El laboulayense Juan Sosa estuvo la semana pasada concentrado con la selección argentina de fútbol para amputados, pero el jueves por la noche, cuando el plantel viajaba hacia México para disputar el Mundial, él se encontraba en su Laboulaye natal.
“Lo que pasó es que por una cuestión económica no pude viajar”, dice Sosa en diálogo con Puntal al ser consultado por la situación. “En realidad estoy amargado por no haber podido viajar, estaba muy ilusionado, pero estoy tranquilo porque hice lo que tenía que hacer”, agrega.
Sosa cuenta que tres días antes de emprender el viaje se enteraron de que la persona que se había encargado de hacer todos los papeles lo engañó. “Nos mintió, es un dirigente de Rosario que, como tiene contactos con Tapia, nosotros confiamos en él y después nos enteramos de que en la AFA no sabían nada de los pasajes”, explica con un tono pausado este zapatero de Laboulaye, que cuando era niño, en un accidente, perdió una pierna y se dedicó a jugar al fútbol de amputados.
“Cuando nos avisaron, hubo algunos chicos que decidieron costearse el viaje ellos, eran sólo diez los que podían hacerlo, en ese momento me encerré en mi habitación (en la concentración de Mercedes) y escribí el estado en el Face que todos vieron”, relata.
“Hola gente les informo que lamentablemente nos mintieron, jamás gestionaron nada, todo el tiempo nos mintieron y no vamos a poder viajar a jugar el Mundial. Estamos muy mal, pero hay un grupo de chicos que van a viajar pagándose el viaje, yo lamentablemente no tengo dinero”. Ese es el mensaje que el laboulayense escribió momentos después de enterarse de que la ilusión de participar una vez más del Mundial se le esfumaba.
“Después de eso hablamos con Mac Allister, que nos respondió que en tres días no podía hacer nada, entonces a través de Hugo Moyano se consiguieron los otros diez pasajes”, agrega.
En ese momento se abrió la posibilidad de que el plantel completo pudiese viajar, aunque los que utilizaran los pasajes sin cargo, al regreso debían devolverles la mitad de los otros viajes a sus compañeros. “En ese momento el entrenador me lo planteó, pero yo hoy tengo otros compromisos económicos, no estoy en condiciones de tirar manteca al techo y endeudarme con un compañero en 27 mil pesos, no estaba en mis posibilidades”, expone.
Sosa cuenta que está feliz por los compañeros que pudieron viajar. “Algunos pidieron adelantos de sueldos, otros tomaron créditos o le pidieron ayuda a su familia, se adeudaron mucho”, remarca.
En cuanto a lo futbolístico, el laboulayense mantiene la fe intacta en sus compañeros: “El equipo volaba, tuvimos un par de amistosos y la verdad que el nivel creo que es muy bueno, considero que estamos en condiciones de llegar a la final”.
El futbolista de la ciudad de Laboulaye añade: “Ojalá la suerte los acompañe, porque esto es fútbol y después con los resultados puede pasar cualquier cosa, pero si pudieran traer el título, lograríamos que la AFA tenga la obligación de tenernos más en cuenta en el futuro”, dice.
Sobre su futuro Sosa expresa: “En este momento de mi vida no podía endeudarme y creo que a la selección ya no voy a volver, fueron 18 años y no es la primera vez que nos tenemos que bajar casi al momento de viajar”.
Y continúa: “Voy hacer un parate, ahora voy a esperar que todo se enfríe, en la selección creo que no voy a volver y tampoco seguiré jugando en Rosario Central en lo que queda de la presente liga”.
Para el año que viene anuncia: “Tengo previsto irme a vivir a Córdoba capital y veré en la próxima edición de la liga si juego en el equipo de Córdoba”.
“Yo me vine a mi casa, me pidieron que no siguiera hablando porque la AFA nos dio la ropa y la mitad de los pasajes, pero considero que la ropa era lo mínimo y los pasajes tendrían que haber estado todos”, sostiene y agrega: “Yo tengo que hablar porque la gente de mi pueblo tiene que saber por qué su representante no viajó al Mundial. A mí la Municipalidad de Laboulaye me ayudó, será mucho o poco pero recibí una ayuda y tengo que dar la cara”, cierra.
