Cuatro grandes, sólo una copa
Se viene una definición apasionante en las semifinales que arrancan hoy en el Monumental y siguen mañana en la Bombonera
En unos cuarenta días, el humor de River y Boca en el año quedará definido. Con posibilidades de saber de su destino antes, si es que ambos pierden en semifinales de la Copa Libertadores y hasta con la "yapa" de esperar hasta diciembre con pretensiones de coronar el año en el Mundial de Clubes.
Es fácil decirlo: todo puede pasar. Ambos jugarán contra rivales que están a la altura de las circunstancias y pueden complicarlos y a la vez, la posibilidad de enfrentarse en una final hace que el año pueda tener esa situación inédita de un Boca-River en "finalísima", que paralizará al país si es que se da y que "taparía", por cierto, cualquier cosa que suceda en la Argentina y en el mundo a nivel noticia, salvo alguna excepción muy especial.
Ya hoy arranca River ante el Gremio. Con la curiosidad de que a los pies de ambos han quedado cuatro conjuntos argentinos. Racing e Independiente sucumbieron frente a los millonarios y Estudiantes de La Plata y Atlético Tucumán, ante el Tricolor Gaúcho.
Gremio es el último campeón desde aquellas finales ante un insulso Lanús que se había cargado a San Lorenzo y River en las etapas previas de la Copa del año pasado. River todavía trata de digerir esa increíble definición en la Fortaleza Granate, cuando en pocos minutos se quedó con las manos vacías.
Gremio no ha sido tan sólido durante este año y, en la Copa, fue de menor a mayor, aunque todavía no encuentra el perfil que lo acompañó en la temporada pasada hasta coronarlo en Sudamérica y llevarlo a jugar la final del Mundial contra el Real Madrid, en la que cayó por la mínima por el gol de Cristiano Ronaldo, pero sin rebelarse demasiado.
La salida de Arthur rumbo a Barcelona significó desde lo individual y obviamente lo táctico una sensible baja para el conjunto de Renato Gaúcho o Renato Portaluppi, que conserva el buen juego de Luan (no estaría hoy, al igual que Everton), Cícero y Michel; una correcta defensa comandada por el arquero Grohe y los defensores, Geromel y el argentino Kannemann, más la llegada de un delantero potente como André, quien "reemplaza" a Lucas Barrios, otra vez en el Colo Colo, rival de Palmeiras en cuartos de final.
River ha logrado, de manera progresiva y hasta asombrosa si se tiene en cuenta su historia, ser un equipo "copero".
Su entrenador, colmado de merecidos elogios por ello, sabe que las pruebas deben seguir dándose día tras día y que el hincha que lo llena de aplausos no sonreirá si pasa otra vez lo ocurrido ante Lanús, el año anterior. Y tanto para Marcelo Gallardo como para el mellizo Guillermo Barros Schelotto, no será lo mismo caer en semifinales ante Gremio o Palmeiras que perder una eventual final contra sus "primos".
Es Palmeiras, desde mañana, el rival de Boca en semifinales. Conjuntos que ya se enfrentaron en la zona de grupos con empate en San Pablo y triunfo paulista en la Bombonera. Se conocen, y tal como Gremio y River, se respetan y hasta se temen.
Por lo visto hasta aquí, Palmeiras no ha ido de menor a mayor como Gremio, ni a la inversa como Cruzeiro, que empezó muy bien y no dio la talla ante Boca. Palmeiras ha sido más parejo. Y la llegada en julio de Luis Felipe Scolari marca un antes y después. La aparición en el conjunto verde del "viejo zorro" es un detalle no menor. Felipao no estaba en el banco del "verdao" cuando por la zona de grupos chocaron Boca y Palmeiras. Scolari dirige desde 1982 y ha entrenado a las selecciones de Brasil y Portugal además de innumerables clubes como el Chelsea de Inglaterra y una larga lista en Brasil. Fue campeón del mundo con Brasil en el 2002 y en los noventa ganó dos Libertadores con el Gremio y Palmeiras justamente. Tal vez, si uno apostara por la figura del equipo paulista no dudaría en nombrar a su entrenador. El fútbol de Jean, Lucas Lima y Felipe Melo va hacia el colombiano Borja y sus compañeros de ataque.
El argentino Nicolás Freire (debutó en Argentinos Juniors en el 2012) que se fue muy joven a Inglaterra y se afirmó luego en Holanda, junto al recién llegado Gustavo Gómez (paraguayo ex-Lanús) son los que tienen o tuvieron algo que ver con nuestro fútbol.
Uno de sus arqueros, Fernando Prass, decisivo en aquel partido ante el Junior, que aseguró la clasificación de Boca a octavos de final, es simpatizante de todo lo que tenga que ver con el club de la Ribera.
