Hay cincos y cincos. Hubo volantes centrales de un estilo y de otro. Una realidad sobre un puesto maravilloso en este bello juego del fútbol. El centro medio, el centro half; la más de las veces cacique con o sin pelota, dentro de la cancha.
Aparecieron, con el tiempo, los cinco tapón, con menos presencia física y más despliegue, hasta llegar a estos tiempos del doble cinco, que le quitó ese porte de dueño de la cancha al único ejemplar de un equipo que juega ahí.
Allá lejos en el tiempo, el cinco encarnado por Pipo Rossi o Antonio Rattín, parados en la mitad de la cancha, de tranco lento y voz de mando, pasó a ser una imagen que se repitió en nombres inolvidables. Hubo, los que además de mandar, jugaban mucho, como Sebastián Viberti, otros que, jugando, por ahí no gritaban su juego, como Roberto Telch o Perico Raimondo, algunos con mucha llegada, tal el caso de Claudio Marangoni. De verdad, apasiona recorrer apellidos de números cinco: Merlo o Gallego, Quiróz o Saccardi, decenas de nombres que poblaron las canchas con su particular manera de manejar al equipo, más allá del diez, del enganche, del armador.
Una tarde de 1949 debutaba en la Primera de Lanús uno de los cinco más aplaudidos de nuestro fútbol. El Granate jugaba en Rosario ante Ñuls, el 6 de noviembre, por la fecha 29 del campeonato que ganaría Racing. Fue la primera vez en Primera de Héctor Juan Guidi, un veinteañero que pasaría a ser uno de los referentes, si no el más importante, de la historia del club. Lanús perdió esa tarde por 4 a 0 contra la Lepra. Y a pesar de que cinco fechas después su equipo debió disputar con Huracán la chance de quedar en Primera, y no lo logró, ese campeonato del 49 (plagado de sospechas respecto al posible descenso de Boca), fue el inicio de uno de los romances más fuertes entre un club de AFA y un jugador.
Su primera tarde con Lanús fue con Marcello; Díaz y Estévez; Daponte, Guidi y Defelippe; Contreras, Lacasia, Gil, Martínez y Moyano.
Jugó en Lanús hasta el 61, pasó por Independiente en el 62 y retornó a su casa entre el 63 y 66, acumulando 276 partidos en Primera.
Después de aquel debut y el duro descenso, Lanús ganó el torneo de la “B” en el 50 y en el 51 se produjo un hecho memorable. Recién ascendido, llegó al final de la primera rueda puntero, junto con Independiente. Era el año de un gran Banfield. Y comenzaba a gestarse un muy buen Lanús, que estuvo ahí de ganar el torneo, cinco años después.
En el 51, Lanús terminó quinto y Guidi no jugó en todo el campeonato. El puesto de centro half, en esa gran campaña, fue para Strembel.
En la segunda fecha del 52, Guidi volvió a Primera en un 3 a 3 contra Ferro.
La imagen más fuerte de Héctor Guidi en la Primera de Lanús fue en el sensacional equipo de 1956. El Grana finalizó segundo en el torneo, a dos de River Plate.
Su primera fecha en ese certamen fue victoria como visitante ante Chacarita, uno a cero con gol de Emilio Fernández. Lanús formó con Álvarez Vega; Prato y Beltrán; Daponte, Guidi y Nazionale; Fernández, Gil, Cejas, Lugo y Moyano. Arrancaba una campaña excepcional, en la cual la trilogía de la mitad de la cancha quedó en la mente de los futboleros del país para siempre.
Nicolás Daponte era el half derecho y jugó en Lanús entre el 48 y 59. Un marcador de punta adelantado en el tiempo, polifuncional y de buen remate. José Nazionale era el half izquierdo, había pasado por Gimnasia y Huracán y en el 54 llegó a Lanús. Gran capacidad técnica y exquisito manejo.
Ellos tres fueron la columna del fútbol de los Globetrotters, como se le llamó al Grana del 56. Daponte, Guidi y Nazionale fueron una marca.

Héctor Juan Guidi jugó en la selección. Debutó en el Panamericano de 1956 bajo la dirección técnica del eterno Guillermo Stábile. Fue cero a cero ante Perú, en el Estadio Universitario del Distrito Federal de México. Ese día debutaron en la Nacional cuatro jugadores de Lanús: Daponte, Cejas, Lugo y Guidi.
