Cenas familiares, polladas, encuentros folclóricos, campaña de socios… Todo suma para que Confraternidad de Sampacho vuelva a cobrar vida como una institución tradicional del fútbol de la Liga de Río Cuarto. La comisión normalizadora encontró “un club destruido” y de a poco comenzó a saldar todas las deudas para recuperar la credibilidad y construir su futuro.
Los problemas institucionales de Confraternidad comenzaron en mayo con la renuncia del entonces presidente, Gustavo Rosso, por lo que el club pasó a manos de la tesorera Ana María Gribaudo.
Más allá de los resultados deportivos, que no eran los esperados, empezaron los problemas de financiamiento, lo cual afectó el normal desarrollo de las actividades, al tiempo que se iba deteriorando la infraestructura ante la falta de inversiones.
El desconcierto en lo deportivo tuvo su epicentro cuando se decidió el cambio de técnico sin previo aviso al entrenador vigente, lo que derivó en una “rebelión” de jugadores e hinchas. Al final, Maciel Arce continuó como DT y el equipo enderezó su rumbo y logró la clasificación a la Zona Campeonato.
En medio de este preocupante panorama, socios y simpatizantes comenzaron a movilizarse en busca de una salida, por lo que contrataron un abogado y se asesoraron sobre la situación patrimonial. Explicaron que la “única forma era la intervención de Personería Jurídica”, con lo cual en octubre se desplazó a la antigua conducción y se puso en marcha la comisión normalizadora.
Esta comisión tiene un triunvirato encabezado por Maximiliano Pereira, Enrique Chávez y Olimpia Bordese y cuenta con el apoyo de numerosas personas, entre ellas Estela Eleonora Ganzer, una pionera del fútbol femenino, con cuyo nombre se denominó al torneo oficial de este año.
“La idea es trabajar tres meses y dejar al club en cero para que una nueva comisión pueda trabajar normalmente y volver a reactivar la masa societaria”, explicó Maximiliano Pereira, con la convicción de que “los únicos dueños del club son los socios”.
Cuando entró en funciones, la comisión normalizadora descubrió que las deudas superaban los 120 mil pesos, desglosada en más de 50 mil con la Liga, unos 28 mil con el cuerpo técnico y viáticos de los jugadores, 5 mil en aranceles de árbitros y el resto con comercios de la localidad.
“Se fueron generando muchas deudas, varias por multas de alguna división inferior, y se consiguió renegociar con la Liga, que se portó muy bien y nos da facilidades para ir pagando mensualmente”, manifestó Pereira.
“En el poco tiempo de trabajo de la comisión normalizadora se fueron condonando algunas deudas, pero nos dolió muchísimo ver que aparecieron más compromisos con comercios del pueblo, ya que por ejemplo en algunos se debían 10 mil pesos en bebidas y en otros 7 mil en chorizos”, comentó.
“El Confra es un club muy querido y el comercio nos acompañó; ahora nos falta muy poquito para saldar toda las deudas”, completó Pereira, quien repasó las múltiples actividades que se desarrollaron para recaudar fondos y aumentar la masa societaria.
El dirigente estimó que en enero se va a realizar la convocatoria a elecciones, para lo cual ya se conformó un grupo de trabajo, aunque ningún miembro de la comisión normalizadora puede integrar una lista durante dos años.
Al respecto, destacó los trabajos que vienen realizando Pablo Pucheta y Estela Ganzer, quienes podrían constituirse en presidente y vicepresidente de la entidad, con el apoyo de un numeroso grupo de adherentes al Confra.
Más allá de cancelar todas las deudas, los dirigentes ya tienen pensado realizar refacciones en el estadio y también hacer una cancha auxiliar, aunque para ello tienen que negociar con una persona que hace 20 años que vive dentro del predio.
Con toda la artillería
En el terreno deportivo, Confraternidad ya prepara el terreno para lo que será la temporada 2019, en la que participará del Torneo de Primera B, con sus equipos de Primera y Reserva, además de seis divisiones inferiores.
Pereira dijo que también tienen la intención de “volver con el fútbol femenino, de la mano de Estela Ganzer, lo cual me pone muy contento porque es una persona muy ligada al club que trabaja muchísimo”.
“La institución era más una empresa familiar que un club, y por eso nos dolió encontrarlo destruido, incluso se había llegado a hablar de lotear el predio para venderlo”, detalló Pereira.
El club posee un local que era alquilado hasta noviembre para boliche bailable, pero la comisión normalizadora no encontró contrato alguno para reclamar por el resarcimiento de los daños por el estado en el que lo hallaron.
En cuanto a la campaña de socios, el dirigente estimó que para diciembre van “a estar superando los 200, lo cual viene muy bien, con gente ligada de años al club”.
