Siete días atrás manifestaba lo mucho que les costaba hacer goles a Belgrano y a San Lorenzo. El cero a cero del sábado lo ratificó, más allá del tanto anulado a Novillo, zaguero del Pirata, por una posición adelantada mal cobrada que debió ser gol celeste.
Un rato antes la pantalla de la tele mostraba un nuevo hat-trick de Lionel Messi para definir a favor del Barcelona el difícil choque ante el Sevilla. Cuando uno dice partido dificultoso para el Barça en la Liga, es relativo siempre. Su superioridad contra casi todos es evidente y hasta aburrida desde hace muchos años, salvo los clásicos contra el Madrid y alguna "piedrita en el zapato" del Atlético del Cholo Simeone.
Mirábamos el cotejo que se jugaba en la bella tierra andaluza con un amigo y, casi al mismo tiempo, la frase "¡Cómo puede ser que Argentina no haya ganado algo con este muchacho!" salió de nuestras mentes y se hizo sonido. Y charla. Y no mucha explicación, además.
Nueve Ligas, seis Copas del Rey, ocho Supercopas de España, cuatro Champions, tres Supercopas de Europa y tres mundiales de clubes. 33 títulos en total con la casaca del Barcelona. 585 goles con el club culé.
Dos Juegos Olímpicos con Argentina. 65 goles en la selección.
Una enorme cantidad de tantos en el equipo argentino, con un promedio de medio gol por cotejo. Buenos logros los de los Olimpiadas.
Pero claro, no cierra para nosotros la diferencia entre lo logrado allá y lo conseguido con la selección, más allá de los tres meritorios segundos puestos en un Mundial y dos Copas América.
Todos estos números que usted, por supuesto, encuentra en cualquier lugar y que si no conoce al menos presume no conforman a aquellos que admiramos y nos llenamos de satisfacción al ser contemporáneos de semejante jugador y que, por si fuera poco, es argentino, es nuestro, más allá de que nunca haya jugado en el fútbol nacional y siempre lo hemos mirado por televisión. Y no nos adaptamos a la ecuación final de no ver a la Pulga con una copa de las importantes en la mano y dando la vuelta, con la casaca nacional.
Ha pasado mucho tiempo ya del debut en un partido oficial de Lionel en la selección. Septiembre de 2005. Vamos para catorce años de Messi en la selección mayor. En tres lustros suele suceder de todo en la carrera de un jugador, en la vida misma, digamos. Pero es más o menos eso lo que dura una larga campaña en un seleccionado. Por ejemplo, Batistuta jugó entre el 91 y el 2002 78 encuentros con 56 tantos. Once años. Ganó dos Copas América.
Ronaldinho jugó entre el 99 y el 2013 en la mayor de Brasil. Catorce años. 102 partidos y 35 goles. Ganó una Copa América y un Mundial.
Diego Maradona lo hizo con la Nacional durante 17 años, con los intervalos conocidos, 91 partidos, 34 goles. Se sabe lo del Mundial 86.
Algunas muestras. ¿Qué quiero decir? Que 14 años de Messi en la selección implican el comienzo del final de su actuación en el equipo mayor de Argentina. Por una cuestión lógica de tiempo, de físico, de naturaleza humana.
En junio Lionel cumplirá 32 años, por lo que las competencias que vienen serán seguramente las últimas de Messi en la Nacional. Un par de Copas América y un Mundial es el cálculo rápido que hago.
Estableciendo que, si su físico y su mente lo permiten, a nivel clubes el tiempo de actividad será seguramente mayor. Y decir a nivel clubes no da, por ahora, más que pensar que en Barcelona.
Entonces, viéndolo este sábado en el Sánchez Pizjuán hacerle tres al Sevilla, equipo al cual ya le ha metido 36 goles en 35 partidos y conseguir su hat-trick número 50, pensaba en el tiempo que se nos pasó con Messi sin ganar en la selección y lo que nos queda hasta su retiro de la misma. ¡Tanto fútbol, tantos goles, tanta velocidad, tanto regate, tanta asistencia!
Todo eso ha sido, es y seguirá siendo Lionel Messi: el mejor jugador del mundo de estos tiempos.
Cristiano Ronaldo lleva 16 años con su selección de Portugal, con 68 tantos marcados entre el 2003 y ahora. Y ganó una Copa Europa en el 2016. Cruyff jugó diez años para Holanda y debió conformarse con un subcampeonato del mundo y un tercer puesto en Europa.
Más datos de enormes jugadores y sus logros y, fundamentalmente, el tiempo de duración de su juego en la selección de cada país.