El equipo fue con Rogelio Domínguez; Vairo y Filgueiras; Daponte, Guidi y Sivo; Corbatta, Maschio, Cejas, Lugo y Yudica. Jugaron también Gutiérrez, Loiáconno y Sívori. El Nene Guidi disputó 37 partidos en la selección. Se incluye en ellos los del Sudamericano de Lima, el de los “carasucias”, en el que fue suplente de Néstor Rossi, el Mundial de Suecia (integró el plantel pero no jugó) y el Sudamericano extra de Guayaquil en el 59.
Contábamos que en 1962 pasó por Independiente, luego de un conflicto con el técnico de Lanús Juan Carlos Verdeal. Su paso por el Rojo no fue el esperado. Apareció el 1° de julio del 62 en el Gasómetro, en triunfo contra San Lorenzo, cuatro a uno, con dos de D´Ascenso y uno de Jiménez y Abeledo. Sanfilippo de penal hizo el del Cuervo. Su primer diablo fue con Toriani; Ferreiro y Rolan; Acevedo, Guidi y Maldonado; Dacquarti, Abeledo, Jiménez, D´Ascenso y Romero.
Volvió a Lanús en el 63 y jugó, está expresado, hasta el 66. El 7 de agosto, en la mitad del campeonato, fecha 22, Lanús perdió uno a cero ante River en el Monumental. Con 36 años, el Nene Guidi jugó su último partido en el profesionalismo. El gol millonario lo hizo Loayza sobre el final. Guidi estuvo de dos, como en casi toda la parte final de su carrera. Esa tarde Lanús cayó con Irusta; Guidi y Lorenzato; Ostúa, Sabella y Paz; Unzué, De Mario, Silva, Acosta y Reynoso. La última tarde de un grande.
Era 1966, había debutado en el 49. Héctor Juan Guidi falleció muy joven, a los 43 años, el 8 de febrero de 1973, había nacido en Avellaneda el 14 de julio del 30.
Todo Lanús le rindió tributo. La calle del Estadio dejó de ser General Acha para llevar su nombre.
Lo quisimos recordar paseando por su brillante trayectoria, su calidad, su dote de capitán, de emblema y de buena gente.
Pasó por aquí un “cinco”. El Nene Guidi, con la cabeza levantada y el balón a sus pies.
Osvaldo Alfredo Wehbe
Allá lejos en el tiempo, el cinco encarnado por Pipo Rossi o Antonio Rattín, parados en la mitad de la cancha, de tranco lento y voz de mando, pasó a ser una imagen que se repitió en nombres inolvidables. Hubo, los que además de mandar, jugaban mucho, como Sebastián Viberti, otros que, jugando, por ahí no gritaban su juego, como Roberto Telch o Perico Raimondo, algunos con mucha llegada, tal el caso de Claudio Marangoni. De verdad, apasiona recorrer apellidos de números cinco: Merlo o Gallego, Quiróz o Saccardi, decenas de nombres que poblaron las canchas con su particular manera de manejar al equipo, más allá del diez, del enganche, del armador.
Una tarde de 1949 debutaba en la Primera de Lanús uno de los cinco más aplaudidos de nuestro fútbol. El Granate jugaba en Rosario ante Ñuls, el 6 de noviembre, por la fecha 29 del campeonato que ganaría Racing. Fue la primera vez en Primera de Héctor Juan Guidi, un veinteañero que pasaría a ser uno de los referentes, si no el más importante, de la historia del club. Lanús perdió esa tarde por 4 a 0 contra la Lepra. Y a pesar de que cinco fechas después su equipo debió disputar con Huracán la chance de quedar en Primera, y no lo logró, ese campeonato del 49 (plagado de sospechas respecto al posible descenso de Boca), fue el inicio de uno de los romances más fuertes entre un club de AFA y un jugador.
Su primera tarde con Lanús fue con Marcello; Díaz y Estévez; Daponte, Guidi y Defelippe; Contreras, Lacasia, Gil, Martínez y Moyano.
Jugó en Lanús hasta el 61, pasó por Independiente en el 62 y retornó a su casa entre el 63 y 66, acumulando 276 partidos en Primera.
