Este VAR o el bar de siempre
Después de la primera fecha, el gol de Blandi a Tigre, el anulado a Huracán por falta de Gamba y la mano de Pablo Pérez contra Talleres fueron durante la noche del domingo y la tardecita del lunes el motivo de la existencia periodística
Habrá que acostumbrarse. O dejar de ver y escuchar. Es probable que, al haber tanta programación deportiva en televisión, mucho de fútbol más que otras disciplinas, y necesidad de satisfacer lo que la gente "quiere" que le digan, ocurra lo que ocurre.
Es, al menos para mí, insoportable la jornada posterior a una fecha del fútbol ver decenas de veces las mismas jugadas y los comentarios repetidos hasta el hartazgo respecto de polémicas en los partidos.
Uno se pregunta si, realmente, hay audiencia que sea capaz de receptar tantas veces lo mismo.
Después de la primera fecha de la Superliga, el gol de Blandi a Tigre, el anulado a Huracán por falta de Gamba y la mano de Pablo Pérez contra Talleres fueron durante la noche del domingo y la tardecita del lunes el motivo de la existencia periodística, que sólo tuvo momentos del juego en la repetición pura de los goles y la perspectiva del viaje de Boca a Barcelona para jugar por la Copa Joan Gamper.
Es como si hubiera, al otro día, un VAR en cada programa, a cada momento y con conclusiones redundantes.
Quien esto escribe no adhiere al VAR, entendiendo que la aplicación de la tecnología subsana alguna injusticia, pero le quita esencia a un juego de por sí espontáneo y cubierto históricamente de errores de jugadores y árbitros.
Apelar a la tecnología para dilucidar si una pelota entró o no al arco -esto es, si fue o no gol- es acertado. Esa es la peor de las injusticias. Que no te den un gol que fue o que te cobren uno que no. Lo demás es fútbol, con perdón de los puristas, que deberán reconocer que aún con cinco jueces en cancha, más otros tantos en una cabina, no logran determinar a ciencia cierta qué es lo que ha pasado, salvo que sea muy evidente.
Este fin de semana el referí de Tigre-San Lorenzo aplicó un VAR casero para determinar si era offside el gol de Blandi. No lo hicieron otros jueces en circunstancias discutidas de otros cotejos.
Todo un disparate que va de la mano de una organización poco calificada como es la de la AFA, que todavía tiene en veremos al fútbol del ascenso y que se da el gusto de contener a un presidente (Tapia) que aseguró haber hablado con Guardiola para que éste sea el entrenador de la selección y ventiló además que la cuantía de lo que pedía el español no estaba al alcance de las arcas de nuestro fútbol. Lo feo es que Tapia jamás habló con Guardiola y que Pep debió salirle al cruce a través de las redes, indignado por ello. Situación que no trascendió demasiado, sólo por el blindaje mediático de la estructura afista.
La cuestión es hasta dónde el VAR casero que aplican los medios repitiendo tantas veces las mismas jugadas y elucubrando sobre errores arbitrales no sólo saca del eje el lindo debate futbolero, sino que además hace que todos duden de todos y cada victoria o derrota tenga por apuntado al referí, más que a una buena o mala actuación de un equipo y su técnico.
La Superliga arrancó en las planillas y en las inversiones de cada equipo en la integración de sus planteles, más o menos parecida a la anterior.
Boca, por encima. Pareció no sobrarle en su victoria ante Talleres, pero la sensación es que, como ocurrió en la temporada anterior, por mayor o menor margen los xeneizes ganarán cuando se lo propongan. Y si a veces fallan, mi mirada apunta al técnico, que, está dicho aquí, no está muchas veces a la altura de las circunstancias.
River ante Huracán. En otro despropósito, como fue el estado de la cancha del Globo. De lo peor que se vio en mucho tiempo. Allí también está la falta de control sobre cosas como el piso de un estadio, que pueden dañar -y mucho- a los jugadores, locales y visitantes.
Hablando de ello, cada vez que vemos público forastero en una cancha (Lanús-Defensa y Justicia) la imagen nos lleva a los buenos viejos tiempos, que por tirar la basura bajo la alfombra parecería no volverán. Por culpa de unos pocos, que no son combatidos ni por propios ni por autoridades. En realidad, forman parte del mismo conglomerado de gente interesada e inepta.
Ya aparecerán imágenes que reemplacen a las polémicas de esta primera fecha. Para desmenuzar mil veces cada momento de las mismas.
Es más fácil y simple hablar de ello.
Mientras, llegará la Sudamericana para San Lorenzo y Colón. Los de Boedo llegan con ventaja tres a cero, con goles marcados en el escritorio, debido a la protesta por la mala inclusión de Requena (jugador del Temuco) en el partido de ida. ¡Tres a cero! Protesta legal pero no sé si tan legítima. El Ciclón había perdido bien y Requena no es Iniesta ni Messi, que yo sepa. Un "papelón" de llorón del campito, creo.
Colón, para refrendar ante el San Pablo su gran victoria en Brasil.
