Así en las urnas como en la cancha
*Por Osvado Wehbe
Varias veces, en charlas radiales o simplemente con amigos, he deslizado algo así como: “a Juan Román Riquelme, no lo invitaría a un viaje de mochileros”. Todo en una descripción sobre lo que olfateo es su manera de ser, ni por lo malo o bueno, sino por esa sensación que me da, de hacer la suya, de no parecer alguien que participa del codo a codo, en un grupo.
Hoy, y dejando sentado, que Riquelme es uno de los mejores jugadores que vi, en una lista de diez, a nivel nacional; es que aquella reflexión o percepción, que aún sostengo, no lo hace el malo de la película en las elecciones de Boca Juniors que tendrán lugar este domingo.
Me queda claro, qué, Riquelme, declara y da cada paso con un GPS propio, con convicciones más “riquelmeanas” que boquenses y qué decidió que esta era la hora, para, desde el amor que el 99 por ciento de los hinchas del club, sienten por él, arrimar su imagen y nombre, a una determina lista y ser durante unas semanas, el botín pretendido por esas agrupaciones, que van a dirimir quién conducirá los destinos del club de la Ribera.
¿Cómo, porqué y por cuanto, Riquelme integra la lista de Ameal?. Eso no lo sabremos nunca de manera fehaciente.
El cómo es indudablemente, su decisión de estar allí. El porqué, mirado desde los antecedentes y relaciones entre el Román jugador y Angelici, por ejemplo, marca una tendencia. Todo ello, a pesar de las noticias que se filtraron en Olé, a comienzos de noviembre, respecto a que estaba todo acordado para que Riquelme fuese candidato a vicepresidente segundo de Gribaudo, en la lista oficial. “Las chances de que Riquelme se integre a la vida política del club como candidato a vice segundo por la lista oficial siguen intactas. Quedan detalles a definir en cumbre con Angelici”, decía el título de la nota de Sergio Maffei, que agregaba que el acercamiento lo había gestionado telefónicamente, Mauricio Macri y que para esa fecha ya habían tenido tres encuentros, Román y el actual presidente de Boca.
Por eso, el porqué, dio vueltas hasta llegar a la afirmación de Riquelme que estaría del lado de Ameal.
El “¿Por cuánto?”, no tiene respuesta. Si hubo dinero en la negociación, la situación se torna neblinosa. ¿Está en su derecho, Román, de pedir plata para ser candidato aquí y no allá?. Sí. Más que nada si se lo dan.
¿Es afín la postura con la pasión que él genera en los hinchas y socios?.
Tal vez a algunos les importe más que a otros. Pero la mayoría (al menos de los hinchas, no de los socios) se colocan anteojeras y con que esté Román es suficiente. Lo aman y lo harán por siempre. Sin condicionamientos. Y Román lo sabe. Y los demás candidatos también.
Por eso, la participación de Riquelme en la política del club es exactamente proporcional a la que tenía en la cancha. Con él era una cosa, sin él otra.
Gribaudo-Crespi, representan al oficialismo en toda su pureza. Al actual presidente de Boca y al de la Nación, aunque este último no se puso las pilas, por aquello de lo que conviene o no hacer.
Beraldi fue un histórico macrista, en el club y cuenta con cierto aval de los socios del interior, cuyo departamento manejó hasta hace un tiempo. Dicen, fue clave, para las victorias recientes de Angelici.
Y Ameal, con la figura de Pergolini, a su lado, ha sumado varias derrotas ya. Fue Presidente cuando falleció Pompilio y perdió en 2011 y 2015. Tratará que la tercera sea la vencida. Y si tenía dudas sobre el juego eleccionario del próximo domingo, consiguió que Riquelme juegue para él.
Para quién esto escribe hay algunas cosas evidentes: Román es la figura del acto eleccionario, tal vez coqueteó con distintos frentes, pero no hay en la escenografía un solo dirigente o periodista que lo juzgue por buena o mala persona ya que ninguno puede tirar la primera piedra.
