“Buenos Aires ciudad de dos riveras y dos camisetas. Las Aguas del Plata y el Riachuelo podrán mezclarse allí nomás, pero River y Boca no se mezclan”, reza el poema de Héctor Negro sobre el Superclásico. Nótese que no dice Argentina, dice Buenos Aires. Es que en realidad el duelo entre los de la Boca y los de Núñez tiene un origen bien porteño. Su nacimiento es puramente capitalino.
Después, los caminos centralistas de un país que dé federal tiene muy poco, hizo que el duelo de los porteños se trasladara a todos los puntos del territorio. Cuestión que hará que mañana Argentina quedé totalmente paralizada.
En una especie de paradoja, esa falta de federalismo ha generado que históricamente jugadores del interior deban trasladarse a la capital para poder darle un destino profesional a sus carreras y convertirse en grandes protagonistas. Así, el clásico porteño se ha ido tiñendo de “interior”. Mañana, por poner dos casos, saltarán a la cancha el cordobés Pavón y el santafesino Armani. Entre esos nombres de tierra adentro que han visto acción en el superclásico la Liga Regional tuvo sus exponentes. Es el caso de Eduardo Saporiti, lateral derecho de River y Rodolfo Rodríguez puntero derecho de Boca.
Ambos se prestaron al dialogo con Puntal para recordar las sensaciones de jugar un superclásico y palpitar el que se disputará mañana en la Bombonera.
“Antes de entrar a la cancha casi me largo a llorar”, recuerda el Roli Rodríguez de la antesala del clásico del torneo Nacional de 1973. Ese fue uno de los 30 partidos (entre amistosos y juegos oficiales) que disputó el win formado en Atenas.
“No es un partido más. No se vive como cualquier otro partido y no se prepara de la misma manera que un encuentro simple”, comenta Saporiti. Nacido en Alcira Gigena, el lateral disputó 349 partidos con la camiseta de River en distintas competencias.
De aquel encuentro del Nacional, Rodríguez guarda muy buenos recuerdos. Se jugó el 11 de noviembre de 1973. “Ese día se produjo en tercera la vuelta de Ángel Clemente Rojas, después de su paso por Perú. Por eso en la cancha de Vélez había muchísima gente”, rememora quién fuera el puntero titular del Xeneize en aquel encuentro. En ese encuentro Boca formó con: Rubén Sánchez; Vicente Pernía, Andrés Bertolotti, Roberto Rogel y Alberto Tarantini; Jorge Benítez, Roberto Pachamé y Osvaldo Potente; Rodríguez, Oscar Rubén Peracca y Enzo Ferrero. El técnico era Rogelio Domínguez. Ese día, River ganó por 1 a 0 con gol del Puma Morete a los 36 minutos del segundo tiempo. “Más allá de la derrota me acuerdo que fue una experiencia muy especial. No es fácil de explicar” comenta Rodríguez.
Por su parte, Saporiti enfrentó a Boca en varias oportunidades, pero una de las que más recuerda es la de la famosa pelota naranja y los goles de Norberto Alonso. “Ese partido fue muy especial. No sólo porque lo ganamos, sino porque ya habíamos salido campeones y pudimos dar la vuelta olímpica en la Bombonera”, señala quien ganara ocho títulos con la camiseta de la banda roja, incluyendo la Libertadores 1986.
El famoso encuentro que cuenta Saporiti se disputó el 6 de abril de 1986. El Millonario ya había ganado el título del certamen 1985/86, pero se dio el lujo de vencer 2 a 0 a Boca en la Bombonera y celebró allí su nueva estrella. Ese día los de Núñez formaron con: Ney Pumpido; Saporiti, Oscar Ruggeri, Carlos Karabin y Alejandro Montenegro; Hétor Enrique, Américo Gallego y Roque Alfaro; Norberto Alonso; Claudio Morresi y Luis Amuchástegui. El DT de ese equipo era el Bambino Héctor Veira. “De ese día tengo la recordada foto. Fui a festejar uno de los goles con el Beto y salí en la foto que estuvo en casi todos los medios”, relata Saporiti de aquel momento que quedó inmortalizado en la historia del Superclásico.
