En este trabajo formidable y bendito de relatar fútbol, me han acompañado enormes comentaristas. Saben los lectores de Puntal que uno de los preferidos es obviamente el gran Víctor Brizuela. Pero al tener la fortuna de trabajar en varios medios del país, de los cuales en Córdoba no hubo muchas noticias, he dado con analistas de la talla de Horacio García Blanco, Julio César Calvo y Enrique Macaya Márquez, en Rivadavia y capos como Alejandro Apo, Román Iutch y el Tano Fazzini en Continental. Matizado todo por grandes periodistas, Miguel Simón, Ricardo Scioccia, Roberto Leto, y los más jóvenes que me acompañaron en los últimos años.
Pero sólo una vez me tocó en cancha de Vélez, mientras él dejaba Rivadavia y yo estaba llegando, que me comente Néstor Ibarra. Su nombre completo era Néstor Carlos Amadeo Ibarra, nacido un 5 de noviembre de 1938 y fallecido un 3 de enero de 2005, fue además y con el paso del tiempo conductor de programas de radio y televisión y gran periodista argentino.
Era un Vélez-Boca recuerdo, e Ibarra con quien había charlado mucho en los pasillos de canchas y de la radio misma (Rivadavia), allí en los estudios de la calle Arenales, insistía en aquello de Río Cuarto y su calidad de ciudad de fronteras respecto a la lucha contra los aborígenes, algo que él veía con objetividad y sapiencia y a mí me enojaba un poco por aquellos del atropello a los derechos de los naturales de esta tierra.
Alguna vez había estado en nuestra ciudad acompañando a Víctor Hugo Morales en septiembre de 1982, en una presentación bancada por Diportto y por invitación del Canal 13 local. Fue una charla en la Sociedad Italiana. Durante las horas que pasó en nuestra ciudad indagó todo lo que pudo sobre el tema de la "frontera" y la "guerra del desierto".
En la década de 1960 debutó como comentarista en las transmisiones de fútbol de Radio Rivadavia, secundando a José María Muñoz. Posteriormente se desempeñó con Bernardino Veiga, Ricardo Podestá y Víctor Hugo Morales.
En 1981 integró el plantel de periodistas del programa deportivo Sport 80, en Radio Mitre. Compartió la labor con Marcelo Araujo, Diego Bonadeo y Fernando Niembro, entre otros.
A partir de 1988 se dedicó a la conducción de programas de interés general. Fue columnista de Cordialmente y Magazine de la mañana en Radio Mitre. En la misma emisora, desde 1993 estuvo a cargo del programa matutino "Hoy por hoy", un magazine de actualidad que supo moldear de acuerdo con su personalidad: dosis de humor, rigurosidad informativa y servicios.
En televisión condujo en Canal 13 y Telefé "Con ustedes". El programa fue premiado dos veces con el Martín Fierro en el rubro interés general. Además fue analista de temas de actualidad en el noticiero de Canal 13 y animador de "Cuando calienta el Sol", en Telefé. Desde 1997, y por cuatro temporadas, estuvo a cargo junto a Mónica Gutiérrez de la conducción del noticiero nocturno de América. Por su interés en las personas sin empleo, produjo y condujo "Recursos humanos", desde el que intentó y logró la reinserción laboral de mucha gente.
Esa tarde en Liniers, mientras lo acompañaba con mis relatos, porque era así, un muchacho que narraba el partido al lado de un comentarista de una calidad extraordinaria, estuve cerca de una capacidad notable desde la dicción y expresión, pero con el condimento de la "calle" que hay que tener para hablar de fútbol.
Quienes lo trataron de cerca, en su intimidad, se refieren a él como un "tipo familiero". Quienes lo conocieron a través de su vasta trayectoria en los medios de comunicación no pueden desconocer su honestidad e inteligencia a la hora de analizar la información. Respetuoso en el trato personal, y como profesional, siempre medido en sus opiniones, Néstor Ibarra hizo de su carrera periodística un culto a la objetividad y al equilibrio. A lo largo de su extensa labor en radio, TV o en la prensa gráfica, Ibarra hizo de la discrepancia un estilo periodístico refinado, singular. Los espacios que encabezó en sus más de cuarenta años de trayectoria se caracterizaron por analizar los problemas a través de un método tan básico y necesario como inusual en el último tiempo: la pluralidad de voces. En "Hoy por hoy", el programa que condujo en los últimos doce años, en las mañanas de Radio Mitre, tenían el mismo espacio todas las voces, por más que algunas posiciones le provocaran alguna que otra urticaria. "Siempre objetivo, nunca imparcial", se definió, no sin certeza, en alguna entrevista. A los 66 años, Ibarra murió en el Instituto Argentino del Diagnóstico, producto del empeoramiento de su estado de salud, que le impidió terminar ese año como hubiera querido: frente al micrófono, hablándoles a sus oyentes.
"Tanto en la vida como en mi profesión siempre me preocupe por portarme bien", dijo alguna vez. Se definía como "un representante de la clase media que fue a la escuela pública y a la universidad del Estado".
