Cuando estaba por comenzar el Mundial de Rusia, se iban terminando las Ligas europeas con sabor a supremacía total de algunos pocos equipos sobre el resto. Barcelona y Real Madrid, en España; el Bayern Munich en Alemania, la Juventus en Italia, un póquer y uno más, en Inglaterra, con los Manchester, Chelsea, Liverpool y Arsenal y el PSG en Francia.
Todos ellos, hasta tres meses atrás, inexpugnables en sus torneos y ni que hablar a la hora de la mirada comparativa con los mejores de Sudamérica.
Ese parangón lo hemos hecho con motivo de los últimos mundiales de clubes. Y en el mano a mano, luego, esto quedaba ratificado con partidos en los cuales el campeón europeo (últimamente los españoles), ganaban caminando y los vencedores de la Libertadores se daban por cumplidos perdiendo por poco y hasta les costaba el encuentro previo semifinal, ante australianos, neozelandeses o japoneses.
En las vísperas del Mundial de Clubes de este año, el Real Madrid será el “cuco”, representando al Viejo Continente, equipo que ganó la Champions en final marcada por la mala actuación del arquero del Liverpool (el alemán Karius) y la lesión del egipcio Salah a manos del “recio” e inimputable Sergio Ramos.
Ese Real Madrid antes del Mundial era como siempre en los últimos tiempos: inalcanzable para cualquier equipo de por acá.
De repente, a la vuelta de Rusia, ni el Madrid, ni el Bayern Munich y otros “monstruos intocables” parecen ser los mismos.
Es verdad que el Barcelona está mejor que antes de la Copa jugada en Moscú y otras hermosas ciudades rusas; que el Manchester City de Guardiola arrasa al que se le ponga delante, que la Juve, ahora con Cristiano Ronaldo, manda cómodo en Italia. Es cierto. A pesar de ello hay en el ambiente del fútbol más importante del mundo una sensación de hegemonía menor de unos sobre otros. Y el principal apuntado es el Real Madrid.
Sin Ronaldo, el conjunto ha perdido mucho, como le pasaría a cualquier equipo al que le quiten semejante as de espadas. Pero los otros jugadores tienen mucho nombre, son campeones de todo y no salen adelante. No dan pie con bola.
A la salida de Zidane, con el cual el Madrid se floreó en el mundo, la llegada de Lopetegui, rodeada de una novela barata que le costó el puesto en la selección en el inicio del Mundial, no causó efecto en una plantilla llena de cracks. Hoy, el Indiecito Santiago Solari, de manera interina, trata de enderezar un barco a la deriva, situación extraña teniendo en cuenta los valores en cancha con que cuenta.
Este Madrid, este que se ve cada fin de semana y en la Champions de esta temporada en la que marcha arriba en el grupo G junto con la Roma, pero sin convencer, está lejos de ser invencible, si pensamos en River o en Boca, enfrentándolo en Emiratos Árabes en diciembre.
Pasemos lista: ¿puede jugar tan mal un conjunto que tiene a Courtois (el belga, mejor arquero del mundial) y Keylor Navas, en el arco, Sergio Ramos, Marcelo, Varane (campeón del mundo con Francia) y Carvajal en defensa; Luca Modric (el mejor jugador de Rusia 18), Kross, Casemiro, Isco y Asensio entre los volantes y Benzemá y Bale arriba?. Eso, junto a varios jugadores de inferiores. ¿Puede jugar tan mal?. ¿Extraña tanto a Ronaldo? Puede ser. Pero el contenido, lo cualitativo del plantel no da para semejante debacle en el juego. Esto es fútbol y por eso es tan maravilloso. Hoy, el Madrid no tiene nada de Real.
Seguramente, desde la billetera del club y la mejoría, que sería lógica, de los jugadores, la situación mejorará. Pero eso, tal vez, no se logre antes del 2019. Y el Mundial de Clubes es dentro de un mes y medio.
¿Estoy diciendo que Boca o River le ganarán así porque sí al Madrid? Para nada. Pero en este momento la vara no está tan alta como en años anteriores. El Mundial de Clubes contendrá a equipos africanos, asiáticos y a las Chivas de Guadalajara por México, un equipo extraño, ya que en un país de muchísimos extranjeros sólo permite jugadores mexicanos.
Los charros enfrentarán al Madrid en semifinales según el fixture, siempre que superen la primera instancia ante japoneses o iraníes. Los “nuestros” tendrán semifinal ante egipcios, tunecinos, neozelandeses o los locales del Al Aín, dirigidos por el croata Dalic.
Esa es la imagen que deja el campeón de Europa hoy. Pálido Real Madrid, ni siquiera blanco. Un color de esos que reflejan un momento inesperado, que en las curvas del fútbol, son lógicos y que para el que gane la Libertadores podrá ser provechoso.
Y mirando más allá de las narices ansiosas e histéricas que olfatean el Boca-River de la final de América, están los Emiratos Árabes, el lugar del Mundial de Clubes.
