Sumiso: que se deja mandar, según el viejo diccionario. Sumisión: acto de someter. Pasaron 52 años del NO rotundo de Cassius Clay o Mohamed Ali, respecto a pelear en Vietnam.
Mohamed Ali, nacido Cassius Marcellus Clay, ha sido uno de los grandes boxeadores de la historia. Medalla de oro en la categoría de los semipesados en los Juegos Olímpicos de Roma en 1960, campeón del mundo de los grandes pesos en 1964 (el mismo año en que abrazó la fe musulmana se cambió el nombre y se adhirió a la Nación del Islam); fue desposeído del título en 1967 por negarse a prestar el servicio militar en el ejército estadounidense. Recuperó la corona mundial en 1974 en un combate legendario contra George Foreman en Kinshasa, Zaire; y aún tuvo tiempo de perderlo ante Leon Spinks y volver a conquistarlo frente al mismo rival por tercera vez, antes de su tardía retirada en 1981, ya aquejado de Parkinson, la enfermedad que lo fue llevando al final, en 2016.
Cassius Clay nació el 17 de enero de 1942 en Louisville, Kentucki. En octubre de 1960 debutó como profesional, consiguiendo 19 victorias (15 por KO ) durante los tres años siguientes.
El 25 de febrero de 1964 obtuvo, contra todo pronóstico, el título mundial al vencer al rocoso Sonny Liston. Clay, apoyado en el Convention Hall de Miami Beach por Malcom X, se convirtió en el campeón más incómodo para la Norteamérica blanca. Al día siguiente, anunció su conversión a la fe musulmana y su ingreso en la Nación del Islam.
El 6 de marzo adoptó el nombre de Mohamed Ali, que muchos estadounidenses, incluyendo los medios de comunicación, se negaron a utilizar durante años. El rechazo a sus opiniones y "el mal ejemplo que daba a la juventud", junto a otros intereses comerciales, llevó a una de las asociaciones (WBA), a desposeer a Ali del título sólo un mes después de conquistarlo.
El clima de hostilidad contra Ali subió como la espuma cuando fue llamado al ejército, en plena escalada de la guerra de Vietnam. Durante todo el año 1966 presentó sucesivos requerimientos contra la decisión de declararlo apto para el servicio, alegando razones de conciencia debido a su religión, pero sólo consiguió algún aplazamiento para que pudiera defender el título.
Además, sus categóricas declaraciones contra la guerra de Vietnam, entre ellas su famosa: "Tío, no tengo nada contra esos Vietcong", no le ayudaron.
Finalmente, tras la negativa del Tribunal Supremo a concederle un nuevo aplazamiento para su incorporación a filas, el 28 de abril de 1967, Mohamed Ali se presentó en el centro de entrenamiento del ejército de Houston, pero permaneció inmóvil y callado a los requerimientos del oficial de alistamiento, que ante su mutismo le informaba de la pena a la que podía ser condenado por desertor.
El campeón, desafiante, no respondió a los avisos (ni cuando lo citaron como Cassius Clay ni cuando lo hicieron como Mohamed Ali). Ese mismo día, la Comisión Atlética del Estado de Nueva York lo desposeyó de su título mundial y de la licencia de boxeador, mientras otros Estados siguieron el ejemplo, y le suspendieron el permiso para boxear.
El 20 de junio el Tribunal Federal de Houston lo condenó a cinco años de prisión y una suma de 10.000 dólares de multa.
Comenzó así un largo periplo de tres años y medio alejado del boxeo. Pese algunos intentos de personalidades negras para encontrar una solución o la amenaza de acabar en la cárcel, siempre se negó a retractarse, convencido de que cuando pudiera volver a boxear, recuperaría la corona "que no me pudo arrebatar nadie en el ring".
Permaneció en libertad provisional bajo fianza mientras presentaba recursos de apelación, primero ante un tribunal de Houston, más tarde ante uno de Nueva Orleans en junio de 1968. Cuando las sentencias ratificaron la condena, recurrió al Tribunal Supremo de Estados Unidos. Curiosamente, en diciembre de 1968 ingresó durante diez días en la cárcel de Dade, Miami, para cumplir una sentencia por una antigua infracción de tránsito. Ali, siempre provocador, manifestó: "Será un buen entrenamiento si tengo que cumplir prisión por haber evadido el servicio militar".
Ali pasó los dos años siguientes viajando por el país, realizando conferencias en escuelas y universidades. La sociedad estadounidense, cada vez más crítica con la guerra de Vietnam, comenzó a apreciarlo. Se sucedieron los intentos para que se le levantara la prohibición de boxear.
En septiembre de 1970, un juez federal de Texas consideró que la suspensión de Clay era "arbitraria e irrazonable" y, poco después, la misma comisión neoyorkina que lo había desposeído del título le concedió de nuevo la licencia para boxear.
Mohamed Alí regresó al ring en octubre de 1970. Obtuvo dos victorias, pero perdió el combate por el título contra Joe Frazier, el 8 de marzo de 1971. El 28 de junio de ese mismo año, el Tribunal Supremo anuló la condena contra Alí por motivos de forma (entre ellos, las escuchas telefónicas realizadas por el FBI), sin entrar en el fondo de la cuestión: el derecho a la objeción de conciencia.
