Atlanta: entre el buen momento futbolístico y el crecimiento como club
Marcelo Santoro, dirigente del Bohemio, contó sobre el momento institucional que atraviesan. Al margen de la actualidad deportiva, hay un trabajo interdisciplinario destacable
Meterse en la historia de Atlanta es meterse de lleno en la vida porteña de principios de siglo pasado, club receptor de la comunidad judía en Capital Federal y dueño de una historia futbolística muy importante que no escapó, como club, a las diferentes crisis que ha vivido la Argentina en los últimos años.
Para los memoriosos quedarán los nombres de Gatti, Gómez Volgino, Mastrángelo, Griguol o Artime, dueños de los años dorados del Bohemio en Primera.
Marcelo Santoro, miembro de la comision directiva y encargado del área de prensa del club, en diálogo con Puntal, cuenta de su querido Atlanta:
“Es un club que cumplió en octubre del año pasado 115 años de historia, su gran parte fue en Primera hasta que nos agarraron los 90 con todos los vaivenes del país entrando a una profunda crisis. Fue a la quiebra y cumplió con su patrimonio las deudas que había contraído, siendo de los pocos del fútbol argentino que con su patrimonio pagaron sus pasivos. Después de ahí empezó un peregrinar y en los últimos 15 años hemos mejorado la situación”.
-¿Cómo está Atlanta hoy?
-Está en un gran momento, con un club pujante. Compite en 22 disciplinas, imaginate que en el año 2000 fuimos a la quiebra como te dije y estuvimos 5 meses sin jugar torneos de AFA. Atlanta perdió su sede social, que era el pulmón y el corazón del club, sólo le quedó la cancha. A partir de ahí empezó un proceso muy largo para la devolución de la misma con un comodato del gobierno de la Ciudad, como era un terreno que estaba abandonado porque los que la habían comprado no podía utilizarla. Era para un complejo habitacional en el centro de la Capital. Al no poder hacer eso, sobrevino el abandono por más de diez años hasta que el mismo gobierno se lo entrega al club para que cumpla su función social y rescatar los chicos que estaban en la calle para que puedan hacer actividades. A partir de ahí empezó a crecer y crecer, hoy tiene casi siete mil socios, 22 disciplinas se practican en Atlanta. Todos los fines de semana entre 800 y 900 chicos arman el bolsito con la indumentaria del club para competir. Handball, básquet, futsal, tenis de mesa, artes marciales. Todo tipo de actividades que puedan imaginarse, zumba, levantamiento olímpico, gimnasia funcional, además del fútbol y todas las divisiones inferiores
-Deportiva y futbolísticamente las cosas están saliendo bien.
-Sí, es una situación muy buena, aparte al tener nuestra tradición en Primera, necesitábamos ascender a una categoría acorde a su historia. Hoy estamos en la Primera Nacional viviendo un momento realmente mágico, en lo deportivo como decís, pero también en lo institucional. Hace seis meses inauguramos un gimnasio, cerrado, multidisciplinar, que en el valor del mercado son entre 10 o 12 millones de pesos en torno a inversión. También inauguramos la pileta cubierta hace un mes, con una obra farónica para un club que no tiene aporte de grandes empresas ni dinero estatal.
Hoy nuestra posición es pujante de constante crecimiento en los últimos diez años y nos encuentra animando ahora un torneo que para muchos era impensado, algo parecido creo le pasa a Estudiantes, siendo un equipo que viene del Federal, yo estoy al tanto de la historia del club. Es un trabajo similar al nuestro, nosotros empezamos hace tres años con un proyecto deportivo. Hemos cambiado técnicos pero hemos mantenido la filosofía y línea de juego y ahí se traduce en resultados. Es un plan de trabajo, proyecto a largo y mediano plazo, sumado a algo que es fundamental, cuando hacés las cosas bien, tardarás más o menos, pero lo coronás con un logro. Es muy difícil que te vaya mal si tenés continuidad con un proyecto así. Hoy nosotros estamos viviendo un momento soñado e impensado. A mis 55 años vi a Atlanta en Primera, luchamos mucho con nuestro presidente Gabriel Grecco, que es una persona nacida del club. Ser dirigente hoy de un club te lleva muchísimo tiempo, uno descuida la familia, que es el sostén principal por esta causa.
-Por último, ¿cómo llega Fabián Lisa como entrenador?
