La selección femenina de Río Cuarto vive un nuevo proceso y como todo ciclo necesita su tiempo de maduración. Pese al poco tiempo de trabajo, se superó la instancia provincial al vencer a la Liga de Punilla por un global de 2-0 para avanzar a la Región Centro, donde ahora deberá definir el pasaje a la ronda final frente a Quimilí de Santiago del Estero, La Rioja y Catamarca.
Por eso las jugadoras coinciden en que con mayor tiempo de trabajo se puede llegar lejos y resaltan la unión del grupo, que tiene como objetivo avanzar a la ronda final del Torneo Nacional de Selecciones, reservada sólo para nueve combinados de los 55 que iniciaron la competencia, representando a 17 provincias.
Los contratiempos se sucedieron para este grupo de 25 futbolistas que integran el plantel. En el partido de local los nervios del debut se hicieron sentir aunque ganó bien, por un exiguo 1-0, con lo cual la serie quedaba abierta. En la revancha del sábado en La Cumbre tuvieron que sortear diversos inconvenientes pero igualmente volvieron a atesorar el triunfo, también por la mínima.
Esos nervios lógicos del debut pesaron sobre el plantel y la polifuncional Lucila Escudero lo admite, aunque en la revancha fue una de las principales figuras del equipo y sacó a relucir toda su garra y categoría, atributos que habitualmente exhibe los domingos en Fusión Fútbol Club, uno de los punteros del Torneo Superior.
“Fue una eliminatoria que más allá de que en ambos partidos marcamos la diferencia, nos costó un poco. Hay que tener en cuenta que contamos con un equipo de nuevas jugadoras seleccionadas y tampoco tuvimos mucho tiempo de preparación”, señaló.
Lucila Escudero reconoce que el de ida “no fue uno de mis mejores partidos, los nervios de cometer un error me jugaron en contra y no pude encontrarme con mi juego. Lo bueno es que tenemos un grupo excelente tanto en lo futbolístico como en lo humano, hay un gran compañerismo, y me bancaron tanto las jugadoras como el cuerpo técnico”.
También comentó que “en el partido de vuelta tuvimos algunas cosas que nos jugaron en contra” como un desperfecto mecánico en el micro que las trasladaba, con lo cual “en el apuro una de mis compañeras, Débora (Guevara), se olvidó el documento y no pudo jugar”.
“Fue un momento duro y triste verla a ella en esa situación, pero teníamos que cambiar el chip y dejar de lado lo que habíamos pasado y como equipo lo hicimos excelente”, completó Lucila.
Con el pasaje a la Región Centro atesorado, se ilusiona con el futuro: “Ahora tenemos un buen tiempo de preparación pensando en el cuadrangular que se nos viene”.
“Hay excelentes jugadoras y personas en este equipo, y no dudo que con el trabajo que hace el cuerpo técnico vamos a llegar muy lejos”, concluyó.
Sueño cumplido
Por su parte, Noelia Paiz, la sobria defensora de Recreativo Reducción, cumplió su sueño de vestir la camiseta de la selección, aunque no fue en la mejor circunstancia porque tuvo que reemplazar en la alineación titular a Débora Guevara, que había llegado a La Cumbre sin el documento y no podía ser de la partida.
Pero también Noelia tuvo otros contratiempos. “Cumplí un gran sueño pero se me cruzaron otras cosas por delante porque me engripé y en el hotel la noche antes del partido estuve con fiebre y me dolía mucho la garganta”.
No obstante “tenía la responsabilidad de reemplazar a Débora y era un compromiso muy grande porque es una gran defensora”. Por eso “en los primeros minutos estuve un poquito nerviosa pero luego me acoplé bien con las chicas y por suerte me sentí muy bien”.
“Este es un grupo muy unido y hay mucho compañerismo, te dan aliento dentro de la cancha y eso es muy importante”, dijo Noe, quien agradeció al cuerpo técnico encabezado por Fabián Tobaldo por la confianza que le brindaron.
Al igual que Lucila, se muestra optimista: “Lo veo muy bien al equipo para lo que se viene y le tengo mucha fe”.
Los contratiempos se sucedieron para este grupo de 25 futbolistas que integran el plantel. En el partido de local los nervios del debut se hicieron sentir aunque ganó bien, por un exiguo 1-0, con lo cual la serie quedaba abierta. En la revancha del sábado en La Cumbre tuvieron que sortear diversos inconvenientes pero igualmente volvieron a atesorar el triunfo, también por la mínima.
Esos nervios lógicos del debut pesaron sobre el plantel y la polifuncional Lucila Escudero lo admite, aunque en la revancha fue una de las principales figuras del equipo y sacó a relucir toda su garra y categoría, atributos que habitualmente exhibe los domingos en Fusión Fútbol Club, uno de los punteros del Torneo Superior.
“Fue una eliminatoria que más allá de que en ambos partidos marcamos la diferencia, nos costó un poco. Hay que tener en cuenta que contamos con un equipo de nuevas jugadoras seleccionadas y tampoco tuvimos mucho tiempo de preparación”, señaló.
Lucila Escudero reconoce que el de ida “no fue uno de mis mejores partidos, los nervios de cometer un error me jugaron en contra y no pude encontrarme con mi juego. Lo bueno es que tenemos un grupo excelente tanto en lo futbolístico como en lo humano, hay un gran compañerismo, y me bancaron tanto las jugadoras como el cuerpo técnico”.
También comentó que “en el partido de vuelta tuvimos algunas cosas que nos jugaron en contra” como un desperfecto mecánico en el micro que las trasladaba, con lo cual “en el apuro una de mis compañeras, Débora (Guevara), se olvidó el documento y no pudo jugar”.
“Fue un momento duro y triste verla a ella en esa situación, pero teníamos que cambiar el chip y dejar de lado lo que habíamos pasado y como equipo lo hicimos excelente”, completó Lucila.
Con el pasaje a la Región Centro atesorado, se ilusiona con el futuro: “Ahora tenemos un buen tiempo de preparación pensando en el cuadrangular que se nos viene”.
“Hay excelentes jugadoras y personas en este equipo, y no dudo que con el trabajo que hace el cuerpo técnico vamos a llegar muy lejos”, concluyó.
Sueño cumplido
Por su parte, Noelia Paiz, la sobria defensora de Recreativo Reducción, cumplió su sueño de vestir la camiseta de la selección, aunque no fue en la mejor circunstancia porque tuvo que reemplazar en la alineación titular a Débora Guevara, que había llegado a La Cumbre sin el documento y no podía ser de la partida.
Pero también Noelia tuvo otros contratiempos. “Cumplí un gran sueño pero se me cruzaron otras cosas por delante porque me engripé y en el hotel la noche antes del partido estuve con fiebre y me dolía mucho la garganta”.
No obstante “tenía la responsabilidad de reemplazar a Débora y era un compromiso muy grande porque es una gran defensora”. Por eso “en los primeros minutos estuve un poquito nerviosa pero luego me acoplé bien con las chicas y por suerte me sentí muy bien”.
“Este es un grupo muy unido y hay mucho compañerismo, te dan aliento dentro de la cancha y eso es muy importante”, dijo Noe, quien agradeció al cuerpo técnico encabezado por Fabián Tobaldo por la confianza que le brindaron.
Al igual que Lucila, se muestra optimista: “Lo veo muy bien al equipo para lo que se viene y le tengo mucha fe”.