Más allá de su paso por primera, Rodríguez tuvo la chance de disputar una final contra River en quinta división. “Uno llegaba preparado para los clásicos de primera porque desde las inferiores se vivían de una manera distinta. Nosotros jugamos la final del torneo de quinta y se la ganamos a River. Yo tuve la suerte de convertir un gol en el partido de ida que empatamos”, cuenta Rodríguez.
“Se vive de manera muy especial. Es distinto a todos los otros clásicos, porque es a nivel nacional”, apunta el jugador formado en Atenas que tuvo la chance de disputar el clásico rosarino con los colores de Central. “Son diferentes. Rosario es más chico y todo se concentra ahí. Los mozos del bar donde yo tomaba el desayuno eran de Newell´s y no me querían atender el día del partido”, narra el Roli.
“Se juegan de manera muy particular. Uno sale con una motivación especial porque la gente te lleva a querer ganarlo como sea. Los jugadores de más experiencia son muy importantes porque le ayudan a los más chicos a tranquilizarse. El que se deja sobrepasar por esas sensaciones en general pierde”, describe Saportiti. Agrega que en su tiempo, antes de cada partido, los referentes se reunían con los de menos experiencia para calmarlos antes de los encuentros con Boca.
Ambos coinciden en que en la década de los 70 se jugaba de otra manera. “Eran grandes equipos, había muy buenos jugadores y se quedaban mucho tiempo en los clubes, lo que hacía que se conocieran de memoria”, comenta Rodríguez.
Pensando en lo que pasará mañana ambos destacan que el encuentro va a ser muy duro y es difícil pronosticar un ganador. “Para mi Boca tiene más gol y River es más en el juego colectivo, pero en el fútbol todo puede pasar”, analiza Saporiti.
“Es un partido muy difícil de anticipar, como todo clásico. Son dos buenos equipos que tienen muchos jugadores. No es sencillo avizorar un resultado. En general el fútbol no es para adivinos y menos este tipo de partidos” remarca Rodríguez.
Tanto River como Boca llegaron a la final luego de dejar en el camino a dos rivales brasileños. Ni Gremio ni Palmeiras fueron fieles representantes del tradicional juego ofensivo y vistoso de los “verdeamarelos”. “Los dos son justos finalistas. Fueron los mejores equipos hasta acá y está bien que hayan superado a los brasileños. Fueron dos rivales totalmente amarretes que no hicieron nada para ganar. Por eso Boca y River son los que van a pelear por el título”, destaca Saporiti y añade que la característica ofensiva de ambos conjuntos puede hacer que salga un buen encuentro. Además, quién le da el nombre al estadio de Lutgardis Riveros, remarca que el mediocampo será el sector clave para definir el encuentro. Advierte que hay que tener en cuenta que es el partido de ida, por lo que la verdadera definición se producirá en el Monumental.
Por su parte, Rodríguez destaca que Boca llega un poco mejor que River, sostenido en sus individualidades. “Insisto en que puede pasar cualquier cosa, porque así es el fútbol. Pero considero que el Xeneize llega un poco mejor”, señala y agrega que no hay que tener en cuenta los antecedentes, que la preparación de los de Barros Schelotto será distinta al resto de los superclásicos, por la importancia de lo que hay en juego.
Fieles a sus colores, cada uno tira un palpito favorable a su equipo. “Naturalmente quiero que gane Boca. Uno jugó en ese equipo y le tiene mucho cariño, más allá de que alguna vez tuve la posibilidad de jugar en River y no se dio, yo voy a querer que gane Boca”, dice Rodríguez. “Yo creo que River puede sacar un buen resultado. Lo veo más preparado que Boca para esta clase de partidos”, resalta Saportiti.
