Esta vez Estudiantes no pudo y empató con Mitre en el Antonio Candini
El Celeste igualó 0 a 0 con los santiagueños y sigue peleando arriba en la tabla de posiciones de la zona A. El equipo de Vázquez terminó con nueve jugadores por las expulsiones de Cabrera y Beraldi en el complemento
Esta vez, Estudiantes simplemente no pudo. El Celeste no encontró los argumentos que tuvo en otras ocasiones y no pasó del cero ante Mitre de Santiago del Estero en el Candini por la sexta fecha de la zona A de la Primera Nacional. Encima, se fueron expulsados Cabrera y Beraldi, por lo que no estarán presentes en la próxima fecha ante Nueva Chicago.
Las imágenes de Cabrera y Beraldi yéndose expulsados fueron el cierre de una película que no tuvo un final feliz para los dirigidos por Marcelo Vázquez.
Los que asistieron ayer al Candini vieron uno de esos films en los que todo se va poniendo peor y cuando parece que el final se va a poner mejor (como pasó en el duelo ante Ferro), todo sale al revés.
Estudiantes fue de menos a más en el partido ante un rival que le cerró los caminos, le copó la mitad de la cancha y terminó llevándose un punto de Río Cuarto.
El primer tiempo de Estudiantes fue intermitente. Hubo momentos en los que encontró su juego y complicó a su rival. Hubo otros en los que no consiguió la pelota y careció de claridad.
A diferencia de lo que venía pasando en el Candini, esta vez no la pasó mal en el primer tiempo. Es más, mereció haberse ido en ventaja al complemento y tuvo las oportunidades para conseguirlo.
Estudiantes se tomó diez minutos para poder leer el partido y comprender por dónde le podía hacer daño a Mitre. Fue a partir de ese momento que el León empezó a controlar el juego, llegando mucho por las bandas y complicando con centros cruzados.
El sector derecho de la defensa de los santiagueños parecía la tierra más fértil para que crecieran las ilusiones del Celeste. Figueroa y Rivadero no se ponían de acuerdo sobre quién tenía que tomar a Formica y el ex-Newell´s, junto con Hesar, le hacía pasar una mala tarde al lateral Ceballos.
Cuando parecía que el Celeste andaba cerca del gol, el visitante se ordenó mejor en el medio y el duelo se emparejó. Incluso, el conjunto de Gabriel Gómez comenzó a encontrar algunos espacios. De todas maneras, sólo tuvo una chance clara y Peralta respondió a puro reflejo, ante un desvío en el área chica.
La sensación que dejó el Celeste cuando Arasa los mandó a descansar fue positiva. De todas maneras, le faltó profundidad y justeza en los últimos metros para transformar esa “sensación” en realidad y llevarla al marcador.
Para el arranque del complemento, Vázquez lo hizo ingresar a Peralta por Hesar, en un movimiento que sorprendió, sobre todo por quien fue el que salió. El Turco había tenido un buen primer tiempo, siendo una de las llaves con las que el Celeste abrió el cerrojo que le propuso Mitre.
El comienzo de la segunda parte fue vertiginoso. El encuentro se abrió y los dos tuvieron chances para inaugurar el marcador. Cuello desperdició una contra clara para el Celeste y Rivadero no pudo definir ante Peralta en la respuesta. Si el trámite hubiese seguido así, el ingreso de Peralta hubiese tenido más efecto, pero fue un espejismo, porque ese ritmo se apagó rápido y el juego se acható.
El Celeste vio cómo se iban los minutos sin encontrar respuestas. Le faltó precisión al equipo de Váquez. Esta vez Cabrera no fue el salvador y tampoco apareció otra individualidad que pudiera cambiar el ímpetu del partido.
La falta de ideas generó frustración y eso, la mayoría de las veces, deriva en mayores imprecisiones y malas decisiones. Como el estudiante que al rendir un oral no encuentra la respuesta a la primera pregunta y no puede volver a concentrarse en el examen nunca más.
Los últimos quince minutos fueron un compendio de pelotazos y envíos largos, que en pocos casos encontraron las cabezas de los jugadores del León. Cabrera y Sepúlveda tuvieron sus chances a través de sendos “testazos”.
Así como anteriormente los cambios le habían salido bien al DT del Celeste, esta vez no fue así. Las respuestas a lo que planteó Mitre no estuvieron en el banco. Sólo Peralta mostró buenas intenciones, pero tampoco marcó grandes diferencias.
En tiempo de descuento, la frustración tocó su máximo cuando el Colorado persiguió a Rivadero durante varios metros, le tiró dos veces, no lo pudo bajar y en la tercera fue abajo con los pies para adelante y levantó por el aire al jugador santiagueño. Arasa le mostró la roja y los hinchas de Estudiantes se olvidaron del encuentro que se estaba jugando ayer y empezaron a pensar en lo dolorosa que puede llegar a ser la ausencia del de Los Cóndores en Mataderos.
Inmediatamente, también se fue Beraldi por doble amonestación y el León pasó de lamentarse por no poder ganar a desear que el partido se terminara así, para no tener que sufrir.
Estudiantes esta vez no pudo y no está mal que así sea. Nadie gana siempre. Los de la avenida España siguen peleando arriba y estiraron el invicto en su cancha.
