Estudiantes recuperó su identidad y le ganó muy bien a Brown de Madryn
El Celeste le ganó 3 a 1 al equipo chubutense y se mantiene en la tercera posición de la zona A. Víctor Beraldi, Ibrahim Hesar y Bruno Sepúlveda de penal marcaron los tantos del equipo dirigido por Marcelo Vázquez
Estudiantes levantó la temperatura de una fría noche de primavera que se negó a dejar atrás al invierno y derrotó con autoridad a Guillermo Brown de Puerto Madryn por 3 a 1 en su estadio, por la octava fecha de la zona A de la Primera Nacional. Víctor Beraldi, Ibrahim Hesar y Bruno Sepúlveda de penal convirtieron los tantos del equipo de Marcelo Vázquez. Mauricio Osores descontó para el visitante.
El Celeste recuperó la intensidad que no tuvo ante Mitre ni ante Chicago y ganó un buen encuentro que le permite seguir en la tercera posición, a sólo dos puntos del nuevo líder, Atlanta. Por ahora se está clasificando a los playoffs por el segundo ascenso.
Un gol puede llegar por decantación, es decir, un equipo viene haciendo muy bien las cosas y el tanto es la conclusión de ese buen juego. Otras veces, el ponerse arriba en el marcador sirve de quiebre para que el conjunto que convierte encuentre la calma y el envión anímico para justificar el ir ganando.
“Todo lo cambia el momento, cual mago condescendiente”, cantaba Mercedes Sosa (de cuya muerte se cumplieron ayer diez años) en Volver a los 17. Eso fue lo que pasó ayer con Estudiantes en el primer tiempo. El gol de Beraldi, que sirvió para que el Celeste se fuera ganando al descanso, llegó por una buena jugada colectiva, que poco tuvo que ver con lo que había mostrado el León hasta ese momento. Fue un instante de iluminación grupal, que cambió el partido claramente.
Hasta allí habían sido 27 minutos de dominio local, pero sin ideas ni profundidad. El visitante no sólo no la pasó mal sino que hizo esforzar a Peralta, que le tuvo que sacar una pelota de gol a Bonetto para evitar que Brown se pusiera en ganancia.
Es que los tres generadores de fútbol que puso Vázquez en cancha (Bottino, Cuello y Beraldi) no sintonizaban la misma frecuencia y el juego no aparecía. El conjunto de Chubut se ordenó bien atrás y le cerró los caminos a Estudiantes.
El único que mostraba algo distinto era Sepúlveda. Teniendo compañía arriba, el Fino comenzó el partido con mucha movilidad y por sus intentos llegaron las mejores opciones del Celeste. De hecho fue el de Viedma el que le dio la asistencia a Beraldi en el gol.
Vale aclarar que el fútbol le sonrió al equipo de Vázquez. Es que en el momento en el que se produjo la apertura del marcador, la visita jugaba con diez, porque Herner estaba afuera siendo atendido.
La jugada del tanto la comenzó Cuello poniendo una precisa pelota al área, Sepúlveda la bajó perfecta para que el Negro, que entró como un tren al área, definiera de primera con la zurda para vencer a Taborda, con un remate esquinado.
Después del gol, los estrechos espacios que había en la última línea del visitante se transformaron en senderos amplios por los cuales el León pudo haber convertido el segundo. Sepúlveda tuvo dos chances claras, pero falló en ambas.
Estudiantes arrancó muy tranquilo el complemento. El Celeste controló las acciones y el ritmo. Los hombres de manejo tenían el balón en el medio, y arriba, la velocidad de Sepúlveda y Cainelli hacían el resto.
En ese contexto no sorprendió que llegara el segundo gol. Fue a través de otra buena jugada colectiva. Cuello abrió muy bien para Benavídez, que mandó un buen centro para que Hesar convirtiera el segundo de cabeza. Lo que sí sorprendió fue lo que pasó 120 segundos después, cuando con un remate sucio, Osores descontó, dejando al Candini más frío que la noche.
Estudiantes no sintió el golpe del descuento y si bien Peralta volvió a aparecer para contener un cabezazo que pudo haber sido el empate, el León volvió a posicionarse en campo contrario y consiguió liquidar el partido. Bottino lo habilitó bien a Formica, el Laucha tiró el centro y Sánchez metió la mano cuando había rematado Sepúlveda. El árbitro cobró correctamente el penal y el Fino coronó su noche con un gol.
Los minutos finales sirvieron para cumplir y para que Méndez golpeara a Benavídez y dejara al visitante con diez al ver la tarjeta roja.
“Tenemos que recuperar esa identidad que nos caracteriza”, había dicho en la conferencia previa al encuentro el DT Marcelo Vázquez y, sobre todo después del gol de Beraldi, el Celeste volvió a ser ese equipo que ahoga al rival con gran intensidad. Por eso se quedó con tres puntos que le permiten estar en el tercer lugar de su zona.
