Estudiantes volvió a ganar y el Candini fue una caldera de ilusiones
El Celeste derrotó a Alvarado por 2 a 1 y manda con puntaje ideal en la fase final por el ascenso. Javier Ferreira y Bruno Sepúlveda, a menos de cinco minutos del final, les permitieron a los de Vázquez dar vuelta el partido
De la bronca a la alegría. De desilusión a la esperanza. De la pesadilla al sueño. Así fue el trance que vivió el mundo Celeste a lo largo de los 90 minutos de ayer en la victoria ante Alvarado.
El Celeste le dio vuelta el partido al Torito y le ganó 2 a 1 por la segunda fecha del pentagonal del Federal A. Los tantos los marcaron Javier Ferreira y Bruno Sepúlveda, este último a los 41 del complemento. Matías Caro había adelantado al visitante.
Estudiantes quedó como único líder del pentagonal, tiene puntaje ideal y ahora tendrá fecha libre. Llegará de la mejor forma al duelo de Copa Argentina con Boca.
El equipo dirigido por Marcelo Vázquez ganó porque buscó mucho más que su rival y tuvo el carácter para dar vuelta un partido que venía complicado. Además, porque volvió a aparecer su figura en este certamen, Bruno Sepúlveda.
El Celeste salió a buscar el partido de arranque. En los primeros minutos, cuando el León tenía la pelota, Ceresole y Cainelli, cada uno por su banda, se sumaban a los dos atacantes y quedaban mano a mano contra los cuatro de la línea de fondo del Torito.
Como contrapartida, los mediapuntas por las bandas de Alvarado tenían mucho espacio para atacar a Benavídez y Suárez. Además, Depetris le ganaba las espaldas a Oviedo.
Es que la ocupación de los espacios fue el problema del Celeste a la hora de defenderse. De hecho el gol del visitante llegó a través de aprovechar esa circunstancia. Iban nueve minutos y Caro decoró con un tremendo zurdazo una buena jugada colectiva, en la que los hombres del Torito aparecieron con mucha soledad y tiempo para decidir.
El equipo dirigido por Mauricio Giganti atacó poco, pero cuando lo hizo, en los primeros 15 minutos, encontró facilidades. La movilidad de López y sus tres laderos –Depetris, Bonetto y Gentile- fue, por momentos, indescifrable para el León. Está claro que esa situación se potenció cuando los de la costa bonaerense pasaron a ganar.
Después del gol, los dirigidos por Vázquez se fueron con todo por el empate y tuvieron oportunidades para conseguirlo. Ahora bien, que haya habido chances de igualdad no quiere decir que se produjeron por un juego atildado. El local fue por momentos con claridad y en otros con centros “a lo que salga”. Lo mejor se vio cuando se juntaron por la derecha Cabrera, Sepúlveda, Benavídez y Cainelli.
El local se fue perdiendo al descanso, porque entró desatento y eso le costó caro. Además, le faltó eficacia a la hora de ir a buscar el arco de Degra.
La mitad de la cancha no tuvo la fluidez de siempre para jugar y recuperar el balón. Evidentemente, Vázquez no quedó conforme con lo hecho por el equipo, ya que antes de la media hora del primer tiempo, puso a calentar a Ferreira y a Zbrun.
La lavada de cabeza del entretiempo debe haber sido importante porque Estudiantes demoró bastante en volver a la cancha y tuvo que ir el asistente a buscarlo. Además, retornó con novedades, porque Ferreira y Zbrun reemplazaron a Ceresole y Oviedo.
El efecto no demoró en llegar. Con el tándem Cabrera – Zbrun, el Celeste se ordenó mejor y empezó a empujar a Alvarado sobre su arco. Iban 6 minutos cuando el Colorado mandó un tiro libre el área y el paraguayo Ferreira metió un soberbio cabezazo para vencer a Degra y empatar el juego. El León le devolvió el golpe con la misma moneda a los de la costa y anotó casi al salir de los vestuarios.
