Cualquiera que en Río Cuarto lleve el apellido Aimar, estar ligado al fútbol es casi una cuestión de sangre. Por eso, no sorprende que los hijos del Payo sigan metidos en el mundo de la pelota aun después de haberse retirado. Mientras Pablo empezará hoy su primer mundial como DT de la selección sub-17 (ver página 6), Andrés se convirtió hace unos meses atrás en el manager de Estudiantes.
“Nosotros lo que estamos intentando hacer es tejer puentes entre los más chicos y el plantel superior. Hacer que el trabajo que se realiza en inferiores tenga frutos en el futuro. Ojalá de acá a uno años veamos a varios de los chicos surgidos en el club jugando en la Primera Nacional”, cuenta sobre su rol el menor de los Aimar sentado en una de las tribunas del Candini, estadio en el que se despidió como profesional junto a su hermano y con su padre como espectador de lujo. “Hoy lo que nos interesa es trabajar en el predio, hacer que este todo en perfectas condiciones para que los chicos tengan el mejor ambiente posible, porque creemos que eso contribuye muchísimo al desarrollo de los jugadores”, agrega.
Aimar destaca que el proceso que se viene produciendo en las divisiones inferiores que compiten en AFA se va superando cada vez más. “Todos los años hemos mejorado, pero no en cuento a los resultados, porque ese no es el objetivo. Por ejemplo, este año compartimos grupo con Belgrano y ellos arrasaron en todas las categorías. Era evidente que eso iba a pasar, pero enfrentarlos a ellos a nosotros nos genera un crecimiento en toda nuestra organización del fútbol formativo muy grande”, explica y agrega que la metodología de trabajo de todos los entrenadores y profesores es la de poner el desarrollo del chico como jugador y como persona antes de la consecución del res el resultado.
Como manager, Aimar comenta que uno de sus objetivos es el de coordinar la relación que hay entre los planteles de las divisiones inferiores, el que juega en la local y del que disputa la Primera Nacional. Indica que una de sus metas principales es generar una buena base de jugadores del club que puedan ir pasando esas etapas y llegar al nivel profesional.
“Nosotros hicimos una apuesta en la primera local, en el que nos interesa salir campeones de la Liga. Queremos que los chicos tengan otro roce”, señala Aimar sobre lo que sucedió en el torneo Clausura de la Liga. Estudiantes disputó el certamen con una base muy joven de jugadores, dirigida por un hombre de la casa, Juan Palandri, que viene trabajando también en las divisiones formativas. “Para nosotros no fue un mal torneo, porque los chicos tuvieron la oportunidad de probarse contra jugadores que los doblan en edad y experiencia”, remarca el manager del Celeste.
En ese sentido, una de los inconvenientes que encontró el proyecto en este semestre fue que el certamen liguero (en su fase regular) duró solo tres meses, ocasionando un parate muy perjudicial para los principales protagonistas que son los jugadores.
“Que los chicos estén seis meses sin competencia es una complicación. Es un tiempo que se pierde en el desarrollo de los jugadores. Ni hablar de que hay gente que tiene que dejar de jugar y ponerse a trabajar. Yo entiendo que los clubes hayan votado eso por una cuestión económica, pero volver a reinsertar a un jugador luego de seis meses en la competencia me parece algo improductivo. Es algo que hay que revisar y ni hablar que a los jugadores los termina matando”, remarca Aimar. Pone como ejemplo el caso de Estudiantes, que deberá afrontar la final anual luego de dos meses sin competencia oficial.
Si bien el trabajo con los más chicos es el que más moviliza al manager de Estudiantes, el presente del León en la Primera Nacional lo tiene más que tranquilo. “Esto es mucho mejor de lo que podíamos esperar. Estar terceros después de los primeros diez partidos, la verdad es que es muy bueno. Obviamente que cuando a uno le va a así, siempre quiere más, pero si somos realistas la verdad es que estamos muy bien”, destaca sobre la actualidad del equipo. Añade que haciendo un análisis más profundo, las primeras cinco fechas fueron muy buenas en cuanto a puntos, aunque aclara que el rendimiento es muy bueno.
Hablando de las claves que le permitieron al equipo el buen arranque, Aimar señala el haber mantenido la base del plantel. “Los tres equipos que están arriba (Estudiantes, Estudiantes de Caseros y Atlanta) mantuvieron la base de jugadores que ascendió. Eso les permite sacar una ventaja, porque los que cambiaron mucho recién ahora están empezando a alcanzar un nivel de conocimiento mutuo, similar al que tenemos nosotros”, explica.
“Debe ser muy duro poder aguantar los 90 minutos”, dice con una sonrisa Aimar respecto del ritmo y la velocidad que tienen los encuentro de la Primera Nacional. En ese sentido, señala que una de las cuestiones a destacar del plantel del Celeste es la capacidad de adaptación que ha tenido en estos partidos. “Nos sorprendió que no le haya pesado la diferencia de categoría. Sabíamos el plantel que teníamos y conocíamos lo que nos podían dar, pero ha sido mucho más de lo que esperábamos”, destaca el manager.