Con Riquelme, la lista “Frente para recuperar la identidad Xeneize”, tiene un asistente de calidad. Y capaz la clava en el ángulo. A pesar de los poderes que estarán en la barrera. Sin ángeles a la vista, en ninguna de las partes.
Osvaldo Alfredo Wehbe
Hoy, y dejando sentado, que Riquelme es uno de los mejores jugadores que vi, en una lista de diez, a nivel nacional; es que aquella reflexión o percepción, que aún sostengo, no lo hace el malo de la película en las elecciones de Boca Juniors que tendrán lugar este domingo.
Me queda claro, qué, Riquelme, declara y da cada paso con un GPS propio, con convicciones más “riquelmeanas” que boquenses y qué decidió que esta era la hora, para, desde el amor que el 99 por ciento de los hinchas del club, sienten por él, arrimar su imagen y nombre, a una determina lista y ser durante unas semanas, el botín pretendido por esas agrupaciones, que van a dirimir quién conducirá los destinos del club de la Ribera.
¿Cómo, porqué y por cuanto, Riquelme integra la lista de Ameal?. Eso no lo sabremos nunca de manera fehaciente.
El cómo es indudablemente, su decisión de estar allí. El porqué, mirado desde los antecedentes y relaciones entre el Román jugador y Angelici, por ejemplo, marca una tendencia. Todo ello, a pesar de las noticias que se filtraron en Olé, a comienzos de noviembre, respecto a que estaba todo acordado para que Riquelme fuese candidato a vicepresidente segundo de Gribaudo, en la lista oficial. “Las chances de que Riquelme se integre a la vida política del club como candidato a vice segundo por la lista oficial siguen intactas. Quedan detalles a definir en cumbre con Angelici”, decía el título de la nota de Sergio Maffei, que agregaba que el acercamiento lo había gestionado telefónicamente, Mauricio Macri y que para esa fecha ya habían tenido tres encuentros, Román y el actual presidente de Boca.
Por eso, el porqué, dio vueltas hasta llegar a la afirmación de Riquelme que estaría del lado de Ameal.
El “¿Por cuánto?”, no tiene respuesta. Si hubo dinero en la negociación, la situación se torna neblinosa. ¿Está en su derecho, Román, de pedir plata para ser candidato aquí y no allá?. Sí. Más que nada si se lo dan.
¿Es afín la postura con la pasión que él genera en los hinchas y socios?.
Tal vez a algunos les importe más que a otros. Pero la mayoría (al menos de los hinchas, no de los socios) se colocan anteojeras y con que esté Román es suficiente. Lo aman y lo harán por siempre. Sin condicionamientos. Y Román lo sabe. Y los demás candidatos también.
Por eso, la participación de Riquelme en la política del club es exactamente proporcional a la que tenía en la cancha. Con él era una cosa, sin él otra.
Gribaudo-Crespi, representan al oficialismo en toda su pureza. Al actual presidente de Boca y al de la Nación, aunque este último no se puso las pilas, por aquello de lo que conviene o no hacer.
Beraldi fue un histórico macrista, en el club y cuenta con cierto aval de los socios del interior, cuyo departamento manejó hasta hace un tiempo. Dicen, fue clave, para las victorias recientes de Angelici.
Y Ameal, con la figura de Pergolini, a su lado, ha sumado varias derrotas ya. Fue Presidente cuando falleció Pompilio y perdió en 2011 y 2015. Tratará que la tercera sea la vencida. Y si tenía dudas sobre el juego eleccionario del próximo domingo, consiguió que Riquelme juegue para él.
Para quién esto escribe hay algunas cosas evidentes: Román es la figura del acto eleccionario, tal vez coqueteó con distintos frentes, pero no hay en la escenografía un solo dirigente o periodista que lo juzgue por buena o mala persona ya que ninguno puede tirar la primera piedra.
Con Riquelme, la lista “Frente para recuperar la identidad Xeneize”, tiene un asistente de calidad. Y capaz la clava en el ángulo. A pesar de los poderes que estarán en la barrera. Sin ángeles a la vista, en ninguna de las partes.
Osvaldo Alfredo Wehbe