La Copa Libertadores de 1971, fue ganada por Nacional de Montevideo, en finales contra Estudiantes de La Plata, campeón del año anterior.
Los encuentros decisivos, se jugaron entre mayo y junio. El 26 de mayo en La Plata ganó el Pincha, que ya venía desarmando el gran equipo de mediados de los sesenta. Daniel Romeo, el tío de Bernardo, de palomita, hizo el gol del uno a cero. En la revancha, el 2 de junio, en el Centenario, fue el Bolso, el vencedor con gol de Masnik y hubo que definir en tercer partido, el 9, en Lima. Ganó Nacional dos a cero con tantos de Espárrago y Luis Artime. Con jugadores experimentados como Montero Castillo y Luis Cubilla, Nacional vencía a un Estudiantes que iba dejando de ser, lo que años anteriores era: un equipo casi invencible.
Sin embargo, esa Copa tiene un partido emblemático y olvidable, aunque pocos dejen de recordarlo en el continente, mucho más los peruanos del Cristal y los argentinos de Boca. Fue en la la fase de grupos, el 17 de marzo. El Grupo Uno lo integraban Rosario Central y Boca por Argentina y Universitario y Sporting Cristal por Perú.
Al momento del cotejo en cuestión, todo estaba muy parejo y Central, Universitario y Boca aparecían como candidatos a ocupar los dos lugares de clasificación.
El 16, la U, había sacado un buen empate en Rosario, dos a dos ante el Canalla y al otro día en la Bombonera jugarían Boca y Cristal. Boca debía ganar para clasificarse. Y lo estaba logrando, ante un Cristal, que llegaba ya eliminado. Dos a cero con tantos de Coch y Ángel Rojas. Pero Cristal se lo empató con tantos de Orbegoso y González Pajuelo. En ese momento, faltando cuatro minutos para el final, Roberto Rogel pidió falta en el área que el juez Otero no sancionó y “se armó la Gorda”, diría un antiguo.
Suñé le pegó a Gallardo y este le devolvió la agresión con una patada voladora. Se metieron casi todos. Coch, Rogel y Silvero contra varios peruanos. Suñé noqueó a Torres y Coch le rompió el tabique a Eloy Campos. Rogel le produjo una conmoción a Mellán. Una locura.
El saldo, 19 expulsados. Todos menos los dos arqueros, Sánchez y Rubiños, mas el bueno de Julio Meléndez. Dos jugadores internados en el Hospital Argerich, y los demás a la comisaría 24, presos. La CSF dio por finalizado el partido y Boca se retiró del torneo como método de protesta, aunque para muchos fue la CSF la que lo sacó expulsado del Torneo, dándole por perdido los partido ante Universitario y Central, que eran los que le faltaban jugar para cerrar el grupo. “Como consecuencia de estas agresiones Campos y Mellán acabaron en el Hospital Argerich. “Chapa” Suñé fue internado en el Sanatorio Santa Isabel con siete puntos de sutura. El resto de jugadores fue llevado a la comisaría 24 en condición de detenidos y recién serían puestos en libertad al mediodía siguiente, con la única excepción de Orlando “Chito” La Torre quien salió libre en la madrugada ya que su mamá murió en Lima, mientras veía por televisión a su hijo participando de la pelea”, cuenta la página Imborrable Boca. El Tribunal de Penas de la AFA se reunió el 2 de abril de ese año y determinó la suspensión de un año y seis meses de Suñé, un año y cuatro meses para Rogel, un año y dos meses para Roberto Cabrera, y suspensión de un año para Coch y para el técnico José María Silvero. La sanciones de la CSF fueron más leves: seis partidos a Suñé, cuatro a Rogel, Rojitas y Cabrera, dos a Pianetti y Palacios y una para Ovide. Román y Novello sólo fueron amonestados.
Pasaron Universitario y Rosario Central a la siguiente ronda.
Lo realmente curioso fue el trato que se le dio al tema según la prensa de cada país.
