Estudiantes marcó las diferencias
El Celeste venció 3 a 1 a Atenas en el clásico y se quedó con la Copa Deportes Río Cuarto. Los goles del equipo de Vázquez los hicieron Juan Reynoso (2) y Álvaro Cuello, quienes cumplieron con la ley del ex
Estudiantes le ganó 3 a 1 a Atenas y se quedó con la Copa Deportes Río Cuarto en el amistoso disputado ayer en el Candini. Juan Reynoso, en dos oportunidades, y Álvaro Cuello, cumplieron con la ley del ex y les dieron la victoria a los de Marcelo Vázquez. El Celeste aprovechó los errores del Albo y allí marcó la diferencia de categoría que hay entre ambos. José Abril anotó el descuento para los de la Marconi.
Cuando se enfrentan equipos de distintas categorías, la premisa básica para el de la división menor debe ser el no cometer errores. Es decir, no facilitarle las cosas al de más arriba. Atenas hizo ayer todo lo contrario. Cuando Estudiantes no encontraba los caminos, cuando Garro gambeteaba sin poder avanzar, cuando Cuello se desesperaba y carecía de claridad, cuando ni Reynoso ni Abraham podían molestar a Remedi, fue el propio Albo el que les solucionó los problemas. Iban 33 minutos de partido cuando los de la Marconi empezaron a golpearse solos. Bacaloni le dio mal un pase atrás a Remedi, Reynoso aprovechó y todo el esfuerzo que habían hecho los de Néstor Billalva se fue por la tubería.
Hasta allí, la diferencia de categoría no se notaba tanto. Mitad porque el Celeste se lo tomaba como un amistoso, mitad porque el Albo salió concentrado y con mucho ímpetu. Como suele pasar habitualmente en partidos como el de ayer.
El golpe de gracia llegó cuando se iba el primer tiempo. Los de Billalva se metieron otra vez solos en la boca del león. Atenas perdió la pelota en la salida, Cainelli se la llevó, le hizo un tajo a la defensa alba a pura velocidad y cuando enfrentó a Remedi tocó para el Chivo que convirtió su segundo gol en el encuentro.
En el complemento, Cuello cumplió también con la ley del ex, metió un lindo gol de tiro libre y dio por tierra con la ilusión de Atenas.
Después, la impotencia de los jugadores de Atenas y alguna cargada de los hombres del Celeste hicieron que se le complicara la noche a Belem Bevilacqua. Garro se fue correctamente expulsado luego de un tumulto, en el que golpeó a un hombre del visitante y el local se quedó con uno menos. Quizás, sin esa incidencia, el resultado pudo haber sido más abultado.
En la última jugada, el flaco Abril metió la cabeza y marcó el descuento, que sólo servirá para decorar el número final. El central volvió a demostrar que es un peligro constante en el área rival.
No hubo mucho más. Estudiantes ganó como se anticipaba, aunque algunos rendimientos individuales deben haber dejado preocupado a Marcelo Vázquez. Ayer, hubo jugadores que no tuvieron una gran prestación y son relevos que deben estar listos por si tienen que saltar a la cancha en el Federal A. Para Atenas, el resultado fue un golpe más, aunque no tan duro como saber que no jugará el Federal B en esta temporada. Vale destacar el esfuerzo de Portel y las apariciones de Barrera.
Para la historia quedará que el clásico fue dirigido por primera vez por una mujer. Lo único que se le puede objetar a Bevilaqcua, más allá de que en algún momento pareció que se le iba el partido de las manos, fue un penal que no le dio a Estudiantes en el primer tiempo, cuando Reynoso se le escapaba a Remedi y el portero pareció tocarlo. Además, cometió algunos fallos en la aplicación de la ley de la ventaja.
Dejando de lado lo futbolístico, el cotejo sirvió para que la gente le pusiera color a la noche. En esta época de partidos sin público visitante, ver un duelo de hinchadas fue gratificante para todos los que estuvieron en el Candini. Ese fue el único aspecto en el que el encuentro de ayer se pareció en algo a los verdaderos clásicos, esos que se vivieron hasta el 2009, los que se jugaban por los porotos. Por lo demás, el Celeste puso sobre la mesa la diferencia de categoría y dejó en claro que en la actualidad está por arriba de todos, incluso jugando con suplentes.
Agustín Hurtado
Cuando se enfrentan equipos de distintas categorías, la premisa básica para el de la división menor debe ser el no cometer errores. Es decir, no facilitarle las cosas al de más arriba. Atenas hizo ayer todo lo contrario. Cuando Estudiantes no encontraba los caminos, cuando Garro gambeteaba sin poder avanzar, cuando Cuello se desesperaba y carecía de claridad, cuando ni Reynoso ni Abraham podían molestar a Remedi, fue el propio Albo el que les solucionó los problemas. Iban 33 minutos de partido cuando los de la Marconi empezaron a golpearse solos. Bacaloni le dio mal un pase atrás a Remedi, Reynoso aprovechó y todo el esfuerzo que habían hecho los de Néstor Billalva se fue por la tubería.
El golpe de gracia llegó cuando se iba el primer tiempo. Los de Billalva se metieron otra vez solos en la boca del león. Atenas perdió la pelota en la salida, Cainelli se la llevó, le hizo un tajo a la defensa alba a pura velocidad y cuando enfrentó a Remedi tocó para el Chivo que convirtió su segundo gol en el encuentro.
En el complemento, Cuello cumplió también con la ley del ex, metió un lindo gol de tiro libre y dio por tierra con la ilusión de Atenas.
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En la última jugada, el flaco Abril metió la cabeza y marcó el descuento, que sólo servirá para decorar el número final. El central volvió a demostrar que es un peligro constante en el área rival.
No hubo mucho más. Estudiantes ganó como se anticipaba, aunque algunos rendimientos individuales deben haber dejado preocupado a Marcelo Vázquez. Ayer, hubo jugadores que no tuvieron una gran prestación y son relevos que deben estar listos por si tienen que saltar a la cancha en el Federal A. Para Atenas, el resultado fue un golpe más, aunque no tan duro como saber que no jugará el Federal B en esta temporada. Vale destacar el esfuerzo de Portel y las apariciones de Barrera.
Para la historia quedará que el clásico fue dirigido por primera vez por una mujer. Lo único que se le puede objetar a Bevilaqcua, más allá de que en algún momento pareció que se le iba el partido de las manos, fue un penal que no le dio a Estudiantes en el primer tiempo, cuando Reynoso se le escapaba a Remedi y el portero pareció tocarlo. Además, cometió algunos fallos en la aplicación de la ley de la ventaja.
Dejando de lado lo futbolístico, el cotejo sirvió para que la gente le pusiera color a la noche. En esta época de partidos sin público visitante, ver un duelo de hinchadas fue gratificante para todos los que estuvieron en el Candini. Ese fue el único aspecto en el que el encuentro de ayer se pareció en algo a los verdaderos clásicos, esos que se vivieron hasta el 2009, los que se jugaban por los porotos. Por lo demás, el Celeste puso sobre la mesa la diferencia de categoría y dejó en claro que en la actualidad está por arriba de todos, incluso jugando con suplentes.
Agustín Hurtado