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Entre sonrisas y lágrimas, los de Isla Verde recordaron cómo se forjó el título

Néstor contó que en el 2015 decidió ir a competir al exterior y le pidió a su hermano que se subiera a su auto. Después de tres años llegó al títuloNéstor contó que en el 2015 decidió ir a competir al exterior y le pidió a su hermano que se subiera a su auto. Después de tres años llegó al título
 
Sonrisas y luego lágrimas. Con estas tres palabras se puede sintetizar el estado anímico de Franco y Néstor Girolami a la hora de la conferencia que se brindó ayer, una vez concluída la fecha en el autódromo riocuartense.

Vivados por sus allegados que vieron desde Isla Verde, los hermanos llegaron hasta la sala de prensa y expresaron sus primeras sensaciones.

“Necesito que me pellizquen. Estoy muy emocionado por todo esto. Quiero agradecerle a mi familia, a mi papá, a mi mamá, que siempre me ayudaron. Todos saben lo duro que es juntar el presupuesto para correr contra los mejores.

Siempre dije que llegar a la última fecha con posibilidades era el objetivo. Sabía que iba a ser muy difícil correr contra Agustín (Canapino) y Bebu (Girolami), dos pilotos de un calibre magnífico. 

Esto se lo debo a todo el equipo, a los sponsors, a la gente que me acompañó durante todo este tiempo y que hoy (por ayer) vinieron desde Isla Verde para apoyarme.

Y de Bebu (su hermano) qué puedo decir. No voy a ser reiterativo porque él sabe por todas las que hemos pasado, pero el automovilismo siempre te da revancha.

Le estoy eternamente agradecido a él de haberme dado esa posibilidad en el 2015 de subirme de nuevo a un auto de carrera.

Aquella persona que me ayudó aquella vez, hoy me volvió a dar su mano y por eso es que es tan campeón como yo y lo vamos a festejar juntos”, dijo Franco Girolami.

 A su turno, Néstor, el mayor de los hermanos expresó: “Me viene el recuerdo de cuando estaba en Marcos Juárez laburando en el negocio de mi viejo y le pedí si me podía reemplazar porque yo me tenía que ir a correr en el exterior. En el instante me dijo que sí, que contara con el. Después quedó la parte más dura que era hablar con Gabriel (Furlán) y los sponsors y pedirles que me bancaran porque era un sueño para mí ir a competir afuera y así darle una posibilidad a Franco (su hermano) para volver al automovilismo.

Desde ese momento todos se pusieron a trabajar y hoy han logrado lo que se merece. Cuesta muchísimo poder correr en el automovilismo argentino. Estoy muy feliz y emocionado por él. Han hecho un gran trabajo y yo sé lo difícil que es ser campeón. 

En esta última vuelta estuve más nervioso que en todos mis campeonatos. Le dedico el triunfo a él, a toda mi familia y al equipo que me dió un auto fantástico, y eso que por ahí no teníamos ni para cambiar las pastillas de freno”.