El empate del Celeste forzó a Alvarado a salir a jugar. Eso hizo que el encuentro se emparejara, con ambos parándose en la mitad de la cancha. Además, Estudiantes se tranquilizó un poco y empezó a hacer circular más la pelota.
El tiempo fue pasando, Estudiantes amagó en varias ocasiones, pero volvió a faltarle precisión en los metros finales para vulnerar a Degra. Alvarado se paró bien y hasta intentó atacar.
Quedaban menos de cinco, cuando la pelota parada volvió a ser la herramienta para llegar al gol. Esta vez fue Foglia el que mandó el centro al segundo palo, la bajaron al medio y allí apareció uno de los héroes del Celeste de estos tiempos. Sepúlveda se tomó el tiempo para parar el balón y definir perfecto para poner arriba al León, que dicho sea de paso, hacía unos instantes que jugaba con uno menos porque se acalambró Cainelli.
El juego estuvo parado unos minutos por un tumulto entre los bancos. En la reanudación, llegó el tiempo del aguante. Foglia y Vester sacando pecho desde el fondo y Sepúlveda y Cabrera llevándose la pelota bien lejos del arco de Peralta. De haber estado más certeros hubieran podido decorar el triunfo con el tercero.
Pese a los intentos de un rival que demostró por qué llegó al pentagonal, el Celeste no sufrió demasiado en esos minutos finales. Novelli Sanz marcó el final y desató el grito embravecido de toda la leonada que hizo del Candini una fiesta total.
Los jugadores terminaron saltando y celebrando de cara a los hinchas, mientras el visitante se iba masticando bronca, por lo cerca que estuvo de llevarse un punto para Mar del Plata.
¿Hay cosas para corregir? Sí, porque el equipo no está encontrando la claridad que tenía en el octogonal. ¿Hay motivos para ilusionarse? Por supuesto, porque este grupo de jugadores volvió a dejar en claro ayer que tiene mucho carácter para afrontar los desafíos que se le presentan. El Celeste es líder con puntaje ideal y ahora podrá tomarse con tranquilidad uno de los duelos más importantes de su historia. El encuentro ante Boca del 19 de abril, en Mar del Plata, por la Copa Argentina.
El Celeste le dio vuelta el partido al Torito y le ganó 2 a 1 por la segunda fecha del pentagonal del Federal A. Los tantos los marcaron Javier Ferreira y Bruno Sepúlveda, este último a los 41 del complemento. Matías Caro había adelantado al visitante.
Estudiantes quedó como único líder del pentagonal, tiene puntaje ideal y ahora tendrá fecha libre. Llegará de la mejor forma al duelo de Copa Argentina con Boca.
El equipo dirigido por Marcelo Vázquez ganó porque buscó mucho más que su rival y tuvo el carácter para dar vuelta un partido que venía complicado. Además, porque volvió a aparecer su figura en este certamen, Bruno Sepúlveda.
El Celeste salió a buscar el partido de arranque. En los primeros minutos, cuando el León tenía la pelota, Ceresole y Cainelli, cada uno por su banda, se sumaban a los dos atacantes y quedaban mano a mano contra los cuatro de la línea de fondo del Torito.
Como contrapartida, los mediapuntas por las bandas de Alvarado tenían mucho espacio para atacar a Benavídez y Suárez. Además, Depetris le ganaba las espaldas a Oviedo.
Es que la ocupación de los espacios fue el problema del Celeste a la hora de defenderse. De hecho el gol del visitante llegó a través de aprovechar esa circunstancia. Iban nueve minutos y Caro decoró con un tremendo zurdazo una buena jugada colectiva, en la que los hombres del Torito aparecieron con mucha soledad y tiempo para decidir.
