Julie Kozack, directora de Comunicaciones del FMI, fue la encargada de referirse al tema.
"Estamos siguiendo de cerca el reciente aumento en las tasas de morosidad de los hogares; sin embargo, no consideramos que esto represente un riesgo significativo para la estabilidad financiera del país"
La funcionaria respaldó esa lectura en tres argumentos concretos. Primero, que el nivel de endeudamiento de las familias argentinas sigue siendo bajo en términos comparativos: ronda el 8% del PBI, por debajo de lo que registran muchos países de América Latina. Segundo, que los bancos mantienen buenos niveles de capitalización y liquidez. Tercero, que las entidades disponen de provisiones que cubren más del 85% de su cartera de créditos en mora.
Kozack también señaló que el sistema bancario argentino es relativamente pequeño y que uno de los desafíos hacia adelante será ampliar la intermediación financiera, facilitando mecanismos que permitan canalizar el crédito y el ahorro de los argentinos hacia inversiones y oportunidades de desarrollo.
Un deterioro que se extiende
El diagnóstico del FMI se conoce en un momento en que los indicadores de incumplimiento muestran un nuevo deterioro. Según un relevamiento de la consultora 1816, la irregularidad de los créditos a los hogares pasó del 12,77% al 12,94% en julio, luego de una leve mejora registrada en junio. La mora privada total también subió, del 7,63% al 7,73%, mientras que entre las empresas trepó del 3,50% al 3,61%.
El aumento en los hogares se registró en 23 de las 30 principales entidades financieras del país. El fenómeno también se refleja en el crecimiento de las refinanciaciones de deudas de familias y empresas, que alcanzaron niveles récord.
Datos del Banco Central correspondientes a mayo de este año muestran que el 7,7% del crédito total al sector privado se encontraba en situación irregular, proporción que trepaba al 12,8% en los préstamos a hogares y al 3,5% entre las empresas. La mora golpea con mayor intensidad a los jóvenes y a los hogares de ingresos bajos o informales: entre los menores de 25 años, el 37,6% de los deudores registraba atrasos.
Prioridades y próxima revisión
Kozack también se refirió al desempeño económico general del país y enumeró las prioridades que el organismo identifica de cara a los próximos meses: continuar acumulando reservas internacionales, seguir reduciendo los riesgos de financiamiento, preservar el ancla fiscal y fortalecer el marco de políticas para preparar al país ante shocks futuros.
Sobre la reforma del Banco Central, la funcionaria sostuvo que las propuestas orientadas a fortalecer el mandato y la independencia de la institución deberían contribuir al proceso de desinflación y, con el tiempo, a una mejora en los ingresos reales de los hogares argentinos.
En cuanto al crecimiento, Kozack reconoció que hasta ahora ha estado impulsado principalmente por los sectores de energía, minería y agricultura, y que tanto el FMI como las autoridades argentinas consideran importante ampliar ese alcance. En ese sentido, mencionó trabajos en marcha para resolver cuellos de botella en infraestructura, incluyendo licitaciones de redes de autopistas y sistemas ferroviarios de carga.
La misión técnica del FMI tiene previsto llegar a Argentina a partir de la semana del 21 de septiembre para avanzar con la tercera revisión del programa vigente, instancia en la que se evaluará el cumplimiento de las metas acordadas y la evolución de las principales variables económicas.