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Estudiantes pisó bien fuerte en la casa del Bohemio

El Celeste bajó a Atlanta al vencerlo por 2 a 1 en un gran partido de los dirigidos por Vázquez. Cuello y Hesar hicieron los goles del León que ahora es uno de los escoltas

Hace una semana atrás, Estudian-tes daba una muestra de carácter para vencer a Independiente Rivadavia. Si aquel triunfo llegó más por lo anímico que por lo racional, ayer, el Celeste demostró que también puede ganar partidos desde lo cerebral.

El León derrotó 2 a 1 a Atlanta en Villa Crespo con mucha autoridad y dejó atrás la cuenta pendiente de poder triunfar afuera de casa. Álvaro Cuello e Ibrahim Hesar marcaron los tantos del equipo de Marcelo Vázquez, mientras que Luis López convirtió el empate transitorio del Bohemio. Así, los riocuartenses le sacaron el invicto a los dirigidos por Alejandro Orfila y los alcanzaron en la segunda posición de la zona A de la Primera Nacional.

Estudiantes ganó ayer porque fue inteligente para planificar el partido y tuvo la prestancia para ejecutar ese plan a la perfección. El León se quedó con la batalla estratégica del partido y no le dio chan-ces a que, desde lo individual, Atlanta pudiera responder.

El primer tiempo del partido fue intenso y lo de Estudiantes en esos iniciales 45´ fue muy interesante. Excepto por un tramo de cinco minutos, en los que Atlanta consiguió el empate transitorio, el duelo se jugó en los términos que planteó el Celeste. Por eso no estuvo mal que el visitante se fuera ganando al descanso.

Poco antes del comienzo del partido, Vázquez sorprendió con una modificación más de las dos que se pensaban en la previa. Además de los ingresos de Hesar y Cuello, el DT hizo ingresar a Bottino por Sepúlveda y varió el esquema. Volvió el 4-5-1 que había utilizado por última vez ante Sportivo Bel-grano de San Francisco, en la caída 1 a 0 por Copa Argentina.

La estrategia tenía como objetivo ganar presencia en el medio, obligar así a los dos delanteros externos (Pedrozo y Astina) de Atlanta a que retrocedieran y poder jugar uno a uno en toda la cancha. El partido en esa primera parte, le dio la razón al DT del Celeste.

Estudiantes controló el juego desde el dominio del balón y del territorio en la mitad de la cancha. No solo fue importante la manera en la que el León presionó y recuperó la pelota, sino también, lo que hizo cuando la tuvo. Bottino (en posición de doble 5) y Cuello se hicieron socios de Cabrera y a través de los pases del Colorado, empezaron a aparecer los espacios en el fondo de Atlanta.

Además, el Celeste tuvo el oportunismo necesario para saber cuándo golpear. Primero, fue a los 10 minutos, cuando Cuello coronó el gran arranque de los dirigidos por Vázquez. El ex Atenas encontró la pelota en el área, después que Cabrera se apoderara de un despeje y definió perfecto ante la salida de Rago para poner el 1 a 0.

El segundo buen golpe lo asestó Hesar. Habían pasado sólo cinco minutos del empate de Atlanta y el Bohemio crecía desde lo anímico y lo futbolístico. Bottino puso un gran pase a las espaldas de los centrales y el Turco picó perfecto para definir ante Rago y poner el 2 a 1. Fue un impacto preciso y en el momento más oportuno, para asegurarle al Celeste el comando en el marcador antes de irse al descanso.

En la columna del haber de Estudiantes en esa primera parte (ha-blando en términos contables), quedaron algunas distracciones defensivas, que le permitieron a los de Orfila encontrar ocasiones claras frente al arco de Peralta (entre ellas el empate de López). El Chupa tuvo que mostrar sus buenos reflejos para impedir una nueva caída de su arco.  

El complemento arrancó con Estudiantes tomando el mando del partido por completo. El Celeste dominaba el ritmo, con Atlanta lejos del arco de Peralta. El Bohemio nunca le encontró la vuelta a lo que le propuso el conjunto riocuartense.  

Pasando los 15 minutos, el partido le empezó a traer contratiempos a Estudiantes. Primero Ferreira y después Foglia, tuvieron que salir reemplazados por distintas molestias. Pero el Celeste se acomodó y no tuvo demasiadas dificultades. Es más, de no ser por la falta de precisión en los contraataques, el León podría haber estirado la ventaja.

Los últimos minutos fueron con Estudiantes haciendo pata ancha en una de las canchas más importantes del ascenso porteño. Un estadio en el que Atlanta llevaba siete meses sin perder y no recibía dos goles desde su triunfo por 4-3 ante Estudiantes de Caseros, el 29 de septiembre del año pasado (16 partidos).

La victoria de Estudiantes fue importante, pero no sólo por los tres puntos, sino porque lo hizo con un gran rendimiento. El León se planteó una estrategia de juego y la ejecutó a la perfección. Fue un triunfo sin fisuras.

La tarea colectiva, contó además, con buenas interpretaciones individuales. Cabrera volvió a ser determinante manejando los tiempos en la mitad de la cancha. Bottino colaboró con orden, prolijidad y entrega en su función de doble cinco. Peralta tuvo intervenciones claves cada vez que lo llamaron. Hesar y Cuello demostraron porque salta-ron a la cancha como titulares. Foglia y Vester se encargaron de anular, durante casi todo el partido, al goleador que tiene el actual certamen de la Primera Nacional. Los 14 que entraron a la cancha fue-ron artífices de una victoria muy importante.

Cuando los festejos terminen, será tiempo de empezar a pensar en Ferro. Habrá que esperar para saber cuál es la gravedad de las lesiones de Foglia y Ferreira, que no pudieron terminar el encuentro de ayer.

Estudiantes se trajo tres puntos valiosos de Villa Crespo, que tienen un valor agregado, por el modo en que los consiguió.