Ali no fue sumiso. Y fue capaz de hacer por convicción algo de lo que en muchas cosas de la vida cotidiana no hacemos. Rebelarnos ante la injusticia y el placer de someter que tienen los portadores de cargos. 52 años atrás, Ali lo logró. Para muchos un desertor, así nomás, para otros no. Tal vez haya servido de inspiración para que algunos dejen de agachar la cabeza.
Cassius Clay nació el 17 de enero de 1942 en Louisville, Kentucki. En octubre de 1960 debutó como profesional, consiguiendo 19 victorias (15 por KO ) durante los tres años siguientes.
El 25 de febrero de 1964 obtuvo, contra todo pronóstico, el título mundial al vencer al rocoso Sonny Liston. Clay, apoyado en el Convention Hall de Miami Beach por Malcom X, se convirtió en el campeón más incómodo para la Norteamérica blanca. Al día siguiente, anunció su conversión a la fe musulmana y su ingreso en la Nación del Islam.
El 6 de marzo adoptó el nombre de Mohamed Ali, que muchos estadounidenses, incluyendo los medios de comunicación, se negaron a utilizar durante años. El rechazo a sus opiniones y "el mal ejemplo que daba a la juventud", junto a otros intereses comerciales, llevó a una de las asociaciones (WBA), a desposeer a Ali del título sólo un mes después de conquistarlo.
El clima de hostilidad contra Ali subió como la espuma cuando fue llamado al ejército, en plena escalada de la guerra de Vietnam. Durante todo el año 1966 presentó sucesivos requerimientos contra la decisión de declararlo apto para el servicio, alegando razones de conciencia debido a su religión, pero sólo consiguió algún aplazamiento para que pudiera defender el título.
Además, sus categóricas declaraciones contra la guerra de Vietnam, entre ellas su famosa: "Tío, no tengo nada contra esos Vietcong", no le ayudaron.
Finalmente, tras la negativa del Tribunal Supremo a concederle un nuevo aplazamiento para su incorporación a filas, el 28 de abril de 1967, Mohamed Ali se presentó en el centro de entrenamiento del ejército de Houston, pero permaneció inmóvil y callado a los requerimientos del oficial de alistamiento, que ante su mutismo le informaba de la pena a la que podía ser condenado por desertor.
El campeón, desafiante, no respondió a los avisos (ni cuando lo citaron como Cassius Clay ni cuando lo hicieron como Mohamed Ali). Ese mismo día, la Comisión Atlética del Estado de Nueva York lo desposeyó de su título mundial y de la licencia de boxeador, mientras otros Estados siguieron el ejemplo, y le suspendieron el permiso para boxear.
El 20 de junio el Tribunal Federal de Houston lo condenó a cinco años de prisión y una suma de 10.000 dólares de multa.
Comenzó así un largo periplo de tres años y medio alejado del boxeo. Pese algunos intentos de personalidades negras para encontrar una solución o la amenaza de acabar en la cárcel, siempre se negó a retractarse, convencido de que cuando pudiera volver a boxear, recuperaría la corona "que no me pudo arrebatar nadie en el ring".
Permaneció en libertad provisional bajo fianza mientras presentaba recursos de apelación, primero ante un tribunal de Houston, más tarde ante uno de Nueva Orleans en junio de 1968. Cuando las sentencias ratificaron la condena, recurrió al Tribunal Supremo de Estados Unidos. Curiosamente, en diciembre de 1968 ingresó durante diez días en la cárcel de Dade, Miami, para cumplir una sentencia por una antigua infracción de tránsito. Ali, siempre provocador, manifestó: "Será un buen entrenamiento si tengo que cumplir prisión por haber evadido el servicio militar".
Ali pasó los dos años siguientes viajando por el país, realizando conferencias en escuelas y universidades. La sociedad estadounidense, cada vez más crítica con la guerra de Vietnam, comenzó a apreciarlo. Se sucedieron los intentos para que se le levantara la prohibición de boxear.
En septiembre de 1970, un juez federal de Texas consideró que la suspensión de Clay era "arbitraria e irrazonable" y, poco después, la misma comisión neoyorkina que lo había desposeído del título le concedió de nuevo la licencia para boxear.
Mohamed Alí regresó al ring en octubre de 1970. Obtuvo dos victorias, pero perdió el combate por el título contra Joe Frazier, el 8 de marzo de 1971. El 28 de junio de ese mismo año, el Tribunal Supremo anuló la condena contra Alí por motivos de forma (entre ellos, las escuchas telefónicas realizadas por el FBI), sin entrar en el fondo de la cuestión: el derecho a la objeción de conciencia.
Ali no fue sumiso. Y fue capaz de hacer por convicción algo de lo que en muchas cosas de la vida cotidiana no hacemos. Rebelarnos ante la injusticia y el placer de someter que tienen los portadores de cargos. 52 años atrás, Ali lo logró. Para muchos un desertor, así nomás, para otros no. Tal vez haya servido de inspiración para que algunos dejen de agachar la cabeza.