Después de aquel debut y el duro descenso, Lanús ganó el torneo de la “B” en el 50 y en el 51 se produjo un hecho memorable. Recién ascendido, llegó al final de la primera rueda puntero, junto con Independiente. Era el año de un gran Banfield. Y comenzaba a gestarse un muy buen Lanús, que estuvo ahí de ganar el torneo, cinco años después.
En el 51, Lanús terminó quinto y Guidi no jugó en todo el campeonato. El puesto de centro half, en esa gran campaña, fue para Strembel.
En la segunda fecha del 52, Guidi volvió a Primera en un 3 a 3 contra Ferro.
La imagen más fuerte de Héctor Guidi en la Primera de Lanús fue en el sensacional equipo de 1956. El Grana finalizó segundo en el torneo, a dos de River Plate.
Su primera fecha en ese certamen fue victoria como visitante ante Chacarita, uno a cero con gol de Emilio Fernández. Lanús formó con Álvarez Vega; Prato y Beltrán; Daponte, Guidi y Nazionale; Fernández, Gil, Cejas, Lugo y Moyano. Arrancaba una campaña excepcional, en la cual la trilogía de la mitad de la cancha quedó en la mente de los futboleros del país para siempre.
Nicolás Daponte era el half derecho y jugó en Lanús entre el 48 y 59. Un marcador de punta adelantado en el tiempo, polifuncional y de buen remate. José Nazionale era el half izquierdo, había pasado por Gimnasia y Huracán y en el 54 llegó a Lanús. Gran capacidad técnica y exquisito manejo.
Ellos tres fueron la columna del fútbol de los Globetrotters, como se le llamó al Grana del 56. Daponte, Guidi y Nazionale fueron una marca.
Héctor Juan Guidi jugó en la selección. Debutó en el Panamericano de 1956 bajo la dirección técnica del eterno Guillermo Stábile. Fue cero a cero ante Perú, en el Estadio Universitario del Distrito Federal de México. Ese día debutaron en la Nacional cuatro jugadores de Lanús: Daponte, Cejas, Lugo y Guidi.
El equipo fue con Rogelio Domínguez; Vairo y Filgueiras; Daponte, Guidi y Sivo; Corbatta, Maschio, Cejas, Lugo y Yudica. Jugaron también Gutiérrez, Loiáconno y Sívori. El Nene Guidi disputó 37 partidos en la selección. Se incluye en ellos los del Sudamericano de Lima, el de los “carasucias”, en el que fue suplente de Néstor Rossi, el Mundial de Suecia (integró el plantel pero no jugó) y el Sudamericano extra de Guayaquil en el 59.
Contábamos que en 1962 pasó por Independiente, luego de un conflicto con el técnico de Lanús Juan Carlos Verdeal. Su paso por el Rojo no fue el esperado. Apareció el 1° de julio del 62 en el Gasómetro, en triunfo contra San Lorenzo, cuatro a uno, con dos de D´Ascenso y uno de Jiménez y Abeledo. Sanfilippo de penal hizo el del Cuervo. Su primer diablo fue con Toriani; Ferreiro y Rolan; Acevedo, Guidi y Maldonado; Dacquarti, Abeledo, Jiménez, D´Ascenso y Romero.
Volvió a Lanús en el 63 y jugó, está expresado, hasta el 66. El 7 de agosto, en la mitad del campeonato, fecha 22, Lanús perdió uno a cero ante River en el Monumental. Con 36 años, el Nene Guidi jugó su último partido en el profesionalismo. El gol millonario lo hizo Loayza sobre el final. Guidi estuvo de dos, como en casi toda la parte final de su carrera. Esa tarde Lanús cayó con Irusta; Guidi y Lorenzato; Ostúa, Sabella y Paz; Unzué, De Mario, Silva, Acosta y Reynoso. La última tarde de un grande.
Era 1966, había debutado en el 49. Héctor Juan Guidi falleció muy joven, a los 43 años, el 8 de febrero de 1973, había nacido en Avellaneda el 14 de julio del 30.
Todo Lanús le rindió tributo. La calle del Estadio dejó de ser General Acha para llevar su nombre.
Lo quisimos recordar paseando por su brillante trayectoria, su calidad, su dote de capitán, de emblema y de buena gente.
Pasó por aquí un “cinco”. El Nene Guidi, con la cabeza levantada y el balón a sus pies.
Osvaldo Alfredo Wehbe