Rodríguez y Saporiti son dos de los representantes del fútbol de la Liga de Río Cuarto que llegaron a sentir lo que es un Superclásico. Son un pedazo de la historia grande del deporte local y tuvieron la oportunidad de tocar el punto más alto al que puede aspirar un futbolista, disputar un Boca - River.
Agustín Hurtado
En una especie de paradoja, esa falta de federalismo ha generado que históricamente jugadores del interior deban trasladarse a la capital para poder darle un destino profesional a sus carreras y convertirse en grandes protagonistas. Así, el clásico porteño se ha ido tiñendo de “interior”. Mañana, por poner dos casos, saltarán a la cancha el cordobés Pavón y el santafesino Armani. Entre esos nombres de tierra adentro que han visto acción en el superclásico la Liga Regional tuvo sus exponentes. Es el caso de Eduardo Saporiti, lateral derecho de River y Rodolfo Rodríguez puntero derecho de Boca.
Ambos se prestaron al dialogo con Puntal para recordar las sensaciones de jugar un superclásico y palpitar el que se disputará mañana en la Bombonera.
“Antes de entrar a la cancha casi me largo a llorar”, recuerda el Roli Rodríguez de la antesala del clásico del torneo Nacional de 1973. Ese fue uno de los 30 partidos (entre amistosos y juegos oficiales) que disputó el win formado en Atenas.
“No es un partido más. No se vive como cualquier otro partido y no se prepara de la misma manera que un encuentro simple”, comenta Saporiti. Nacido en Alcira Gigena, el lateral disputó 349 partidos con la camiseta de River en distintas competencias.
De aquel encuentro del Nacional, Rodríguez guarda muy buenos recuerdos. Se jugó el 11 de noviembre de 1973. “Ese día se produjo en tercera la vuelta de Ángel Clemente Rojas, después de su paso por Perú. Por eso en la cancha de Vélez había muchísima gente”, rememora quién fuera el puntero titular del Xeneize en aquel encuentro. En ese encuentro Boca formó con: Rubén Sánchez; Vicente Pernía, Andrés Bertolotti, Roberto Rogel y Alberto Tarantini; Jorge Benítez, Roberto Pachamé y Osvaldo Potente; Rodríguez, Oscar Rubén Peracca y Enzo Ferrero. El técnico era Rogelio Domínguez. Ese día, River ganó por 1 a 0 con gol del Puma Morete a los 36 minutos del segundo tiempo. “Más allá de la derrota me acuerdo que fue una experiencia muy especial. No es fácil de explicar” comenta Rodríguez.
Por su parte, Saporiti enfrentó a Boca en varias oportunidades, pero una de las que más recuerda es la de la famosa pelota naranja y los goles de Norberto Alonso. “Ese partido fue muy especial. No sólo porque lo ganamos, sino porque ya habíamos salido campeones y pudimos dar la vuelta olímpica en la Bombonera”, señala quien ganara ocho títulos con la camiseta de la banda roja, incluyendo la Libertadores 1986.
El famoso encuentro que cuenta Saporiti se disputó el 6 de abril de 1986. El Millonario ya había ganado el título del certamen 1985/86, pero se dio el lujo de vencer 2 a 0 a Boca en la Bombonera y celebró allí su nueva estrella. Ese día los de Núñez formaron con: Ney Pumpido; Saporiti, Oscar Ruggeri, Carlos Karabin y Alejandro Montenegro; Hétor Enrique, Américo Gallego y Roque Alfaro; Norberto Alonso; Claudio Morresi y Luis Amuchástegui. El DT de ese equipo era el Bambino Héctor Veira. “De ese día tengo la recordada foto. Fui a festejar uno de los goles con el Beto y salí en la foto que estuvo en casi todos los medios”, relata Saporiti de aquel momento que quedó inmortalizado en la historia del Superclásico.