Sosa es un zapatero de Laboulaye que de niño sufrió un accidente que lo llevó a perder una pierna y se dedicó a jugar al fútbol de Amputados.
Con varios años en distintos equipos, comenzó a participar en la Liga Argentina y también en la selección nacional.
Darío Catena
Sosa cuenta que tres días antes de emprender el viaje se enteraron de que la persona que se había encargado de hacer todos los papeles lo engañó. “Nos mintió, es un dirigente de Rosario que, como tiene contactos con Tapia, nosotros confiamos en él y después nos enteramos de que en la AFA no sabían nada de los pasajes”, explica con un tono pausado este zapatero de Laboulaye, que cuando era niño, en un accidente, perdió una pierna y se dedicó a jugar al fútbol de amputados.
“Cuando nos avisaron, hubo algunos chicos que decidieron costearse el viaje ellos, eran sólo diez los que podían hacerlo, en ese momento me encerré en mi habitación (en la concentración de Mercedes) y escribí el estado en el Face que todos vieron”, relata.
“Hola gente les informo que lamentablemente nos mintieron, jamás gestionaron nada, todo el tiempo nos mintieron y no vamos a poder viajar a jugar el Mundial. Estamos muy mal, pero hay un grupo de chicos que van a viajar pagándose el viaje, yo lamentablemente no tengo dinero”. Ese es el mensaje que el laboulayense escribió momentos después de enterarse de que la ilusión de participar una vez más del Mundial se le esfumaba.
“Después de eso hablamos con Mac Allister, que nos respondió que en tres días no podía hacer nada, entonces a través de Hugo Moyano se consiguieron los otros diez pasajes”, agrega.
En ese momento se abrió la posibilidad de que el plantel completo pudiese viajar, aunque los que utilizaran los pasajes sin cargo, al regreso debían devolverles la mitad de los otros viajes a sus compañeros. “En ese momento el entrenador me lo planteó, pero yo hoy tengo otros compromisos económicos, no estoy en condiciones de tirar manteca al techo y endeudarme con un compañero en 27 mil pesos, no estaba en mis posibilidades”, expone.
Sosa cuenta que está feliz por los compañeros que pudieron viajar. “Algunos pidieron adelantos de sueldos, otros tomaron créditos o le pidieron ayuda a su familia, se adeudaron mucho”, remarca.
En cuanto a lo futbolístico, el laboulayense mantiene la fe intacta en sus compañeros: “El equipo volaba, tuvimos un par de amistosos y la verdad que el nivel creo que es muy bueno, considero que estamos en condiciones de llegar a la final”.
El futbolista de la ciudad de Laboulaye añade: “Ojalá la suerte los acompañe, porque esto es fútbol y después con los resultados puede pasar cualquier cosa, pero si pudieran traer el título, lograríamos que la AFA tenga la obligación de tenernos más en cuenta en el futuro”, dice.
Sobre su futuro Sosa expresa: “En este momento de mi vida no podía endeudarme y creo que a la selección ya no voy a volver, fueron 18 años y no es la primera vez que nos tenemos que bajar casi al momento de viajar”.
Y continúa: “Voy hacer un parate, ahora voy a esperar que todo se enfríe, en la selección creo que no voy a volver y tampoco seguiré jugando en Rosario Central en lo que queda de la presente liga”.
Para el año que viene anuncia: “Tengo previsto irme a vivir a Córdoba capital y veré en la próxima edición de la liga si juego en el equipo de Córdoba”.
“Yo me vine a mi casa, me pidieron que no siguiera hablando porque la AFA nos dio la ropa y la mitad de los pasajes, pero considero que la ropa era lo mínimo y los pasajes tendrían que haber estado todos”, sostiene y agrega: “Yo tengo que hablar porque la gente de mi pueblo tiene que saber por qué su representante no viajó al Mundial. A mí la Municipalidad de Laboulaye me ayudó, será mucho o poco pero recibí una ayuda y tengo que dar la cara”, cierra.
Sosa es un zapatero de Laboulaye que de niño sufrió un accidente que lo llevó a perder una pierna y se dedicó a jugar al fútbol de Amputados.
Con varios años en distintos equipos, comenzó a participar en la Liga Argentina y también en la selección nacional.
Darío Catena