En Historia, tradición y fútbol del deporte peruano, el colega Ernesto Moreno comienza el recuerdo diciendo: “Uno de los grandes partidos internacionales del club rimense fue el célebre empate ante Boca Juniors de Argentina por la Copa Libertadores de América de 1971. Este encuentro quedó registrado en la historia del futbol sudamericano por desatar una de las más espectaculares grescas entre futbolistas que se haya visto en un campo de juego. Para el club bajopontino este partido es memorable por la gran muestra de honor, hidalguía y pundonor al no dejarse vencer por los bonaerenses. Fue un épico empate en la mismísima “Bombonera” que el propio presidente Velasco Alvarado reconoció y felicitó a través de un cablegrama enviado a la delegación de Cristal en Buenos Aires, el día siguiente al partido.”. “A los cerveceros, que no iniciaron la gresca, no les quedó otra que defenderse de las agresiones que fueron parte”, declaraba Augusto Moral, representante de Cristal y Secretario de la CSF. Por su parte Alberto J. Armando, el histórico presidente de Boca, pedía “la máxima sanción ejemplar para los protagonistas de este suceso que lo avergonzaba como argentino y hombre dedicado al futbol”, agrega el colega peruano.
Y en la misma nota se refleja lo que la prensa argentina contaba: “Bajo el titular: “Viril repudio a la infamia de peruanos”, el diario Crónica de Argentina presentaba un vil ataque lleno de insultos contra Perú con varias fotos de la tragedia del Estadio Nacional de 1964 diciendo “lindo record de 300 muertos en un partido”. Luego añadía: “Perú vive de futbol, hambre e ignorancia. La hinchada peruana es salvaje y agresiva movida por múltiples complejos de inferioridad. Las ofensas peruanas van más allá del suceso deportivo y afectan sentimientos por una prensa indigna.” Recordaban también que José San Martín fue libertador de ambos países, por lo que no había que pagarle mal. Finalmente, criticaban al presidente Velasco Alvarado, al que lo tildaron de “dictador y demagogo, de hacer política con el futbol” por el cablegrama enviado que “alentaba a los matones peruanos”. Por otra parte, este diario argentino también criticó duro al Dr. Teófilo Salinas, presidente de la CSF, por decidir la suspensión de la Bombonera.”. Como se leerá, una jornada plagada de despropósitos dentro y fuera de la cancha.
Nacional ganaría de buena manera, en junio, la Libertadores del 71. Pero el escándalo entre Boca y Cristal, todavía pega con imágenes y sonidos, las paredes de la Bombonera.
Osvaldo Alfredo Wehbe
Sin embargo, esa Copa tiene un partido emblemático y olvidable, aunque pocos dejen de recordarlo en el continente, mucho más los peruanos del Cristal y los argentinos de Boca. Fue en la la fase de grupos, el 17 de marzo. El Grupo Uno lo integraban Rosario Central y Boca por Argentina y Universitario y Sporting Cristal por Perú.
Al momento del cotejo en cuestión, todo estaba muy parejo y Central, Universitario y Boca aparecían como candidatos a ocupar los dos lugares de clasificación.
El 16, la U, había sacado un buen empate en Rosario, dos a dos ante el Canalla y al otro día en la Bombonera jugarían Boca y Cristal. Boca debía ganar para clasificarse. Y lo estaba logrando, ante un Cristal, que llegaba ya eliminado. Dos a cero con tantos de Coch y Ángel Rojas. Pero Cristal se lo empató con tantos de Orbegoso y González Pajuelo. En ese momento, faltando cuatro minutos para el final, Roberto Rogel pidió falta en el área que el juez Otero no sancionó y “se armó la Gorda”, diría un antiguo.
Suñé le pegó a Gallardo y este le devolvió la agresión con una patada voladora. Se metieron casi todos. Coch, Rogel y Silvero contra varios peruanos. Suñé noqueó a Torres y Coch le rompió el tabique a Eloy Campos. Rogel le produjo una conmoción a Mellán. Una locura.