El equipo dirigido por Mauricio Giganti atacó poco, pero cuando lo hizo, en los primeros 15 minutos, encontró facilidades. La movilidad de López y sus tres laderos –Depetris, Bonetto y Gentile- fue, por momentos, indescifrable para el León. Está claro que esa situación se potenció cuando los de la costa bonaerense pasaron a ganar.
Después del gol, los dirigidos por Vázquez se fueron con todo por el empate y tuvieron oportunidades para conseguirlo. Ahora bien, que haya habido chances de igualdad no quiere decir que se produjeron por un juego atildado. El local fue por momentos con claridad y en otros con centros “a lo que salga”. Lo mejor se vio cuando se juntaron por la derecha Cabrera, Sepúlveda, Benavídez y Cainelli.
El local se fue perdiendo al descanso, porque entró desatento y eso le costó caro. Además, le faltó eficacia a la hora de ir a buscar el arco de Degra.
La mitad de la cancha no tuvo la fluidez de siempre para jugar y recuperar el balón. Evidentemente, Vázquez no quedó conforme con lo hecho por el equipo, ya que antes de la media hora del primer tiempo, puso a calentar a Ferreira y a Zbrun.
La lavada de cabeza del entretiempo debe haber sido importante porque Estudiantes demoró bastante en volver a la cancha y tuvo que ir el asistente a buscarlo. Además, retornó con novedades, porque Ferreira y Zbrun reemplazaron a Ceresole y Oviedo.
El efecto no demoró en llegar. Con el tándem Cabrera – Zbrun, el Celeste se ordenó mejor y empezó a empujar a Alvarado sobre su arco. Iban 6 minutos cuando el Colorado mandó un tiro libre el área y el paraguayo Ferreira metió un soberbio cabezazo para vencer a Degra y empatar el juego. El León le devolvió el golpe con la misma moneda a los de la costa y anotó casi al salir de los vestuarios.
El empate del Celeste forzó a Alvarado a salir a jugar. Eso hizo que el encuentro se emparejara, con ambos parándose en la mitad de la cancha. Además, Estudiantes se tranquilizó un poco y empezó a hacer circular más la pelota.
El tiempo fue pasando, Estudiantes amagó en varias ocasiones, pero volvió a faltarle precisión en los metros finales para vulnerar a Degra. Alvarado se paró bien y hasta intentó atacar.
Quedaban menos de cinco, cuando la pelota parada volvió a ser la herramienta para llegar al gol. Esta vez fue Foglia el que mandó el centro al segundo palo, la bajaron al medio y allí apareció uno de los héroes del Celeste de estos tiempos. Sepúlveda se tomó el tiempo para parar el balón y definir perfecto para poner arriba al León, que dicho sea de paso, hacía unos instantes que jugaba con uno menos porque se acalambró Cainelli.
El juego estuvo parado unos minutos por un tumulto entre los bancos. En la reanudación, llegó el tiempo del aguante. Foglia y Vester sacando pecho desde el fondo y Sepúlveda y Cabrera llevándose la pelota bien lejos del arco de Peralta. De haber estado más certeros hubieran podido decorar el triunfo con el tercero.
Pese a los intentos de un rival que demostró por qué llegó al pentagonal, el Celeste no sufrió demasiado en esos minutos finales. Novelli Sanz marcó el final y desató el grito embravecido de toda la leonada que hizo del Candini una fiesta total.
Los jugadores terminaron saltando y celebrando de cara a los hinchas, mientras el visitante se iba masticando bronca, por lo cerca que estuvo de llevarse un punto para Mar del Plata.
¿Hay cosas para corregir? Sí, porque el equipo no está encontrando la claridad que tenía en el octogonal. ¿Hay motivos para ilusionarse? Por supuesto, porque este grupo de jugadores volvió a dejar en claro ayer que tiene mucho carácter para afrontar los desafíos que se le presentan. El Celeste es líder con puntaje ideal y ahora podrá tomarse con tranquilidad uno de los duelos más importantes de su historia. El encuentro ante Boca del 19 de abril, en Mar del Plata, por la Copa Argentina.