Dentro de lo positivo que fue el arranque en la zona A, el detalle que ha llamado la atención es la falta de minutos que han tenido los refuerzos. “Preocupa y no, porque eso quiere decir que los que estaban están rindiendo muy bien. Hubiésemos querido que los que llegaron tuvieran más minutos pero en lugar de quien ¿Quién sale para que entre alguno? Los que están, rinden bien y si lo hacen tienen que seguir jugando”, explica el manager sobre esa situación.
“Estamos tranquilos con lo que estamos haciendo y estamos muy ilusionados con lo que podemos hacer a futuro”, comenta Aimar, respecto de lo que vendrá en los próximos meses.
Agustín Hurtado
Aimar destaca que el proceso que se viene produciendo en las divisiones inferiores que compiten en AFA se va superando cada vez más. “Todos los años hemos mejorado, pero no en cuento a los resultados, porque ese no es el objetivo. Por ejemplo, este año compartimos grupo con Belgrano y ellos arrasaron en todas las categorías. Era evidente que eso iba a pasar, pero enfrentarlos a ellos a nosotros nos genera un crecimiento en toda nuestra organización del fútbol formativo muy grande”, explica y agrega que la metodología de trabajo de todos los entrenadores y profesores es la de poner el desarrollo del chico como jugador y como persona antes de la consecución del res el resultado.
Como manager, Aimar comenta que uno de sus objetivos es el de coordinar la relación que hay entre los planteles de las divisiones inferiores, el que juega en la local y del que disputa la Primera Nacional. Indica que una de sus metas principales es generar una buena base de jugadores del club que puedan ir pasando esas etapas y llegar al nivel profesional.
“Nosotros hicimos una apuesta en la primera local, en el que nos interesa salir campeones de la Liga. Queremos que los chicos tengan otro roce”, señala Aimar sobre lo que sucedió en el torneo Clausura de la Liga. Estudiantes disputó el certamen con una base muy joven de jugadores, dirigida por un hombre de la casa, Juan Palandri, que viene trabajando también en las divisiones formativas. “Para nosotros no fue un mal torneo, porque los chicos tuvieron la oportunidad de probarse contra jugadores que los doblan en edad y experiencia”, remarca el manager del Celeste.
En ese sentido, una de los inconvenientes que encontró el proyecto en este semestre fue que el certamen liguero (en su fase regular) duró solo tres meses, ocasionando un parate muy perjudicial para los principales protagonistas que son los jugadores.
“Que los chicos estén seis meses sin competencia es una complicación. Es un tiempo que se pierde en el desarrollo de los jugadores. Ni hablar de que hay gente que tiene que dejar de jugar y ponerse a trabajar. Yo entiendo que los clubes hayan votado eso por una cuestión económica, pero volver a reinsertar a un jugador luego de seis meses en la competencia me parece algo improductivo. Es algo que hay que revisar y ni hablar que a los jugadores los termina matando”, remarca Aimar. Pone como ejemplo el caso de Estudiantes, que deberá afrontar la final anual luego de dos meses sin competencia oficial.
Si bien el trabajo con los más chicos es el que más moviliza al manager de Estudiantes, el presente del León en la Primera Nacional lo tiene más que tranquilo. “Esto es mucho mejor de lo que podíamos esperar. Estar terceros después de los primeros diez partidos, la verdad es que es muy bueno. Obviamente que cuando a uno le va a así, siempre quiere más, pero si somos realistas la verdad es que estamos muy bien”, destaca sobre la actualidad del equipo. Añade que haciendo un análisis más profundo, las primeras cinco fechas fueron muy buenas en cuanto a puntos, aunque aclara que el rendimiento es muy bueno.
Hablando de las claves que le permitieron al equipo el buen arranque, Aimar señala el haber mantenido la base del plantel. “Los tres equipos que están arriba (Estudiantes, Estudiantes de Caseros y Atlanta) mantuvieron la base de jugadores que ascendió. Eso les permite sacar una ventaja, porque los que cambiaron mucho recién ahora están empezando a alcanzar un nivel de conocimiento mutuo, similar al que tenemos nosotros”, explica.
“Debe ser muy duro poder aguantar los 90 minutos”, dice con una sonrisa Aimar respecto del ritmo y la velocidad que tienen los encuentro de la Primera Nacional. En ese sentido, señala que una de las cuestiones a destacar del plantel del Celeste es la capacidad de adaptación que ha tenido en estos partidos. “Nos sorprendió que no le haya pesado la diferencia de categoría. Sabíamos el plantel que teníamos y conocíamos lo que nos podían dar, pero ha sido mucho más de lo que esperábamos”, destaca el manager.
Dentro de lo positivo que fue el arranque en la zona A, el detalle que ha llamado la atención es la falta de minutos que han tenido los refuerzos. “Preocupa y no, porque eso quiere decir que los que estaban están rindiendo muy bien. Hubiésemos querido que los que llegaron tuvieran más minutos pero en lugar de quien ¿Quién sale para que entre alguno? Los que están, rinden bien y si lo hacen tienen que seguir jugando”, explica el manager sobre esa situación.
“Estamos tranquilos con lo que estamos haciendo y estamos muy ilusionados con lo que podemos hacer a futuro”, comenta Aimar, respecto de lo que vendrá en los próximos meses.
Agustín Hurtado

