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Caso Agostina: Lavó el Ford Ka y dijo que el interior ya estaba limpio

José, el lavador del Ford Ka negro, aseguró que el habitáculo ya había sido limpiado antes de entregárselo y sumó un dato clave

El avance de la investigación por el femicidio de Agostina Vega sumó un testimonio civil que podría transformarse en una pieza clave para la causa. José, el trabajador encargado de limpiar el Ford Ka negro en el que presuntamente Claudio Barrelier trasladó los restos de Agostina hacia Ampliación Ferreyra, rompió el silencio y reveló detalles sumamente sospechosos sobre las condiciones en las que recibió el vehículo.

Según explicó el testigo, el auto no fue entregado por Soledad, ex pareja del imputado, sino por el hijo de esta. Al llegar al lavadero, el aspecto exterior del coche llamó la atención de los empleados de inmediato debido a la suciedad acumulada: “El auto lo trajo todo sucio, con greda. Tenía tierra, mucha tierra. Sí, más que tierra, greda”, precisó José, añadiendo que la carrocería era “una bola de un Ford Ka marrón, digamos, en vez de negro”.

El interior del Ford Ka ya estaba limpio

Sin embargo, la sorpresa mayor llegó al momento de revisar el habitáculo. Al ser consultado sobre el llamativo contraste entre la suciedad de afuera y la higiene de adentro, el trabajador fue contundente al afirmar que el interior ya había sido acondicionado: “Aparentemente sí, ya está limpio. Es algo ilógico que si anda en un camino de tierra o de greda, si hubiese la posibilidad de bajar, tenía que tener por lo menos la alfombra del conductor sucia. Mínimamente”.

En ese mismo sentido, remarcó que el polvo de los descampados debería haberse asentado en el habitáculo, “por lo menos en el lugar del conductor la alfombra tendría que estar sucia y el torpedo del vehículo por lo menos tierra... pero no absolutamente nada. Nada, nada”.

El minucioso orden previo del auto refuerza la hipótesis de un intento de ocultamiento y destrucción de material biológico. Según el relato del lavador, la aparente limpieza fue tan quirúrgica que borró el rastro del polvo, dejando a la vista únicamente el consumo de los ocupantes: “Lo único sucio que había eran dos latas de Pepsi, una del lado del acompañante y la otra lata de Pepsi atrás del conductor, con los sorbetes y todo. Era lo único que había. Lo único que había. Lo demás estaba todo, todo, todo limpio. Bien limpio”.

La fisonomía del automóvil cambió de manera tan radical tras el lavado que el propio hijo de Soledad, al regresar a buscarlo a su casa, reconoció el contraste frente al trabajador con una frase que ahora resuena con fuerza en la causa: “Uy, le traje una bola de tierra y ahora me llevo un espejo”.