Everton Club de Coronel Moldes no para de festejar. En el año que marcó su retorno a la Liga Regional de Fútbol de Río Cuarto con nombre propio tras varias temporadas, conquistó el torneo de Primera B y logró el ascenso a la máxima categoría. Las celebraciones tuvieron su punto cúlmine el sábado por la noche con la Cena de los Campeones, que congregó a más de 500 seguidores del Panza.
La familia de Everton concurrió masivamente a la gran fiesta, en la que hubo reconocimientos y distinciones para todos los miembros del plantel, el cuerpo técnico y colaboradores. En definitiva, a todos quienes hicieron posible que aquello que comenzó como un sueño se transformara en realidad.
Luego de la cena se exhibió un video que recopila las distintas instancias de una exigente temporada que llevó a la consagración del Panza.
El presidente de la Subcomisión de Fútbol, Vicente De Pauli, fue el primero en expresar su discurso para agradecer la colaboración desinteresada de numerosos vecinos de Coronel Moldes e historiar la realidad de esta pujante institución, que cada día crece en obras.
Además, ponderó el sacrificio y el esfuerzo de todo el plantel y en especial del cuerpo técnico encabezado por Miguel Ángel Ayala para depositar a la entidad en la elite del fútbol de la Liga.
A su vez, el presidente de la Liga, Norberto Ferrero, llevó su mensaje de salutación a los campeones.
Posteriormente se dio paso a los reconocimientos y distinciones, por lo que escenario se pobló de jugadores y dirigentes históricos, integrantes de la actual comisión directiva, todo el plantel y cuerpo técnico de los campeones y los colaboradores que siempre acompañaron al equipo.
Puerta abierta
En tanto, el entrenador Miguel Ayala dejó una puerta abierta para dirigir una temporada más, poco después de haber anunciado que la consagración de Everton y la conquista del ascenso eran la “frutilla del postre” que coronaba su carrera, con lo cual se despediría de la conducción técnica.
“Por ahí son cosas que se dicen, porque siento mi cuerpo cansado, pero luego de las fiestas de fin de año nos vamos a sentar a hablar y no vamos a cerrar las puertas, porque nunca me gustó cerrar ninguna puerta… Por el Everton somos capaces de hacer cualquier cosa”, manifestó.
Ayala recordó que vive en Ma-ttaldi y tiene que hacer diariamente 300 kilómetros para poder entrenar a su equipo. “Son muchos kilómetros y al otro día me tengo que levantar muy temprano porque soy empleado municipal. Hace tres años que lo vengo haciendo y nunca falté un día ni por enfermedad”, dijo.
“Los hinchas y la gente de la comisión me hacen saber que quieren que siga… Estamos tramitando la jubilación y haciendo muchas cosas para ver si nos quedamos un año más”, completó.
En cuanto a la reunión social, indicó: “Esta es la fiesta del Everton, porque hace mucho que se esperaba esta fiesta y ahora tenemos la suerte de poder vivirla. Vinieron muchos, pero no están todos, porque hay gente que trabaja y porque el salón no alcanza para albergar a todos”.
Al mismo tiempo, el conductor táctico consideró que el éxito deportivo va a redundar en nuevas obras para la entidad: “Va a provocar que la cancha tenga más comodidades, porque se va a terminar todo el sistema de iluminación y se van a hacer tribunas. La familia de Everton siempre sigue trabajando para la institución”.
Al analizar las virtudes que llevaron a esta histórica conquista, puntualizó: “Desde un primer momento se logró un grupo humano, porque había jugadores que sólo habían jugado campeonatos relámpago y otros hacía tres o cuatro años que estaban inactivos. Entendieron que esto es sacrificio, porque si querían estar en el Everton tenían que estar todos los días al pie del cañón”.
“Muchos jugadores fueron dejando en el transcurso por cuestiones de trabajo o temas familiares, pero siempre siguieron acompañando. Para jugar al fútbol hay que dedicar mucho tiempo, y por eso se ven los logros”, completó.