El 22 de diciembre en Abu Dabi, en el estadio Jeque Zayed, sabremos (si es que el campeón de América y el Real Madrid llegan a la final), si el hoy de la “Casa Blanca” se mantiene y le permite a uno de los “nuestros” dar el golpe como en décadas anteriores, cuando los de la Champions parecían marcianos imbatibles.
Osvaldo Alfredo Wehbe
Ese parangón lo hemos hecho con motivo de los últimos mundiales de clubes. Y en el mano a mano, luego, esto quedaba ratificado con partidos en los cuales el campeón europeo (últimamente los españoles), ganaban caminando y los vencedores de la Libertadores se daban por cumplidos perdiendo por poco y hasta les costaba el encuentro previo semifinal, ante australianos, neozelandeses o japoneses.
En las vísperas del Mundial de Clubes de este año, el Real Madrid será el “cuco”, representando al Viejo Continente, equipo que ganó la Champions en final marcada por la mala actuación del arquero del Liverpool (el alemán Karius) y la lesión del egipcio Salah a manos del “recio” e inimputable Sergio Ramos.
Ese Real Madrid antes del Mundial era como siempre en los últimos tiempos: inalcanzable para cualquier equipo de por acá.
De repente, a la vuelta de Rusia, ni el Madrid, ni el Bayern Munich y otros “monstruos intocables” parecen ser los mismos.
Es verdad que el Barcelona está mejor que antes de la Copa jugada en Moscú y otras hermosas ciudades rusas; que el Manchester City de Guardiola arrasa al que se le ponga delante, que la Juve, ahora con Cristiano Ronaldo, manda cómodo en Italia. Es cierto. A pesar de ello hay en el ambiente del fútbol más importante del mundo una sensación de hegemonía menor de unos sobre otros. Y el principal apuntado es el Real Madrid.
Sin Ronaldo, el conjunto ha perdido mucho, como le pasaría a cualquier equipo al que le quiten semejante as de espadas. Pero los otros jugadores tienen mucho nombre, son campeones de todo y no salen adelante. No dan pie con bola.
A la salida de Zidane, con el cual el Madrid se floreó en el mundo, la llegada de Lopetegui, rodeada de una novela barata que le costó el puesto en la selección en el inicio del Mundial, no causó efecto en una plantilla llena de cracks. Hoy, el Indiecito Santiago Solari, de manera interina, trata de enderezar un barco a la deriva, situación extraña teniendo en cuenta los valores en cancha con que cuenta.
Este Madrid, este que se ve cada fin de semana y en la Champions de esta temporada en la que marcha arriba en el grupo G junto con la Roma, pero sin convencer, está lejos de ser invencible, si pensamos en River o en Boca, enfrentándolo en Emiratos Árabes en diciembre.
Pasemos lista: ¿puede jugar tan mal un conjunto que tiene a Courtois (el belga, mejor arquero del mundial) y Keylor Navas, en el arco, Sergio Ramos, Marcelo, Varane (campeón del mundo con Francia) y Carvajal en defensa; Luca Modric (el mejor jugador de Rusia 18), Kross, Casemiro, Isco y Asensio entre los volantes y Benzemá y Bale arriba?. Eso, junto a varios jugadores de inferiores. ¿Puede jugar tan mal?. ¿Extraña tanto a Ronaldo? Puede ser. Pero el contenido, lo cualitativo del plantel no da para semejante debacle en el juego. Esto es fútbol y por eso es tan maravilloso. Hoy, el Madrid no tiene nada de Real.
Seguramente, desde la billetera del club y la mejoría, que sería lógica, de los jugadores, la situación mejorará. Pero eso, tal vez, no se logre antes del 2019. Y el Mundial de Clubes es dentro de un mes y medio.
¿Estoy diciendo que Boca o River le ganarán así porque sí al Madrid? Para nada. Pero en este momento la vara no está tan alta como en años anteriores. El Mundial de Clubes contendrá a equipos africanos, asiáticos y a las Chivas de Guadalajara por México, un equipo extraño, ya que en un país de muchísimos extranjeros sólo permite jugadores mexicanos.
Los charros enfrentarán al Madrid en semifinales según el fixture, siempre que superen la primera instancia ante japoneses o iraníes. Los “nuestros” tendrán semifinal ante egipcios, tunecinos, neozelandeses o los locales del Al Aín, dirigidos por el croata Dalic.
Esa es la imagen que deja el campeón de Europa hoy. Pálido Real Madrid, ni siquiera blanco. Un color de esos que reflejan un momento inesperado, que en las curvas del fútbol, son lógicos y que para el que gane la Libertadores podrá ser provechoso.
Y mirando más allá de las narices ansiosas e histéricas que olfatean el Boca-River de la final de América, están los Emiratos Árabes, el lugar del Mundial de Clubes.
El 22 de diciembre en Abu Dabi, en el estadio Jeque Zayed, sabremos (si es que el campeón de América y el Real Madrid llegan a la final), si el hoy de la “Casa Blanca” se mantiene y le permite a uno de los “nuestros” dar el golpe como en décadas anteriores, cuando los de la Champions parecían marcianos imbatibles.
Osvaldo Alfredo Wehbe

