"Gracias a la virtualidad se mantuvieron actividades folklóricas en la pandemia"
En el marco de las actividades por el Día Mundial del Folklore, que se conmemora mañana sábado, surgen diversos debates en relación al impacto que ha tenido la pandemia de Covid-19 y el desarrollo constante de la virtualidad a partir de medidas de aislamiento social. A pesar de las dificultades para la difusión y el trabajo con disciplinas folklóricas, medios digitales han acercado distancias, han favorecido la participación y se ha destacado la importancia de la adecuación de estos espacios al contexto actual.
En diálogo con Marcos Faletti, doctor en Antropología y docente del departamento de Arte y Cultura de la Secretaría de Extensión de la Universidad Nacional de Río Cuarto, analizó esta relación entre el folklore y la virtualidad y destacó el desarrollo de numerosos espacios como festivales, conversatorios y debates, que han echado mano a las herramientas digitales para asegurar la continuidad en la difusión de las tradiciones.
“Por un lado, están los espacios de producción de folklore, de costumbres y creencias, que siempre han vivido al margen de la virtualidad y lo seguirán haciendo; las leyendas, tradiciones y prácticas que forman parte del folklore han surgido en la cotidianeidad, al margen de cualquier dispositivo digital o red social, y por eso el folklore no va a desaparecer por su comunicación y divulgación”, consideró Faletti, y agregó: “Por otro lado, quienes somos amantes de las tradiciones y las difundimos o enseñamos en espacios más académicos y sistemáticos, estamos haciendo uso de los diferentes medios digitales para poder seguir sosteniendo los espacios de práctica. Eso creo que es sumamente valioso, porque parece que la palabra folklore nos remite al pasado y la tradición, que parece ser inconciliable con el presente, donde la virtualidad es la gran protagonista”.
Aclaró que, no obstante, “en realidad son sumamente conciliables, y gracias a estos soportes digitales se pueden mantener actividades de producción de eventos que tienen que ver con el folklore, de espacios de enseñanza, de intercambio de conocimientos, e inclusive se multiplican los lazos entre quienes somos cultores y amantes del folklore”, dijo.
- Incluso el uso de estas redes ha facilitado un acercamiento entre personas que se encuentran viviendo a grandes distancias, a mejorar ese contacto.
- Realmente es así, de hecho hay festivales de danza que se han venido dando de manera presencial, han visto en la virtualidad la posibilidad de seguir existiendo; en muchos de ellos se ve una participación similar o mayor que en ediciones anteriores porque la virtualidad permite que referentes del folklore de distintos lugares puedan participar, bajo una modalidad diferente a la presencial, pero se han ampliado las fronteras. Uno ve diariamente la difusión de conversatorios y de espacios en los que participan personas de distintos países. En el marco de la Universidad Nacional de Río Cuarto divulgamos contenidos de folklore a través de audios y videos para mantener vivos los grupos y espacios de práctica del folklore. En otro momento eso no estuvo pensado, por más que las tecnologías fueran accesibles.
Faletti consideró que, al mismo tiempo, “esta posibilidad de acceder virtualmente a muchos espacios ha invitado a que se federalice la participación en discusiones, y que no quede encerrado a quienes viven en una zona determinada, es un punto a favor en este contexto”, sostuvo.
- El mensaje, por lo tanto, ¿llevaría a pensar cómo se pueden aprovechar estos cambios para mantener estas actividades, no como una limitación sino que como una herramienta?
- Sí, totalmente, con el folklore sucede que quienes se encargan de transmitir la danza, la música, las artesanías, las creencias, se han adaptado perfectamente a este tiempo de pandemia y han sabido generar espacios diversos que eran impensados antes de esta situación. Que se hagan festivales de danzas intercambiando producciones, que sigan existiendo los grupos con ensayos a través de videollamadas, que se mantengan los eventos artísticos, incluso a nivel internacional, es un modo de demostrar que ante la adversidad, los amantes del folklore han sabido buscar nuevos lenguajes y prácticas para mantener las tradiciones.
- ¿Se puede pensar también en la necesidad de avanzar en el desarrollo de estas tecnologías para mantenerse en este nuevo mundo?
- De hecho, muchos de los que estamos desarrollando estas actividades hemos tenido que adquirir conocimientos, herramientas, hábitos, en algunos casos habilitar redes sociales que desconocíamos, aprender nuevos discursos y prácticas en relación a cómo se hace un vivo, o cómo mantener la dinámica de una transmisión digital, adaptándola a los contenidos que se quieren difundir. Es un momento en el que se han incorporado prácticas nuevas, para insertar en el mundo digital de este contexto los contenidos del folklore para que sigan circulando.
En este sentido, el antropólogo consideró que esta realidad marca “un antes y un después respecto a la ruptura de muchas barreras que antes no posibilitaban en otro momento que la participación fuera tan abierta y plural en ciertos debates o en capacitaciones, donde la distancia física ya no es una limitación”, explicó.
Finalmente, señaló que este nuevo contexto ha facilitado la posibilidad de intercambiar experiencias y materiales, “porque se ha dado la oportunidad de digitalizar materiales de estudio, y la creación de actividades didácticas que se puedan seguir utilizando de aquí en adelante con los canales para la difusión del folklore”, consideró y concluyó: “Es una experiencia transformadora que se lleva a cabo a partir de una situación que no deja de ser agobiante pero es una real oportunidad”, explicó.
El origen del festejo y el día en Argentina
“La palabra folklore aparece publicada por primera vez el sábado 22 de agosto de 1846 en ‘El Ateneo’, revista londinense de literatura ciencia y bellas artes. El término fue acuñado por Williams John Thoms, quien propuso este neologismo sajón compuesto por los términos ‘folk’ y ‘lore’, que conjuntamente significan el saber tradicional del pueblo”, indicó el antropólogo Marcos Faletti, y agregó: “Bajo este término se propuso englobar al conjunto de tradiciones literarias, creencias y usos populares, apelando a su salvaguarda y divulgación hacia las generaciones venideras”.
Explicó que en Argentina “esta fecha adquiere un carácter singular dado que coincide con el nacimiento de Juan Bautista Ambrosetti, en 1865, precursor de la ciencia del folklore en en el país”, y concluyó: “Por dicha razón se ha dado en llamar el Día del Folklore Argentino”.