Por último, se ilusionó con la posibilidad de dirigir en Primera A y con los tres equipos de la ciudad en la categoría superior si Belgrano logra salvarse. “Sería fantástico por la misma gente, porque nos conocemos todos y un clásico no empieza y termina el día del partido, sino que se vive antes y después todos se cargan, hacen bromas, pero cuando llega el domingo tenés los colores en tu corazón”.
Luego de la cena se exhibió un video que recopila las distintas instancias de una exigente temporada que llevó a la consagración del Panza.
El presidente de la Subcomisión de Fútbol, Vicente De Pauli, fue el primero en expresar su discurso para agradecer la colaboración desinteresada de numerosos vecinos de Coronel Moldes e historiar la realidad de esta pujante institución, que cada día crece en obras.
Además, ponderó el sacrificio y el esfuerzo de todo el plantel y en especial del cuerpo técnico encabezado por Miguel Ángel Ayala para depositar a la entidad en la elite del fútbol de la Liga.
A su vez, el presidente de la Liga, Norberto Ferrero, llevó su mensaje de salutación a los campeones.
Posteriormente se dio paso a los reconocimientos y distinciones, por lo que escenario se pobló de jugadores y dirigentes históricos, integrantes de la actual comisión directiva, todo el plantel y cuerpo técnico de los campeones y los colaboradores que siempre acompañaron al equipo.
Puerta abierta
En tanto, el entrenador Miguel Ayala dejó una puerta abierta para dirigir una temporada más, poco después de haber anunciado que la consagración de Everton y la conquista del ascenso eran la “frutilla del postre” que coronaba su carrera, con lo cual se despediría de la conducción técnica.
“Por ahí son cosas que se dicen, porque siento mi cuerpo cansado, pero luego de las fiestas de fin de año nos vamos a sentar a hablar y no vamos a cerrar las puertas, porque nunca me gustó cerrar ninguna puerta… Por el Everton somos capaces de hacer cualquier cosa”, manifestó.
Ayala recordó que vive en Ma-ttaldi y tiene que hacer diariamente 300 kilómetros para poder entrenar a su equipo. “Son muchos kilómetros y al otro día me tengo que levantar muy temprano porque soy empleado municipal. Hace tres años que lo vengo haciendo y nunca falté un día ni por enfermedad”, dijo.
“Los hinchas y la gente de la comisión me hacen saber que quieren que siga… Estamos tramitando la jubilación y haciendo muchas cosas para ver si nos quedamos un año más”, completó.
En cuanto a la reunión social, indicó: “Esta es la fiesta del Everton, porque hace mucho que se esperaba esta fiesta y ahora tenemos la suerte de poder vivirla. Vinieron muchos, pero no están todos, porque hay gente que trabaja y porque el salón no alcanza para albergar a todos”.
Al mismo tiempo, el conductor táctico consideró que el éxito deportivo va a redundar en nuevas obras para la entidad: “Va a provocar que la cancha tenga más comodidades, porque se va a terminar todo el sistema de iluminación y se van a hacer tribunas. La familia de Everton siempre sigue trabajando para la institución”.
Al analizar las virtudes que llevaron a esta histórica conquista, puntualizó: “Desde un primer momento se logró un grupo humano, porque había jugadores que sólo habían jugado campeonatos relámpago y otros hacía tres o cuatro años que estaban inactivos. Entendieron que esto es sacrificio, porque si querían estar en el Everton tenían que estar todos los días al pie del cañón”.
“Muchos jugadores fueron dejando en el transcurso por cuestiones de trabajo o temas familiares, pero siempre siguieron acompañando. Para jugar al fútbol hay que dedicar mucho tiempo, y por eso se ven los logros”, completó.
Por último, se ilusionó con la posibilidad de dirigir en Primera A y con los tres equipos de la ciudad en la categoría superior si Belgrano logra salvarse. “Sería fantástico por la misma gente, porque nos conocemos todos y un clásico no empieza y termina el día del partido, sino que se vive antes y después todos se cargan, hacen bromas, pero cuando llega el domingo tenés los colores en tu corazón”.