-Llega por la habilidad del mánager de buscar un técnico que tenga la misma ideología que Orfila, para aprovechar el plantel que tenemos y proyectar la segunda parte del año para ver hasta dónde podemos llegar. Recién van dos partidos, tenemos material y todo para que nos vaya bien. Es un torneo difícil, complejo con rivales de fuste y queremos aprovechar esa situación para lograr los objetivos, estamos conformes, pero siempre queremos un poco más.
Javier Albarracín
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Para los memoriosos quedarán los nombres de Gatti, Gómez Volgino, Mastrángelo, Griguol o Artime, dueños de los años dorados del Bohemio en Primera.
Marcelo Santoro, miembro de la comision directiva y encargado del área de prensa del club, en diálogo con Puntal, cuenta de su querido Atlanta:
“Es un club que cumplió en octubre del año pasado 115 años de historia, su gran parte fue en Primera hasta que nos agarraron los 90 con todos los vaivenes del país entrando a una profunda crisis. Fue a la quiebra y cumplió con su patrimonio las deudas que había contraído, siendo de los pocos del fútbol argentino que con su patrimonio pagaron sus pasivos. Después de ahí empezó un peregrinar y en los últimos 15 años hemos mejorado la situación”.
-¿Cómo está Atlanta hoy?
-Está en un gran momento, con un club pujante. Compite en 22 disciplinas, imaginate que en el año 2000 fuimos a la quiebra como te dije y estuvimos 5 meses sin jugar torneos de AFA. Atlanta perdió su sede social, que era el pulmón y el corazón del club, sólo le quedó la cancha. A partir de ahí empezó un proceso muy largo para la devolución de la misma con un comodato del gobierno de la Ciudad, como era un terreno que estaba abandonado porque los que la habían comprado no podía utilizarla. Era para un complejo habitacional en el centro de la Capital. Al no poder hacer eso, sobrevino el abandono por más de diez años hasta que el mismo gobierno se lo entrega al club para que cumpla su función social y rescatar los chicos que estaban en la calle para que puedan hacer actividades. A partir de ahí empezó a crecer y crecer, hoy tiene casi siete mil socios, 22 disciplinas se practican en Atlanta. Todos los fines de semana entre 800 y 900 chicos arman el bolsito con la indumentaria del club para competir. Handball, básquet, futsal, tenis de mesa, artes marciales. Todo tipo de actividades que puedan imaginarse, zumba, levantamiento olímpico, gimnasia funcional, además del fútbol y todas las divisiones inferiores
-Deportiva y futbolísticamente las cosas están saliendo bien.
-Sí, es una situación muy buena, aparte al tener nuestra tradición en Primera, necesitábamos ascender a una categoría acorde a su historia. Hoy estamos en la Primera Nacional viviendo un momento realmente mágico, en lo deportivo como decís, pero también en lo institucional. Hace seis meses inauguramos un gimnasio, cerrado, multidisciplinar, que en el valor del mercado son entre 10 o 12 millones de pesos en torno a inversión. También inauguramos la pileta cubierta hace un mes, con una obra farónica para un club que no tiene aporte de grandes empresas ni dinero estatal.
Hoy nuestra posición es pujante de constante crecimiento en los últimos diez años y nos encuentra animando ahora un torneo que para muchos era impensado, algo parecido creo le pasa a Estudiantes, siendo un equipo que viene del Federal, yo estoy al tanto de la historia del club. Es un trabajo similar al nuestro, nosotros empezamos hace tres años con un proyecto deportivo. Hemos cambiado técnicos pero hemos mantenido la filosofía y línea de juego y ahí se traduce en resultados. Es un plan de trabajo, proyecto a largo y mediano plazo, sumado a algo que es fundamental, cuando hacés las cosas bien, tardarás más o menos, pero lo coronás con un logro. Es muy difícil que te vaya mal si tenés continuidad con un proyecto así. Hoy nosotros estamos viviendo un momento soñado e impensado. A mis 55 años vi a Atlanta en Primera, luchamos mucho con nuestro presidente Gabriel Grecco, que es una persona nacida del club. Ser dirigente hoy de un club te lleva muchísimo tiempo, uno descuida la familia, que es el sostén principal por esta causa.
-Por último, ¿cómo llega Fabián Lisa como entrenador?
-Llega por la habilidad del mánager de buscar un técnico que tenga la misma ideología que Orfila, para aprovechar el plantel que tenemos y proyectar la segunda parte del año para ver hasta dónde podemos llegar. Recién van dos partidos, tenemos material y todo para que nos vaya bien. Es un torneo difícil, complejo con rivales de fuste y queremos aprovechar esa situación para lograr los objetivos, estamos conformes, pero siempre queremos un poco más.
Javier Albarracín
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