Por último, reiteró su agradecimiento al comercio de la localidad y a los simpatizantes de Confraternidad, al tiempo que pidió la contribución para que se asocien a una entidad que quiere recuperar el esplendor de otras épocas.
Más allá de los resultados deportivos, que no eran los esperados, empezaron los problemas de financiamiento, lo cual afectó el normal desarrollo de las actividades, al tiempo que se iba deteriorando la infraestructura ante la falta de inversiones.
El desconcierto en lo deportivo tuvo su epicentro cuando se decidió el cambio de técnico sin previo aviso al entrenador vigente, lo que derivó en una “rebelión” de jugadores e hinchas. Al final, Maciel Arce continuó como DT y el equipo enderezó su rumbo y logró la clasificación a la Zona Campeonato.
En medio de este preocupante panorama, socios y simpatizantes comenzaron a movilizarse en busca de una salida, por lo que contrataron un abogado y se asesoraron sobre la situación patrimonial. Explicaron que la “única forma era la intervención de Personería Jurídica”, con lo cual en octubre se desplazó a la antigua conducción y se puso en marcha la comisión normalizadora.
Esta comisión tiene un triunvirato encabezado por Maximiliano Pereira, Enrique Chávez y Olimpia Bordese y cuenta con el apoyo de numerosas personas, entre ellas Estela Eleonora Ganzer, una pionera del fútbol femenino, con cuyo nombre se denominó al torneo oficial de este año.
“La idea es trabajar tres meses y dejar al club en cero para que una nueva comisión pueda trabajar normalmente y volver a reactivar la masa societaria”, explicó Maximiliano Pereira, con la convicción de que “los únicos dueños del club son los socios”.
Cuando entró en funciones, la comisión normalizadora descubrió que las deudas superaban los 120 mil pesos, desglosada en más de 50 mil con la Liga, unos 28 mil con el cuerpo técnico y viáticos de los jugadores, 5 mil en aranceles de árbitros y el resto con comercios de la localidad.
“Se fueron generando muchas deudas, varias por multas de alguna división inferior, y se consiguió renegociar con la Liga, que se portó muy bien y nos da facilidades para ir pagando mensualmente”, manifestó Pereira.
“En el poco tiempo de trabajo de la comisión normalizadora se fueron condonando algunas deudas, pero nos dolió muchísimo ver que aparecieron más compromisos con comercios del pueblo, ya que por ejemplo en algunos se debían 10 mil pesos en bebidas y en otros 7 mil en chorizos”, comentó.
“El Confra es un club muy querido y el comercio nos acompañó; ahora nos falta muy poquito para saldar toda las deudas”, completó Pereira, quien repasó las múltiples actividades que se desarrollaron para recaudar fondos y aumentar la masa societaria.
El dirigente estimó que en enero se va a realizar la convocatoria a elecciones, para lo cual ya se conformó un grupo de trabajo, aunque ningún miembro de la comisión normalizadora puede integrar una lista durante dos años.
Al respecto, destacó los trabajos que vienen realizando Pablo Pucheta y Estela Ganzer, quienes podrían constituirse en presidente y vicepresidente de la entidad, con el apoyo de un numeroso grupo de adherentes al Confra.
Más allá de cancelar todas las deudas, los dirigentes ya tienen pensado realizar refacciones en el estadio y también hacer una cancha auxiliar, aunque para ello tienen que negociar con una persona que hace 20 años que vive dentro del predio.
Con toda la artillería
En el terreno deportivo, Confraternidad ya prepara el terreno para lo que será la temporada 2019, en la que participará del Torneo de Primera B, con sus equipos de Primera y Reserva, además de seis divisiones inferiores.
Pereira dijo que también tienen la intención de “volver con el fútbol femenino, de la mano de Estela Ganzer, lo cual me pone muy contento porque es una persona muy ligada al club que trabaja muchísimo”.
“La institución era más una empresa familiar que un club, y por eso nos dolió encontrarlo destruido, incluso se había llegado a hablar de lotear el predio para venderlo”, detalló Pereira.
El club posee un local que era alquilado hasta noviembre para boliche bailable, pero la comisión normalizadora no encontró contrato alguno para reclamar por el resarcimiento de los daños por el estado en el que lo hallaron.
En cuanto a la campaña de socios, el dirigente estimó que para diciembre van “a estar superando los 200, lo cual viene muy bien, con gente ligada de años al club”.
Por último, reiteró su agradecimiento al comercio de la localidad y a los simpatizantes de Confraternidad, al tiempo que pidió la contribución para que se asocien a una entidad que quiere recuperar el esplendor de otras épocas.