El dato preocupante fue el rendimiento. No se puede depender solamente de Cabrera. Ayer el Colorado no tuvo socios y el juego del local no apareció. Además, la ausencia de Ferreira también volvió a hacerse sentir. Por esto, el desafío será viajar a Mataderos con el objetivo de encontrar soluciones sin ninguno de estos dos nombres, uno con sanción y el otro porque todavía no está totalmente recuperado de su lesión.
Agustín Hurtado
Las imágenes de Cabrera y Beraldi yéndose expulsados fueron el cierre de una película que no tuvo un final feliz para los dirigidos por Marcelo Vázquez.
Los que asistieron ayer al Candini vieron uno de esos films en los que todo se va poniendo peor y cuando parece que el final se va a poner mejor (como pasó en el duelo ante Ferro), todo sale al revés.
Estudiantes fue de menos a más en el partido ante un rival que le cerró los caminos, le copó la mitad de la cancha y terminó llevándose un punto de Río Cuarto.
El primer tiempo de Estudiantes fue intermitente. Hubo momentos en los que encontró su juego y complicó a su rival. Hubo otros en los que no consiguió la pelota y careció de claridad.
A diferencia de lo que venía pasando en el Candini, esta vez no la pasó mal en el primer tiempo. Es más, mereció haberse ido en ventaja al complemento y tuvo las oportunidades para conseguirlo.
Estudiantes se tomó diez minutos para poder leer el partido y comprender por dónde le podía hacer daño a Mitre. Fue a partir de ese momento que el León empezó a controlar el juego, llegando mucho por las bandas y complicando con centros cruzados.
El sector derecho de la defensa de los santiagueños parecía la tierra más fértil para que crecieran las ilusiones del Celeste. Figueroa y Rivadero no se ponían de acuerdo sobre quién tenía que tomar a Formica y el ex-Newell´s, junto con Hesar, le hacía pasar una mala tarde al lateral Ceballos.
Cuando parecía que el Celeste andaba cerca del gol, el visitante se ordenó mejor en el medio y el duelo se emparejó. Incluso, el conjunto de Gabriel Gómez comenzó a encontrar algunos espacios. De todas maneras, sólo tuvo una chance clara y Peralta respondió a puro reflejo, ante un desvío en el área chica.
La sensación que dejó el Celeste cuando Arasa los mandó a descansar fue positiva. De todas maneras, le faltó profundidad y justeza en los últimos metros para transformar esa “sensación” en realidad y llevarla al marcador.
Para el arranque del complemento, Vázquez lo hizo ingresar a Peralta por Hesar, en un movimiento que sorprendió, sobre todo por quien fue el que salió. El Turco había tenido un buen primer tiempo, siendo una de las llaves con las que el Celeste abrió el cerrojo que le propuso Mitre.
El comienzo de la segunda parte fue vertiginoso. El encuentro se abrió y los dos tuvieron chances para inaugurar el marcador. Cuello desperdició una contra clara para el Celeste y Rivadero no pudo definir ante Peralta en la respuesta. Si el trámite hubiese seguido así, el ingreso de Peralta hubiese tenido más efecto, pero fue un espejismo, porque ese ritmo se apagó rápido y el juego se acható.
El Celeste vio cómo se iban los minutos sin encontrar respuestas. Le faltó precisión al equipo de Váquez. Esta vez Cabrera no fue el salvador y tampoco apareció otra individualidad que pudiera cambiar el ímpetu del partido.
La falta de ideas generó frustración y eso, la mayoría de las veces, deriva en mayores imprecisiones y malas decisiones. Como el estudiante que al rendir un oral no encuentra la respuesta a la primera pregunta y no puede volver a concentrarse en el examen nunca más.
Los últimos quince minutos fueron un compendio de pelotazos y envíos largos, que en pocos casos encontraron las cabezas de los jugadores del León. Cabrera y Sepúlveda tuvieron sus chances a través de sendos “testazos”.
Así como anteriormente los cambios le habían salido bien al DT del Celeste, esta vez no fue así. Las respuestas a lo que planteó Mitre no estuvieron en el banco. Sólo Peralta mostró buenas intenciones, pero tampoco marcó grandes diferencias.
En tiempo de descuento, la frustración tocó su máximo cuando el Colorado persiguió a Rivadero durante varios metros, le tiró dos veces, no lo pudo bajar y en la tercera fue abajo con los pies para adelante y levantó por el aire al jugador santiagueño. Arasa le mostró la roja y los hinchas de Estudiantes se olvidaron del encuentro que se estaba jugando ayer y empezaron a pensar en lo dolorosa que puede llegar a ser la ausencia del de Los Cóndores en Mataderos.
Inmediatamente, también se fue Beraldi por doble amonestación y el León pasó de lamentarse por no poder ganar a desear que el partido se terminara así, para no tener que sufrir.
Estudiantes esta vez no pudo y no está mal que así sea. Nadie gana siempre. Los de la avenida España siguen peleando arriba y estiraron el invicto en su cancha.
El dato preocupante fue el rendimiento. No se puede depender solamente de Cabrera. Ayer el Colorado no tuvo socios y el juego del local no apareció. Además, la ausencia de Ferreira también volvió a hacerse sentir. Por esto, el desafío será viajar a Mataderos con el objetivo de encontrar soluciones sin ninguno de estos dos nombres, uno con sanción y el otro porque todavía no está totalmente recuperado de su lesión.
Agustín Hurtado