Uno espera que lo mejor de Messi en la selección esté por venir. Uno piensa que nos ha dado mucho. Pero que todo eso que veíamos por la tele el sábado, como otras tantas veces en cada partido del Barça, tenga su premio con la camiseta más linda del mundo.
Cuando Messi dejó la cancha del Sevilla, llegó la Superliga.
Y aparecieron a media tarde Belgrano y San Lorenzo. Y listo. Está todo dicho.
Osvaldo Alfredo Wehbe
Mirábamos el cotejo que se jugaba en la bella tierra andaluza con un amigo y, casi al mismo tiempo, la frase "¡Cómo puede ser que Argentina no haya ganado algo con este muchacho!" salió de nuestras mentes y se hizo sonido. Y charla. Y no mucha explicación, además.
Nueve Ligas, seis Copas del Rey, ocho Supercopas de España, cuatro Champions, tres Supercopas de Europa y tres mundiales de clubes. 33 títulos en total con la casaca del Barcelona. 585 goles con el club culé.
Dos Juegos Olímpicos con Argentina. 65 goles en la selección.
Una enorme cantidad de tantos en el equipo argentino, con un promedio de medio gol por cotejo. Buenos logros los de los Olimpiadas.
Pero claro, no cierra para nosotros la diferencia entre lo logrado allá y lo conseguido con la selección, más allá de los tres meritorios segundos puestos en un Mundial y dos Copas América.
Todos estos números que usted, por supuesto, encuentra en cualquier lugar y que si no conoce al menos presume no conforman a aquellos que admiramos y nos llenamos de satisfacción al ser contemporáneos de semejante jugador y que, por si fuera poco, es argentino, es nuestro, más allá de que nunca haya jugado en el fútbol nacional y siempre lo hemos mirado por televisión. Y no nos adaptamos a la ecuación final de no ver a la Pulga con una copa de las importantes en la mano y dando la vuelta, con la casaca nacional.
Ha pasado mucho tiempo ya del debut en un partido oficial de Lionel en la selección. Septiembre de 2005. Vamos para catorce años de Messi en la selección mayor. En tres lustros suele suceder de todo en la carrera de un jugador, en la vida misma, digamos. Pero es más o menos eso lo que dura una larga campaña en un seleccionado. Por ejemplo, Batistuta jugó entre el 91 y el 2002 78 encuentros con 56 tantos. Once años. Ganó dos Copas América.
Ronaldinho jugó entre el 99 y el 2013 en la mayor de Brasil. Catorce años. 102 partidos y 35 goles. Ganó una Copa América y un Mundial.
Diego Maradona lo hizo con la Nacional durante 17 años, con los intervalos conocidos, 91 partidos, 34 goles. Se sabe lo del Mundial 86.
Algunas muestras. ¿Qué quiero decir? Que 14 años de Messi en la selección implican el comienzo del final de su actuación en el equipo mayor de Argentina. Por una cuestión lógica de tiempo, de físico, de naturaleza humana.
En junio Lionel cumplirá 32 años, por lo que las competencias que vienen serán seguramente las últimas de Messi en la Nacional. Un par de Copas América y un Mundial es el cálculo rápido que hago.
Estableciendo que, si su físico y su mente lo permiten, a nivel clubes el tiempo de actividad será seguramente mayor. Y decir a nivel clubes no da, por ahora, más que pensar que en Barcelona.
Entonces, viéndolo este sábado en el Sánchez Pizjuán hacerle tres al Sevilla, equipo al cual ya le ha metido 36 goles en 35 partidos y conseguir su hat-trick número 50, pensaba en el tiempo que se nos pasó con Messi sin ganar en la selección y lo que nos queda hasta su retiro de la misma. ¡Tanto fútbol, tantos goles, tanta velocidad, tanto regate, tanta asistencia!
Todo eso ha sido, es y seguirá siendo Lionel Messi: el mejor jugador del mundo de estos tiempos.
Cristiano Ronaldo lleva 16 años con su selección de Portugal, con 68 tantos marcados entre el 2003 y ahora. Y ganó una Copa Europa en el 2016. Cruyff jugó diez años para Holanda y debió conformarse con un subcampeonato del mundo y un tercer puesto en Europa.
Más datos de enormes jugadores y sus logros y, fundamentalmente, el tiempo de duración de su juego en la selección de cada país.
Uno espera que lo mejor de Messi en la selección esté por venir. Uno piensa que nos ha dado mucho. Pero que todo eso que veíamos por la tele el sábado, como otras tantas veces en cada partido del Barça, tenga su premio con la camiseta más linda del mundo.
Cuando Messi dejó la cancha del Sevilla, llegó la Superliga.
Y aparecieron a media tarde Belgrano y San Lorenzo. Y listo. Está todo dicho.
Osvaldo Alfredo Wehbe