Más allá de su paso por primera, Rodríguez tuvo la chance de disputar una final contra River en quinta división. “Uno llegaba preparado para los clásicos de primera porque desde las inferiores se vivían de una manera distinta. Nosotros jugamos la final del torneo de quinta y se la ganamos a River. Yo tuve la suerte de convertir un gol en el partido de ida que empatamos”, cuenta Rodríguez.
“Se vive de manera muy especial. Es distinto a todos los otros clásicos, porque es a nivel nacional”, apunta el jugador formado en Atenas que tuvo la chance de disputar el clásico rosarino con los colores de Central. “Son diferentes. Rosario es más chico y todo se concentra ahí. Los mozos del bar donde yo tomaba el desayuno eran de Newell´s y no me querían atender el día del partido”, narra el Roli.
“Se juegan de manera muy particular. Uno sale con una motivación especial porque la gente te lleva a querer ganarlo como sea. Los jugadores de más experiencia son muy importantes porque le ayudan a los más chicos a tranquilizarse. El que se deja sobrepasar por esas sensaciones en general pierde”, describe Saportiti. Agrega que en su tiempo, antes de cada partido, los referentes se reunían con los de menos experiencia para calmarlos antes de los encuentros con Boca.
Ambos coinciden en que en la década de los 70 se jugaba de otra manera. “Eran grandes equipos, había muy buenos jugadores y se quedaban mucho tiempo en los clubes, lo que hacía que se conocieran de memoria”, comenta Rodríguez.
Pensando en lo que pasará mañana ambos destacan que el encuentro va a ser muy duro y es difícil pronosticar un ganador. “Para mi Boca tiene más gol y River es más en el juego colectivo, pero en el fútbol todo puede pasar”, analiza Saporiti.
“Es un partido muy difícil de anticipar, como todo clásico. Son dos buenos equipos que tienen muchos jugadores. No es sencillo avizorar un resultado. En general el fútbol no es para adivinos y menos este tipo de partidos” remarca Rodríguez.
Tanto River como Boca llegaron a la final luego de dejar en el camino a dos rivales brasileños. Ni Gremio ni Palmeiras fueron fieles representantes del tradicional juego ofensivo y vistoso de los “verdeamarelos”. “Los dos son justos finalistas. Fueron los mejores equipos hasta acá y está bien que hayan superado a los brasileños. Fueron dos rivales totalmente amarretes que no hicieron nada para ganar. Por eso Boca y River son los que van a pelear por el título”, destaca Saporiti y añade que la característica ofensiva de ambos conjuntos puede hacer que salga un buen encuentro. Además, quién le da el nombre al estadio de Lutgardis Riveros, remarca que el mediocampo será el sector clave para definir el encuentro. Advierte que hay que tener en cuenta que es el partido de ida, por lo que la verdadera definición se producirá en el Monumental.
Por su parte, Rodríguez destaca que Boca llega un poco mejor que River, sostenido en sus individualidades. “Insisto en que puede pasar cualquier cosa, porque así es el fútbol. Pero considero que el Xeneize llega un poco mejor”, señala y agrega que no hay que tener en cuenta los antecedentes, que la preparación de los de Barros Schelotto será distinta al resto de los superclásicos, por la importancia de lo que hay en juego.
Fieles a sus colores, cada uno tira un palpito favorable a su equipo. “Naturalmente quiero que gane Boca. Uno jugó en ese equipo y le tiene mucho cariño, más allá de que alguna vez tuve la posibilidad de jugar en River y no se dio, yo voy a querer que gane Boca”, dice Rodríguez. “Yo creo que River puede sacar un buen resultado. Lo veo más preparado que Boca para esta clase de partidos”, resalta Saportiti.
Rodríguez y Saporiti son dos de los representantes del fútbol de la Liga de Río Cuarto que llegaron a sentir lo que es un Superclásico. Son un pedazo de la historia grande del deporte local y tuvieron la oportunidad de tocar el punto más alto al que puede aspirar un futbolista, disputar un Boca - River.
Agustín Hurtado