El saldo, 19 expulsados. Todos menos los dos arqueros, Sánchez y Rubiños, mas el bueno de Julio Meléndez. Dos jugadores internados en el Hospital Argerich, y los demás a la comisaría 24, presos. La CSF dio por finalizado el partido y Boca se retiró del torneo como método de protesta, aunque para muchos fue la CSF la que lo sacó expulsado del Torneo, dándole por perdido los partido ante Universitario y Central, que eran los que le faltaban jugar para cerrar el grupo. “Como consecuencia de estas agresiones Campos y Mellán acabaron en el Hospital Argerich. “Chapa” Suñé fue internado en el Sanatorio Santa Isabel con siete puntos de sutura. El resto de jugadores fue llevado a la comisaría 24 en condición de detenidos y recién serían puestos en libertad al mediodía siguiente, con la única excepción de Orlando “Chito” La Torre quien salió libre en la madrugada ya que su mamá murió en Lima, mientras veía por televisión a su hijo participando de la pelea”, cuenta la página Imborrable Boca. El Tribunal de Penas de la AFA se reunió el 2 de abril de ese año y determinó la suspensión de un año y seis meses de Suñé, un año y cuatro meses para Rogel, un año y dos meses para Roberto Cabrera, y suspensión de un año para Coch y para el técnico José María Silvero. La sanciones de la CSF fueron más leves: seis partidos a Suñé, cuatro a Rogel, Rojitas y Cabrera, dos a Pianetti y Palacios y una para Ovide. Román y Novello sólo fueron amonestados.
Pasaron Universitario y Rosario Central a la siguiente ronda.
Lo realmente curioso fue el trato que se le dio al tema según la prensa de cada país.
En Historia, tradición y fútbol del deporte peruano, el colega Ernesto Moreno comienza el recuerdo diciendo: “Uno de los grandes partidos internacionales del club rimense fue el célebre empate ante Boca Juniors de Argentina por la Copa Libertadores de América de 1971. Este encuentro quedó registrado en la historia del futbol sudamericano por desatar una de las más espectaculares grescas entre futbolistas que se haya visto en un campo de juego. Para el club bajopontino este partido es memorable por la gran muestra de honor, hidalguía y pundonor al no dejarse vencer por los bonaerenses. Fue un épico empate en la mismísima “Bombonera” que el propio presidente Velasco Alvarado reconoció y felicitó a través de un cablegrama enviado a la delegación de Cristal en Buenos Aires, el día siguiente al partido.”. “A los cerveceros, que no iniciaron la gresca, no les quedó otra que defenderse de las agresiones que fueron parte”, declaraba Augusto Moral, representante de Cristal y Secretario de la CSF. Por su parte Alberto J. Armando, el histórico presidente de Boca, pedía “la máxima sanción ejemplar para los protagonistas de este suceso que lo avergonzaba como argentino y hombre dedicado al futbol”, agrega el colega peruano.
Y en la misma nota se refleja lo que la prensa argentina contaba: “Bajo el titular: “Viril repudio a la infamia de peruanos”, el diario Crónica de Argentina presentaba un vil ataque lleno de insultos contra Perú con varias fotos de la tragedia del Estadio Nacional de 1964 diciendo “lindo record de 300 muertos en un partido”. Luego añadía: “Perú vive de futbol, hambre e ignorancia. La hinchada peruana es salvaje y agresiva movida por múltiples complejos de inferioridad. Las ofensas peruanas van más allá del suceso deportivo y afectan sentimientos por una prensa indigna.” Recordaban también que José San Martín fue libertador de ambos países, por lo que no había que pagarle mal. Finalmente, criticaban al presidente Velasco Alvarado, al que lo tildaron de “dictador y demagogo, de hacer política con el futbol” por el cablegrama enviado que “alentaba a los matones peruanos”. Por otra parte, este diario argentino también criticó duro al Dr. Teófilo Salinas, presidente de la CSF, por decidir la suspensión de la Bombonera.”. Como se leerá, una jornada plagada de despropósitos dentro y fuera de la cancha.
Nacional ganaría de buena manera, en junio, la Libertadores del 71. Pero el escándalo entre Boca y Cristal, todavía pega con imágenes y sonidos, las paredes de la Bombonera.
Osvaldo Alfredo Wehbe

