales, pero sí en el torneo. Royal Parí-The Strongest se suspendió porque había once casos en un equipo. Yo creo que está bastante bien haciendo la comparativa con mi último país, que fue Colombia.

-En términos evolutivos del fútbol mismo y apoyado en las tendencias que marca Europa, ¿hacia dónde creés que va la disciplina en el futuro?

-Yo creo que la final de la Champions genera una tendencia y creo que va hacia lo que intenta hacer Guardiola en el City. O que hizo el Bayern Munich el año pasado y ahora el Manchester, que todos atacan y defienden, que se juega en espacios reducidos y la técnica forma parte fundamental de su repertorio, equipos que salen a ganar en todas las canchas y a pesar de cambiar porque antes pensábamos que Guardiola era solo tiki-tiki y la posesión, vemos también que ha incorporado un bagaje tan completo a los equipos. Va más a la inteligencia, con jugadores cada vez mejores, y ese camino que hoy marcan el City o el Chelsea es el camino del futuro del fútbol.

-Finalmente, desde lo familiar y humano: ¿cómo manejás el hecho de ir permanentemente trasladándote de ciudad?

-Lo he tomado como una parte fundamental en mi vida. Yo creo que, salvo Río Cuarto, que es mi hogar, estoy donde el fútbol me lleve. No tengo ese problema de arraigo y he encontrado una familia que me apoya muchísimo y tiene claro cuál es mi trabajo y cuál es mi sueño, que son lo mismo. Tampoco voy a todos lados: Potosí es un lugar que me seducía hace bastante, es una ciudad de mucha historia, colonial, muy bonita.