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Friedich, de Chazón

Rodi Friedich, de Chazón, aún se emociona y calla más de lo que dice.

Estaba en la guerra y en un momento no tuvo ni un arma para defenderse. Apenas llegado, le mandaron a izar la celeste y blanca: “Lo conté una vez y muchos interpretaron que era la bandera que estaba en la casa del gobernador. No, nosotros fuimos los primeros en llegar porque lo hicimos con todos los vehículos, debíamos esperar a las otras compañías para seguir tomando posiciones. Estábamos descargando los vehículos y en el muelle había un mástil sin bandera, entonces trajimos una bandera argentina y con otros muchachos la izamos”.

Y sigue su relato: “No había fotos ni cámaras ni nada, pero fue la primera bandera argentina que se izó después de tantos años. Esto me reconforta, incluso yo me siento orgulloso de haber ido a las Malvinas, lo que no me conforma es el trato que luego hubo hacia el veterano”. 

Dice que al principio no eran conscientes y que se cruzaba “con chicos de nuestra zona, de La Carlota, Pascanas, Ucacha. Incluso me tocó estar con Aldo Frontino en la misma compañía. Después de tomar Bahía Fox vimos casas sin gente, se habían ido. Ahí comenzamos a tomar conciencia; con un compañero ingresamos a una vivienda y  encontramos fotos de ingleses haciendo entrenamientos en las islas, que por supuesto conocían mejor que nosotros. En ese momento nos dimos cuenta de que estábamos en desventaja”. 

Friedich lamenta la suerte de muchos soldados y admite que, en su caso, el ser chofer del vehículo de un capitán lo protegió de algunas situaciones de la guerra. “Estuve en una casa y no me tocó vivir en una trinchera. En general la pasé mejor que otros, y al estar con los jefes, la comida era suficiente”. Agrega que estaba en contacto con el resto “porque salíamos a recorrer las posiciones en el vehículo después de los bombardeos para evaluar lo que había pasado”.