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El arbitraje femenino de Río Cuarto ya llegó al primer nivel nacional

Belem Bevilacqua y Florencia Arizmendi dirigieron la histórica primera Copa de Verano en La Pedrera, que congregó a Boca, River y a la selección de San Luis. A su vez, Agustina Luna, de sólo 19 años, fue jueza de línea
 
En un hecho histórico para el arbitraje de Río Cuarto, Belem Bevilacqua y Florencia Arizmendi fueron las encargadas de dirigir la primera Copa de Verano en el estadio La Pedrera de San Luis, que contó con la participación de los dos clubes más grandes del país, Boca Juniors y River Plate, además de la selección anfitriona.

Belem Bevilacqua dirigió el partido inaugural que River le ganó por 2-0 a San Luis y luego tuvo su mejor regalo de cumpleaños anticipado (ayer celebró los 27 años) al ser designada para dirigir la final en el superclásico, que quedó para el Xeneize por 2-0.

Por su parte, Florencia Arizmendi condujo las acciones en la victoria de Boca por 2-0 frente a San Luis y se desempeñó como asistente en la final.

A su vez, Agustina Luna, con sólo 19 años, se dio el gran gusto de ser jueza de línea en el encuentro inicial y en el partido definitorio.

Las tres representan a la Asociación Riocuartense de Árbitros de Fútbol (Araf), entidad que preside Carlos Boccolini, y comandaron con categoría esta inédita Copa de Verano que fue televisada en directo para todo el país.

Que los organizadores hayan puesto los ojos en estas árbitras riocuartenses no fue azaroso, porque Belem y Florencia ya habían comandado la final de la Liga puntana el año pasado.

“De ambas quedó una buena imagen y eso nos llevó a que nos convocaran para este certamen, en el que vivimos una experiencia hermosa y estamos muy contentas”, precisó Belem.

Luego del primer encuentro del torneo, no se imaginó que el superclásico iba a convocar tanto público. “Me quedé sorprendida por la cantidad de gente y también por el profesionalismo y todos los detalles que nos brindaron desde la organización y los clubes”.

El comienzo de año fue inmejorable por la oportunidad de dirigir a los clubes más emblemáticos de la Argentina. “Creo que esto va a quedar marcado en nuestras carreras para toda la vida”, expresó.

Belem venía de conducir el primer clásico de verano entre Estudiantes y Atenas, también con un gran marco de público.

“Fue muy convocante, hubo mucha gente y para nosotros, los riocuartenses, es el clásico de la ciudad y todos queremos estar como árbitros, así que fue muy bueno”, manifestó.

En su ascendente carrera, el año pasado fue una de las árbitras principales del Torneo Nacional Femenino de Selecciones.

Al respecto, comentó: “Son experiencias muy lindas, por ahí en Río Cuarto tenemos más posibilidades porque dirigimos mucho a varones y estamos más formadas. Dirigir a ese nivel de selecciones, que juegan más rápido y con otra táctica, al igual que lo ocurrió con Boca-River, se hace muy entretenido y con mucha dinámica”.

Si bien se reservó las metas para este 2020, seguramente Belem dará un nuevo salto de calidad en su carrera.

Por su parte, Florencia Arizmendi (32 años) calificó a esta experiencia como “muy linda y gratificante”. Reveló: “Traté de mentalizarme (en Boca-San Luis y en Boca-River) que no eran partidos de tal magnitud para estar tranquila y cometer la menor cantidad de errores posible”.



Una pasión desde la cuna



A su vez, Agustina Luna lleva el referato en la sangre porque su papá, Raúl, y su tío Gabriel son dos reconocidos árbitros de la Liga Regional de Fútbol de Río Cuarto.

Con sólo 19 años vivió “una experiencia única” haciendo de asistente en el superclásico, por lo que se mostró “muy contenta y también muy sorprendida” porque no se lo esperaba.

Además expresó su admiración por Arzimendi y Bevilacqua. “A ellas las sigo mucho, yo miro cada partido y observo todo lo que hacen en la cancha” para tratar de capitalizar ese aprendizaje.

La tarea de jueza de línea es poco grata porque hay que estar cerca del alambrado con todo el público a las espaldas. Pero Agustina, que se desempeña como asistente y quiere seguir creciendo para ser árbitro principal, destaca que siempre la tratan con respeto.

En su corta trayectoria también estuvo en la final del año pasado, y ahora vivió sus experiencias en dos partidos de excelente nivel.

“No me lo imaginaba, es un sueño y todavía no caigo”, declaró.

Confesó: “Cuando estaba en la cancha trataba de pensar que era como un partido del femenino local, pero cuando veía a las jugadoras, que eran River y Boca, se me llenaba el cuerpo de emoción, se me ponía la piel de gallina”.

Así, Agustina se sumó a la experiencia que transmiten Florencia y Belem, quienes vivieron un momento imborrable que constituye un eslabón más en sus reconocidas trayectorias.



Alberto Llobell

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