Semana de Boca en Barcelona. Se presume lindo choque. Boca tiene con qué molestar al Barça, no tengo dudas.
Y siempre la abundancia de imágenes. Un VAR por aquí, otro por allá.
Se extrañan los tiempos en que las polémicas por un penal o un offside eran en el bar. Con el espíritu del fútbol, de toda la vida.
Osvaldo Alfredo Wehbe
Es, al menos para mí, insoportable la jornada posterior a una fecha del fútbol ver decenas de veces las mismas jugadas y los comentarios repetidos hasta el hartazgo respecto de polémicas en los partidos.
Uno se pregunta si, realmente, hay audiencia que sea capaz de receptar tantas veces lo mismo.
Después de la primera fecha de la Superliga, el gol de Blandi a Tigre, el anulado a Huracán por falta de Gamba y la mano de Pablo Pérez contra Talleres fueron durante la noche del domingo y la tardecita del lunes el motivo de la existencia periodística, que sólo tuvo momentos del juego en la repetición pura de los goles y la perspectiva del viaje de Boca a Barcelona para jugar por la Copa Joan Gamper.
Es como si hubiera, al otro día, un VAR en cada programa, a cada momento y con conclusiones redundantes.
Quien esto escribe no adhiere al VAR, entendiendo que la aplicación de la tecnología subsana alguna injusticia, pero le quita esencia a un juego de por sí espontáneo y cubierto históricamente de errores de jugadores y árbitros.
Apelar a la tecnología para dilucidar si una pelota entró o no al arco -esto es, si fue o no gol- es acertado. Esa es la peor de las injusticias. Que no te den un gol que fue o que te cobren uno que no. Lo demás es fútbol, con perdón de los puristas, que deberán reconocer que aún con cinco jueces en cancha, más otros tantos en una cabina, no logran determinar a ciencia cierta qué es lo que ha pasado, salvo que sea muy evidente.
Este fin de semana el referí de Tigre-San Lorenzo aplicó un VAR casero para determinar si era offside el gol de Blandi. No lo hicieron otros jueces en circunstancias discutidas de otros cotejos.
Todo un disparate que va de la mano de una organización poco calificada como es la de la AFA, que todavía tiene en veremos al fútbol del ascenso y que se da el gusto de contener a un presidente (Tapia) que aseguró haber hablado con Guardiola para que éste sea el entrenador de la selección y ventiló además que la cuantía de lo que pedía el español no estaba al alcance de las arcas de nuestro fútbol. Lo feo es que Tapia jamás habló con Guardiola y que Pep debió salirle al cruce a través de las redes, indignado por ello. Situación que no trascendió demasiado, sólo por el blindaje mediático de la estructura afista.
La cuestión es hasta dónde el VAR casero que aplican los medios repitiendo tantas veces las mismas jugadas y elucubrando sobre errores arbitrales no sólo saca del eje el lindo debate futbolero, sino que además hace que todos duden de todos y cada victoria o derrota tenga por apuntado al referí, más que a una buena o mala actuación de un equipo y su técnico.
La Superliga arrancó en las planillas y en las inversiones de cada equipo en la integración de sus planteles, más o menos parecida a la anterior.
Boca, por encima. Pareció no sobrarle en su victoria ante Talleres, pero la sensación es que, como ocurrió en la temporada anterior, por mayor o menor margen los xeneizes ganarán cuando se lo propongan. Y si a veces fallan, mi mirada apunta al técnico, que, está dicho aquí, no está muchas veces a la altura de las circunstancias.
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Hablando de ello, cada vez que vemos público forastero en una cancha (Lanús-Defensa y Justicia) la imagen nos lleva a los buenos viejos tiempos, que por tirar la basura bajo la alfombra parecería no volverán. Por culpa de unos pocos, que no son combatidos ni por propios ni por autoridades. En realidad, forman parte del mismo conglomerado de gente interesada e inepta.
Ya aparecerán imágenes que reemplacen a las polémicas de esta primera fecha. Para desmenuzar mil veces cada momento de las mismas.
Es más fácil y simple hablar de ello.
Mientras, llegará la Sudamericana para San Lorenzo y Colón. Los de Boedo llegan con ventaja tres a cero, con goles marcados en el escritorio, debido a la protesta por la mala inclusión de Requena (jugador del Temuco) en el partido de ida. ¡Tres a cero! Protesta legal pero no sé si tan legítima. El Ciclón había perdido bien y Requena no es Iniesta ni Messi, que yo sepa. Un "papelón" de llorón del campito, creo.
Colón, para refrendar ante el San Pablo su gran victoria en Brasil.
Semana de Boca en Barcelona. Se presume lindo choque. Boca tiene con qué molestar al Barça, no tengo dudas.
Y siempre la abundancia de imágenes. Un VAR por aquí, otro por allá.
Se extrañan los tiempos en que las polémicas por un penal o un offside eran en el bar. Con el espíritu del fútbol, de toda la vida.
Osvaldo Alfredo Wehbe