Por toda esa variedad de fútbol y demás, es que resultan apasionantes las semifinales que comienzan hoy en el Monumental y seguirán mañana en la Bombonera.
Cuatro poderosas escuadras. Trofeo, sólo para uno.
Osvaldo Alfredo Wehbe
Es fácil decirlo: todo puede pasar. Ambos jugarán contra rivales que están a la altura de las circunstancias y pueden complicarlos y a la vez, la posibilidad de enfrentarse en una final hace que el año pueda tener esa situación inédita de un Boca-River en "finalísima", que paralizará al país si es que se da y que "taparía", por cierto, cualquier cosa que suceda en la Argentina y en el mundo a nivel noticia, salvo alguna excepción muy especial.
Ya hoy arranca River ante el Gremio. Con la curiosidad de que a los pies de ambos han quedado cuatro conjuntos argentinos. Racing e Independiente sucumbieron frente a los millonarios y Estudiantes de La Plata y Atlético Tucumán, ante el Tricolor Gaúcho.
Gremio es el último campeón desde aquellas finales ante un insulso Lanús que se había cargado a San Lorenzo y River en las etapas previas de la Copa del año pasado. River todavía trata de digerir esa increíble definición en la Fortaleza Granate, cuando en pocos minutos se quedó con las manos vacías.
Gremio no ha sido tan sólido durante este año y, en la Copa, fue de menor a mayor, aunque todavía no encuentra el perfil que lo acompañó en la temporada pasada hasta coronarlo en Sudamérica y llevarlo a jugar la final del Mundial contra el Real Madrid, en la que cayó por la mínima por el gol de Cristiano Ronaldo, pero sin rebelarse demasiado.
La salida de Arthur rumbo a Barcelona significó desde lo individual y obviamente lo táctico una sensible baja para el conjunto de Renato Gaúcho o Renato Portaluppi, que conserva el buen juego de Luan (no estaría hoy, al igual que Everton), Cícero y Michel; una correcta defensa comandada por el arquero Grohe y los defensores, Geromel y el argentino Kannemann, más la llegada de un delantero potente como André, quien "reemplaza" a Lucas Barrios, otra vez en el Colo Colo, rival de Palmeiras en cuartos de final.
River ha logrado, de manera progresiva y hasta asombrosa si se tiene en cuenta su historia, ser un equipo "copero".
Su entrenador, colmado de merecidos elogios por ello, sabe que las pruebas deben seguir dándose día tras día y que el hincha que lo llena de aplausos no sonreirá si pasa otra vez lo ocurrido ante Lanús, el año anterior. Y tanto para Marcelo Gallardo como para el mellizo Guillermo Barros Schelotto, no será lo mismo caer en semifinales ante Gremio o Palmeiras que perder una eventual final contra sus "primos".
Es Palmeiras, desde mañana, el rival de Boca en semifinales. Conjuntos que ya se enfrentaron en la zona de grupos con empate en San Pablo y triunfo paulista en la Bombonera. Se conocen, y tal como Gremio y River, se respetan y hasta se temen.
Por lo visto hasta aquí, Palmeiras no ha ido de menor a mayor como Gremio, ni a la inversa como Cruzeiro, que empezó muy bien y no dio la talla ante Boca. Palmeiras ha sido más parejo. Y la llegada en julio de Luis Felipe Scolari marca un antes y después. La aparición en el conjunto verde del "viejo zorro" es un detalle no menor. Felipao no estaba en el banco del "verdao" cuando por la zona de grupos chocaron Boca y Palmeiras. Scolari dirige desde 1982 y ha entrenado a las selecciones de Brasil y Portugal además de innumerables clubes como el Chelsea de Inglaterra y una larga lista en Brasil. Fue campeón del mundo con Brasil en el 2002 y en los noventa ganó dos Libertadores con el Gremio y Palmeiras justamente. Tal vez, si uno apostara por la figura del equipo paulista no dudaría en nombrar a su entrenador. El fútbol de Jean, Lucas Lima y Felipe Melo va hacia el colombiano Borja y sus compañeros de ataque.
El argentino Nicolás Freire (debutó en Argentinos Juniors en el 2012) que se fue muy joven a Inglaterra y se afirmó luego en Holanda, junto al recién llegado Gustavo Gómez (paraguayo ex-Lanús) son los que tienen o tuvieron algo que ver con nuestro fútbol.
Uno de sus arqueros, Fernando Prass, decisivo en aquel partido ante el Junior, que aseguró la clasificación de Boca a octavos de final, es simpatizante de todo lo que tenga que ver con el club de la Ribera.
Por toda esa variedad de fútbol y demás, es que resultan apasionantes las semifinales que comienzan hoy en el Monumental y seguirán mañana en la Bombonera.
Cuatro poderosas escuadras. Trofeo, sólo para uno.
Osvaldo Alfredo Wehbe