El Yaguareté ya camina libre en el Iberá
El proyecto es único e inédito. Por primera vez en el mundo se intenta devolver a este gran felino a un ambiente donde el hombre lo ha exterminado. El yaguareté es el mayor carnívoro sudamericano y ha sufrido una retracción alarmante en los últimos dos siglos. En Argentina ha perdido más del 95% de su área de distribución y hoy solo sobreviven entre 200 y 300 ejemplares. Es una especie catalogada como En Peligro Crítico de Extinción. Particularmente en Corrientes, estaban extintos completamente desde hace 70 años. Volver a tener especies libres, es un trabajo del estado nacional, provincial y de la Fundación Rewilding Argentina, además de ser un logro que involucró también a todo el pueblo correntino y a los habitantes del Iberá.
Indican que este evento será reconocido internacionalmente por devolver al ecosistema a una especie clave desde el punto de vista ecológico, pero también a un ícono cultural que ayudará a mantener vivo al espíritu de los esteros.
Su nombre más difundido, yaguareté, significa en guaraní “verdadera fiera” y como depredador tope de la pirámide cumple un importantísimo rol en la comunidad que habita convirtiéndose en una especie clave.
Marisi López es coordinadora del proyecto Iberá de la Fundación Rewilding Argentina y en comunicación con Rostros y Rastros contó que viene trabajando desde hace unos 10 años con la recuperación del yaguareté.
Respecto del procedimiento para lograrlo contó que primero se investiga con bibliografía y datos para comprobar, realmente, que la especie haya crecido en la zona. “Encontramos bibliografía desde hace muchísimos años, de naturalistas que estuvieron en la zona y reflejaban la existencia del yaguareté, después se hizo un estudio con gente de Corrientes que tenía leyendas, donde padres y abuelos contaban que habían llegado a ver o conocer yaguaretés. Ahí empezamos a conocer las causas por las cuales se extinguió”. Causas que se explican en su mayoría por cacería o pérdida de hábitat. “El ambiente se transforma y entonces el lugar donde vive el yaguareté ya no es más su casa”, dice López.
El proceso continúa con los profesionales pensando cómo se puede hacer para traer el yaguareté de vuelta. “Lo que hay que hacer es mitigar las amenazas por las cuales desapareció, entonces es importante crear áreas naturales protegidas donde ya no se pueda cazar dentro de esas áreas, otra de las acciones es protegerlo por ley; el yaguareté es monumento natural nacional y está protegido en todo el país, como así también en la provincia. Luego hicimos un estudio con investigadores de Argentina y del mundo que vinieron a indagar puntualmente el Iberá para ver si había suficiente agua y suficiente comida, es decir, cuantas presas podía tener el yaguareté para determinar si esta era una suficiente viable para volver a traerlo. En este casi se detectó que había un área enorme donde podía habitar el yaguareté dentro del Parque Iberá que tiene más de 700 mil hectáreas, al mismo tiempo se determinó que había presas naturales suficientes como carpinchos, yacarés, peces y todo lo que come el yaguareté. Una vez que hicimos todo ese procedimiento se presentaron los documentos de cómo seria la vuelta del yaguareté, se aprobaron esos documentos en entidades competentes como Fauna de la Provincia, Dirección de Parques y toda institución interviniente”, detalla la encargada del proyecto.
La construcción de corrales en la isla San Alonso (en el interior del Iberá) fue el lugar donde instalaron los primeros ejemplares adultos provenientes de zoológicos. Los yaguaretés en estado silvestre son muy difíciles de encontrar en Argentina justamente por su condición en peligro de extinción.
En el año 2015 llegó la primera yaguareté, luego hicieron lo propio dos hembras y un macho desde Brasil, estas últimas en un estado semi-silvestre. “Esto significa que ni bien nacieron vivieron en un refugio donde no tenían contacto con el humano y no era un zoológico, así comenzamos a cruzarlos entre los de zoológico y estos últimos”, señala López.
Seis cachorros nacidos en el Iberá
En 2018 nacieron los primeros yaguaretés correntinos y en 2019 otros dos cachorros hijos de Mariua. “(Además de estos) Felizmente hace un par de días nos enteramos del nacimiento de otros dos hijos de otra de las hembras que vino de Brasil que se llama Juruna. Con eso son seis cachorros nacidos en Iberá”.
¿Cuándo llegan a la instancia de poder ser liberados?
“Para liberarlos lo importante es que ya tenemos cachorros y adultos sin la impronta con el humano, es decir, que no están domesticados, que no asocian el plato de comida con un humano, como pasaba con yaguaretés más grandes que venían de zoológicos, esos nunca van a ser liberados porque están muy domesticados, acostumbrados a que les sirvan la comida, a vivir en una jaula.
En el caso de Mariua, que desde que nació nunca tuvo contacto con humanos y vivió como si estuviera en la libertad, además ya parió dos cachorritos que siguen ese mismo proceso de no tener contacto con humanos, sí son factibles de ser liberados. Lo estamos haciendo recién ahora porque cumplen con todos esos requisitos. Y además porque estamos en una instancia en donde ya tuvimos un trabajo con la comunidad y con la gente para que entienda esto de convivir con yaguaretés. Entendiéndolo como algo positivo para la provincia porque va a atraer más turistas y con eso más ingresos y más empleos. Se trabajó con pobladores, con vecinos, con la comunidad para que sean partícipes de ese proceso y ahora estén maduros para poder tener yaguaretés libres”.
¿Qué impacto tiene en la biodiversidad?
“El rol fundamental que cumple el yaguareté, el rol ecológico que tiene, es fundamental para la biodiversidad, para el ecosistema, porque es el depredador tope, es quien está en la cima de la pirámide y quien regula todo el ecosistema. Cuando no hay depredadores tope el ecosistema empieza a fallar en el sentido de que hay más animales de la segunda línea de los que debería haber porque no hay nadie que los regule. Entonces sucede que esos animales pastorean demás en zonas en donde no deberían meterse y esto pasa porque abundan, o cada tanto los ataca una plaga porque no tienen un depredador natural. Lo que hace el depredador tope es ayuda a regular el ecosistema de manera natural, a equilibrarlo y ayuda a que todo el planeta este más saludable.
Rewilding Argentina
Es una fundación creada para enfrentar y revertir la extinción de especies y la degradación ambiental resultante, recuperando la funcionalidad de los ecosistemas y fomentando el bienestar de las comunidades locales.
Fue creada en el año 2010 por conservacionistas argentinos y es heredera del legado de Tompkins Conservation, continuando la implementación del trabajo mancomunado con el Estado nacional y los gobiernos provinciales, organizaciones conservacionistas y sociales nacionales e internacionales y filántropos argentinos y extranjeros.
La Fundación y todo el equipo de entidades nacionales y provinciales saben que esto es un proceso que recién comienza, indican que queda aún mucho esfuerzo por delante. Sin embargo, viven días históricos para la conservación en Argentina. El retorno del yaguareté es un símbolo de la recuperación de lo que hemos perdido.
Hoy, y ajenos a semejante repercusión, la familia de yaguaretés deambula de vuelta por los salvajes dominios donde una vez fue especie reinante.
Por Fernanda Bireni
La información y fotografías (autor Matias Rebak) para esta noticia fueron provistas por Fundación Rewilding Argentina para Rostros y Rastros.