Fabián López y José Luis Pestuggia, con dos vivencias diferentes
Los dos riocuartenses tuvieron experiencias cercanas con Emanuel Ginobili
Por la historia basquetbolística de Manu han pasado muchos compañeros, rivales y entrenadores.
Dos riocuartenses tuvieron, en diferentes etapas de la carrera deportiva de Ginóbili, una experiencia cercana.
La primera es la de Fabián López. El “Chino”, uno de los mejores exponentes que ha dado el básquet de nuestra ciudad, enfrentó al bahiense cuando éste último comenzaba a tener sus primeros minutos en cancha.
“Fue cuando yo estaba en Pico de La Pampa y él en Andino de La Rioja. En el primer partido que nos enfrentamos no jugó y en el segundo tuvo algunos minutos en el final, cuando nos ganaban por una diferencia importante.
“Luego, yo en Ferro Carril Oeste y Manu en Estudiantes de Bahía Blanca, volví a enfrentarlo y él, con unos 19 años, ya ahí tenía más protagonismo. Recuerdo que las tiraba a todas. Es más, tenía más lanzamientos que los norteamericanos, quienes por entonces tenían la prioridad en el juego.
“Después de ese juego, charlando con el “Z” Rodríguez (entrenador) comentábamos de la cantidad de tiros que tomaba Ginóbili, pero tenía el aval del técnico”.
Otro profesional oriundo de nuestra ciudad que pudo vivenciar a Emanuel Ginóbili cara a cara fue el entrenador José Luis Pestuggia, ya en la etapa final del bahiense con la camiseta de la selección argentina.
“La referencia que yo tengo es de poder verlo de muy cerca; fue en la cancha de Unión Eléctrica, cuando oficié de asistente del cuerpo ténico en el que estaba Enrique Tolcachier. Fue en la disputa de un Súper 4 que se hizo en Córdoba, previo a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.
“Yo estaba a cargo del seguimiento fílmico de los jugadores durante los partidos. También en algunas prácticas individuales, con aquellos que no afrontaron los compromisos, estuve más cerca de Manu en las sesiones de lanzamientos.
“Lo que observé es que era un jugador muy predispuesto al trabajo y lo hacía de manera dura. Un tipo muy humilde y gran compañero, eso se notaba en la comunión que había con el resto. Un líder natural con una gran jerarquía”, comentó Pestuggia.
Uno como jugador y el otro como entrenador, en dos momentos diferentes, fueron testigos del antes y el final de la brillante carrera deportiva de Ginóbili.
Darío Pablo Palacio
Dos riocuartenses tuvieron, en diferentes etapas de la carrera deportiva de Ginóbili, una experiencia cercana.
La primera es la de Fabián López. El “Chino”, uno de los mejores exponentes que ha dado el básquet de nuestra ciudad, enfrentó al bahiense cuando éste último comenzaba a tener sus primeros minutos en cancha.
“Fue cuando yo estaba en Pico de La Pampa y él en Andino de La Rioja. En el primer partido que nos enfrentamos no jugó y en el segundo tuvo algunos minutos en el final, cuando nos ganaban por una diferencia importante.
“Luego, yo en Ferro Carril Oeste y Manu en Estudiantes de Bahía Blanca, volví a enfrentarlo y él, con unos 19 años, ya ahí tenía más protagonismo. Recuerdo que las tiraba a todas. Es más, tenía más lanzamientos que los norteamericanos, quienes por entonces tenían la prioridad en el juego.
“Después de ese juego, charlando con el “Z” Rodríguez (entrenador) comentábamos de la cantidad de tiros que tomaba Ginóbili, pero tenía el aval del técnico”.
Otro profesional oriundo de nuestra ciudad que pudo vivenciar a Emanuel Ginóbili cara a cara fue el entrenador José Luis Pestuggia, ya en la etapa final del bahiense con la camiseta de la selección argentina.
“La referencia que yo tengo es de poder verlo de muy cerca; fue en la cancha de Unión Eléctrica, cuando oficié de asistente del cuerpo ténico en el que estaba Enrique Tolcachier. Fue en la disputa de un Súper 4 que se hizo en Córdoba, previo a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.
“Yo estaba a cargo del seguimiento fílmico de los jugadores durante los partidos. También en algunas prácticas individuales, con aquellos que no afrontaron los compromisos, estuve más cerca de Manu en las sesiones de lanzamientos.
“Lo que observé es que era un jugador muy predispuesto al trabajo y lo hacía de manera dura. Un tipo muy humilde y gran compañero, eso se notaba en la comunión que había con el resto. Un líder natural con una gran jerarquía”, comentó Pestuggia.
Uno como jugador y el otro como entrenador, en dos momentos diferentes, fueron testigos del antes y el final de la brillante carrera deportiva de Ginóbili.
Darío Pablo Palacio