Ahora, viajará a Mar del Plata para intentar sumar ante Alvarado y llegar de la mejor manera al duelo con Belgrano. Ese partido con el que tanto sueña su hinchada, aquel con el que rememorará los gloriosos años 80.
Agustín Hurtado
El Celeste recuperó la intensidad que no tuvo ante Mitre ni ante Chicago y ganó un buen encuentro que le permite seguir en la tercera posición, a sólo dos puntos del nuevo líder, Atlanta. Por ahora se está clasificando a los playoffs por el segundo ascenso.
Un gol puede llegar por decantación, es decir, un equipo viene haciendo muy bien las cosas y el tanto es la conclusión de ese buen juego. Otras veces, el ponerse arriba en el marcador sirve de quiebre para que el conjunto que convierte encuentre la calma y el envión anímico para justificar el ir ganando.
“Todo lo cambia el momento, cual mago condescendiente”, cantaba Mercedes Sosa (de cuya muerte se cumplieron ayer diez años) en Volver a los 17. Eso fue lo que pasó ayer con Estudiantes en el primer tiempo. El gol de Beraldi, que sirvió para que el Celeste se fuera ganando al descanso, llegó por una buena jugada colectiva, que poco tuvo que ver con lo que había mostrado el León hasta ese momento. Fue un instante de iluminación grupal, que cambió el partido claramente.
Hasta allí habían sido 27 minutos de dominio local, pero sin ideas ni profundidad. El visitante no sólo no la pasó mal sino que hizo esforzar a Peralta, que le tuvo que sacar una pelota de gol a Bonetto para evitar que Brown se pusiera en ganancia.
Es que los tres generadores de fútbol que puso Vázquez en cancha (Bottino, Cuello y Beraldi) no sintonizaban la misma frecuencia y el juego no aparecía. El conjunto de Chubut se ordenó bien atrás y le cerró los caminos a Estudiantes.
El único que mostraba algo distinto era Sepúlveda. Teniendo compañía arriba, el Fino comenzó el partido con mucha movilidad y por sus intentos llegaron las mejores opciones del Celeste. De hecho fue el de Viedma el que le dio la asistencia a Beraldi en el gol.
Vale aclarar que el fútbol le sonrió al equipo de Vázquez. Es que en el momento en el que se produjo la apertura del marcador, la visita jugaba con diez, porque Herner estaba afuera siendo atendido.
La jugada del tanto la comenzó Cuello poniendo una precisa pelota al área, Sepúlveda la bajó perfecta para que el Negro, que entró como un tren al área, definiera de primera con la zurda para vencer a Taborda, con un remate esquinado.
Después del gol, los estrechos espacios que había en la última línea del visitante se transformaron en senderos amplios por los cuales el León pudo haber convertido el segundo. Sepúlveda tuvo dos chances claras, pero falló en ambas.
Estudiantes arrancó muy tranquilo el complemento. El Celeste controló las acciones y el ritmo. Los hombres de manejo tenían el balón en el medio, y arriba, la velocidad de Sepúlveda y Cainelli hacían el resto.
En ese contexto no sorprendió que llegara el segundo gol. Fue a través de otra buena jugada colectiva. Cuello abrió muy bien para Benavídez, que mandó un buen centro para que Hesar convirtiera el segundo de cabeza. Lo que sí sorprendió fue lo que pasó 120 segundos después, cuando con un remate sucio, Osores descontó, dejando al Candini más frío que la noche.
Estudiantes no sintió el golpe del descuento y si bien Peralta volvió a aparecer para contener un cabezazo que pudo haber sido el empate, el León volvió a posicionarse en campo contrario y consiguió liquidar el partido. Bottino lo habilitó bien a Formica, el Laucha tiró el centro y Sánchez metió la mano cuando había rematado Sepúlveda. El árbitro cobró correctamente el penal y el Fino coronó su noche con un gol.
Los minutos finales sirvieron para cumplir y para que Méndez golpeara a Benavídez y dejara al visitante con diez al ver la tarjeta roja.
“Tenemos que recuperar esa identidad que nos caracteriza”, había dicho en la conferencia previa al encuentro el DT Marcelo Vázquez y, sobre todo después del gol de Beraldi, el Celeste volvió a ser ese equipo que ahoga al rival con gran intensidad. Por eso se quedó con tres puntos que le permiten estar en el tercer lugar de su zona.
Ahora, viajará a Mar del Plata para intentar sumar ante Alvarado y llegar de la mejor manera al duelo con Belgrano. Ese partido con el que tanto sueña su hinchada, aquel con el que rememorará los gloriosos años 80.
Agustín Hurtado