Deportes | fútbol |

El río Paraná como testigo privilegiado

El estadio de Crucero del Norte está enclavado en un marco natural extraordinario

Bien visitantes.- Como se esperaba en la previa, la presencia de Estudiantes en Garupá iba a estar signada por diferentes alternativas adversas que debería sortear el conjunto riocuartense.

La primera de ellas era el calor y cuando a las 15 hs. comenzó a rodar pelota el termómetro marcaba 35 grados. La segunda era la grama bahiana, que lució particularmente alta, superando con sus características hojas anchas los diez centímetros de altura.

La tercera que sirvió para agudizar el combo fue que antes del comienzo del partido regaron intensamente el área donde Peralta atajó en los primeros 45 minutos.

Un viejo conocido.- Marcelo Vázquez optó por darle la titularidad a Julio Cáceres, el único jugador del plantel de Estudiantes que formó parte en algún momento de su carrera de Crucero del Norte. Más allá de la disposición táctica que puso el DT, uno rápido por afuera como Coronel con el propio Cáceres como referencia de área, seguramente que la experiencia del delantero en esta cancha y con estas condiciones fueron importantes para poder decidirse sobre su presencia.

Una coqueta estancia.- La cancha de Crucero tiene un marco especial, con el imponente río Paraná de fondo que le pinta un paisaje extraordinario. A eso se le suman tres lindas tribunas (una de las cabeceras no tiene), pero lo que más llama la atención son las dimensiones del campo de juego. El mismo mide 115 metros de largo por 75 de ancho, mientras que el Ciudad de Río Cuarto (uno de los más grandes de la categoría) tiene una dimensión de 100 metros de largo por 70 de ancho, mucha diferencia.

Uno que vuelve.- Para el partido del sábado podrá regresar el capitán Andrés Aimar, quien ya cumplió la fecha de suspensión luego de la expulsión que sufrió en el último choque del Pentagonal ante Gimnasia en el Candini.

Un clima distendido.- En todas las tribunas se pudo ver una gran presencia de familias, con muchas mujeres y niños, pero el dato más llamativo eran los apetecibles “tanques” de cerveza helada que se vendían en la platea, una buena opción para combatir el calor. Raro que en una cancha de nuestro país se vendan bebidas alcohólicas.