Nació en Puán, el 5 de noviembre de 1938. Se desempeñó como periodista a partir de 1957. Su primera actividad fue en la sección de deportes del diario El Mundo. Accedió al matutino por recomendación de un amigo de la familia.
Estaba casado, con la psicopedagoga Marta Sánchez, con quien tenía dos hijos (María Eugenia y Sebastián).
Un grande. Vaya para él todo el respeto de quien alguna vez se conmovió por tenerlo de comentarista en la cancha de Vélez Sarsfield.
Osvaldo Alfredo Wehbe
Era un Vélez-Boca recuerdo, e Ibarra con quien había charlado mucho en los pasillos de canchas y de la radio misma (Rivadavia), allí en los estudios de la calle Arenales, insistía en aquello de Río Cuarto y su calidad de ciudad de fronteras respecto a la lucha contra los aborígenes, algo que él veía con objetividad y sapiencia y a mí me enojaba un poco por aquellos del atropello a los derechos de los naturales de esta tierra.
Alguna vez había estado en nuestra ciudad acompañando a Víctor Hugo Morales en septiembre de 1982, en una presentación bancada por Diportto y por invitación del Canal 13 local. Fue una charla en la Sociedad Italiana. Durante las horas que pasó en nuestra ciudad indagó todo lo que pudo sobre el tema de la "frontera" y la "guerra del desierto".
En la década de 1960 debutó como comentarista en las transmisiones de fútbol de Radio Rivadavia, secundando a José María Muñoz. Posteriormente se desempeñó con Bernardino Veiga, Ricardo Podestá y Víctor Hugo Morales.
En 1981 integró el plantel de periodistas del programa deportivo Sport 80, en Radio Mitre. Compartió la labor con Marcelo Araujo, Diego Bonadeo y Fernando Niembro, entre otros.
A partir de 1988 se dedicó a la conducción de programas de interés general. Fue columnista de Cordialmente y Magazine de la mañana en Radio Mitre. En la misma emisora, desde 1993 estuvo a cargo del programa matutino "Hoy por hoy", un magazine de actualidad que supo moldear de acuerdo con su personalidad: dosis de humor, rigurosidad informativa y servicios.
En televisión condujo en Canal 13 y Telefé "Con ustedes". El programa fue premiado dos veces con el Martín Fierro en el rubro interés general. Además fue analista de temas de actualidad en el noticiero de Canal 13 y animador de "Cuando calienta el Sol", en Telefé. Desde 1997, y por cuatro temporadas, estuvo a cargo junto a Mónica Gutiérrez de la conducción del noticiero nocturno de América. Por su interés en las personas sin empleo, produjo y condujo "Recursos humanos", desde el que intentó y logró la reinserción laboral de mucha gente.
Esa tarde en Liniers, mientras lo acompañaba con mis relatos, porque era así, un muchacho que narraba el partido al lado de un comentarista de una calidad extraordinaria, estuve cerca de una capacidad notable desde la dicción y expresión, pero con el condimento de la "calle" que hay que tener para hablar de fútbol.
Quienes lo trataron de cerca, en su intimidad, se refieren a él como un "tipo familiero". Quienes lo conocieron a través de su vasta trayectoria en los medios de comunicación no pueden desconocer su honestidad e inteligencia a la hora de analizar la información. Respetuoso en el trato personal, y como profesional, siempre medido en sus opiniones, Néstor Ibarra hizo de su carrera periodística un culto a la objetividad y al equilibrio. A lo largo de su extensa labor en radio, TV o en la prensa gráfica, Ibarra hizo de la discrepancia un estilo periodístico refinado, singular. Los espacios que encabezó en sus más de cuarenta años de trayectoria se caracterizaron por analizar los problemas a través de un método tan básico y necesario como inusual en el último tiempo: la pluralidad de voces. En "Hoy por hoy", el programa que condujo en los últimos doce años, en las mañanas de Radio Mitre, tenían el mismo espacio todas las voces, por más que algunas posiciones le provocaran alguna que otra urticaria. "Siempre objetivo, nunca imparcial", se definió, no sin certeza, en alguna entrevista. A los 66 años, Ibarra murió en el Instituto Argentino del Diagnóstico, producto del empeoramiento de su estado de salud, que le impidió terminar ese año como hubiera querido: frente al micrófono, hablándoles a sus oyentes.
"Tanto en la vida como en mi profesión siempre me preocupe por portarme bien", dijo alguna vez. Se definía como "un representante de la clase media que fue a la escuela pública y a la universidad del Estado".
Nació en Puán, el 5 de noviembre de 1938. Se desempeñó como periodista a partir de 1957. Su primera actividad fue en la sección de deportes del diario El Mundo. Accedió al matutino por recomendación de un amigo de la familia.
Estaba casado, con la psicopedagoga Marta Sánchez, con quien tenía dos hijos (María Eugenia y Sebastián).
Un grande. Vaya para él todo el respeto de quien alguna vez se conmovió por tenerlo de comentarista en la cancha de Vélez Sarsfield.
Osvaldo Alfredo Wehbe

