"No hay alimento para el ganado y se perdieron kilómetros de instalaciones"
Son 30 jóvenes nucleados con Ateneos y 30 más de categoría Juniors que están codo a codo enfrentando la voracidad de las llamas en Corrientes y tratando de salvar todo lo que se puede. “La solidaridad me sorprendió por completo, muchos queriendo dar una mano”, dice conmovida Paula Rolón Bessone, presidente del Ateneo de la Sociedad Rural de Corrientes.
La entidad juvenil participa colaborando en lo que se puede con los productores correntinos. “Nos empezamos a movilizar hace dos semanas, al principio con la comunicación y ayudando a los bomberos en lo que necesitaban, pero después todo se hizo más complicado y tuvimos situaciones en las que los propios integrantes de Ateneos o de los grupos Juniors, se pusieron ellos trabajando a la par, se les estaban prendiendo sus propios campos”.
¿Estuvieron frente al fuego?
Ahí decidimos que teníamos que hacer algo y decidimos a ir a ayudar y enfrentar el fuego mismo. Llegó una situación en la que los bomberos se encontraban atendiendo aquellos focos alrededor de casas o escuelas rurales, ahí nosotros nos reunimos con los chicos y fuimos a ayudar con lo que podíamos, baldes, tanques, cueros, para poder ir apagando el fuego como podíamos.
¿Personalmente cómo vivís esta situación?
Tengo 28 años y nunca viví algo así, la verdad que es muy angustiante, son momentos llenos de emociones, la verdad que estamos iniciando el año, iniciando las actividades como Ateneos, como Sociedad Rural, como institución y para ser febrero, esta catástrofe nos unió muchísimo.
Ustedes están en Corrientes capital, pero ¿se movieron hacia otros lugares?
-Reuníamos móviles y camionetas para viajar desde capital a otros lugares, cubrimos alrededor de unos 100 a 200 kilómetros a la redonda.
¿Esas zonas qué producen?
Más que nada es ganadería, bovina y bubalina (de búfalos).
¿En qué momentos el productor quema como parte del proceso productivo?
-Hay prácticas de manejo que se realizan con el fuego, más que nada para tratar de rebrotar la pastura antes del otoño y poder ayudar al ganado antes del bache forrajero del invierno, pero esas prácticas se realizan con personal capacitado y cuando se cuenta con la maquinaria pertinente, no es fácil, hay toda una estructura que posibilita esa práctica por parte de los productores.
¿Hoy cómo están?
Si bien siguen los focos estamos en permanente contacto con los bomberos porque no solo aportamos en ayuda de personas, insumos y demás, si no que por ejemplo un día hicimos una olla de 50 litros con un guiso. Estamos colaborando como podemos en todo. Los focos siguen, aún no tan cerca de capital, pero sí en San Roque nos avisaron que estaba completamente prendido.
¿Qué sigue?
Estamos tratando de enfocarnos ahora en los productores, porque consideramos que más allá que nada es suficiente, los bomberos se encuentran contenidos con herramientas e insumos, pero el que queda abandonado y desolado es el productor, tanto con sus animales porque no hay alimento y con el tema de las instalaciones ya que se perdieron kilómetros y kilómetros de alambre, postes y varillas. Eso es lo fundamental para poder seguir con la producción.