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Con Don Miguel Paniego se fue una parte de la historia de Maipú y Estudiantes

*Por Carlos A. Valduvino
 
“Los últimos tres años fueron difíciles para mí viejo. Hasta los 88 no tuvo ningún problema y se mantuvo siempre activo”.

Con estas palabras, Miguel Ángel -el hijo mayor de Don Miguel- intentaba encontrar un alivio en el momento de la despedida de su padre.

El fallecimiento de Don Miguel Arnoldo Paniego fue una noticia que quienes supimos ganar de su confianza -principalmente a través de su otro hijo Mario Alberto- que no nos sorprendió.

La tarde del 30 de enero de 2019 su corazón de bohonomía dió el último suspiro. Rodeado de sus afectos -la compañera de siempre Doña Elba, su hija Ana María, Miguel, Mario y toda su familia-, Don Miguel comenzaba a ser parte de la historia de las personas que pasaron por Río Cuarto y desde distintas ocupaciones dejaron huellas durante su trayectoria.

Don Miguel llevaba el Celeste en la sangre, y al Club Maipú en lo más íntimo de sus afectos. Amigo de los amigos, y siempre con un pensamiento positivo en cada momento en que se lo encontraba para despuntar el vicio: hablar de Río Cuarto, Estudiantes, Maipú y el fútbol.

Al poco tiempo de comenzar en este oficio, tuve la primera charla. Jorge Omar Sturniolo, el “Gringo” Percello y la cancha de Alberdi fueron testigos de aquel encuentro. Es que Don Miguel era uno de los habitué que recorría los escenarios de nuestra Liga para ver fútbol.

Rápidamente, supe que en su infancia fue jugador de fútbol de Estudiantes, que fue uno de los hombres del equipo que trabajó en la dirigencia de Estudiantes cuando en 1975 llegó al elenco de la avenida España Antonio Ratín y Ermindo Onega.

Los conceptos fueron siempre claros en cuánto a lo que era Estudiantes. “Nosotros somos el club de fútbol de Río Cuarto”. Y por Club Maipú: “Este es el club social que necesitan todos los barrios para contener la familia, los niños y adolescentes con distintas actividades”, sostenía.



Un hacedor



Después de dejar de jugar al fútbol en Estudiantes, y tras su paso por Correos y Talleres, Don Miguel se sumó a la dirigencia de la institución de la avenida España.

Fue presidente de la subcomisión de Fútbol cuando Antonio Candini llegó a la presidencia del club. Participó de toda la historia del Celeste, desde la década del ‘30 en adelante.

En su memoria y capacidad narrativa escuchamos muchas anécdotas sobre el fútbol de la avenida España.

Al momento de llegar al Club Sportivo Maipú, trabajó junto con un gran grupo de personas del barrio para que la institución creciera y no se detuviera.

Campeonatos de truco, cenas sociales, torneos de bochas, certámenes de fútbol cinco fueron algunas de las actividades que se llevaron adelante en el Maipú, en el cual Don Miguel fue tesorero para la conconcreción de la sede y del renovado salón de eventos.

Muchos deportistas y figuras de la política local, provincial y nacional pasaron por los salones del Club Maipú. Allí siempre acompañó al grupo de dirigentes que impulsó estas actividades.



Sangre Celeste y corazón Canalla



En el fútbol las pasiones se dividían en Don Miguel. Pudo ver a fines del año pasado, ya con su salud bastante desmejorada, a Rosario Central campeón de la Copa Argentina. Desde que debió ser movilizado en silla de ruedas -en los últimos tres años- no pudo concurrir más a la cancha, pero, a través de las transmisiones radiales o con el acompañamiento de sus nietos en su casa, siguió todas las campañas de Estudiantes. Esto no le impidió estar junto con la actual dirigencia Celeste cuando el club celebró los 106 años.

El 30 de enero de 2019, su corazón Canalla dió el último suspiro. Su sangre Celeste se fue a encontrar, en el lugar reservado a las personas que no se olvidan, con Candini, “El Turco” Sturinolo, Don Esparza, Don Pepe Moscone, Juan Spataro, y tantos más para contarles que en el mundo de los mortales hay una nueva ilusión desde el 31 de enero de 2019 en todo el pueblo de hinchas celestes: volver a tener, en su historia, a Boca Juniors enfrente para poder jugar por los puntos.