Fin de la ilusión
Ateneo Vecinos Barrio Argentino de General Cabrera perdió 1 a 0 en su visita a Alem de Villa Nueva y se quedó afuera de las semifinales del último torneo Federal C
Villa María (Enviado Especial de FC).- Ateneo llegó a Villa María ilusionado con meterse en las semifinales, pero se quedó con las manos vacías. Alem le ganó 1 a 0 y puso fin a la ilusión del equipo cabrerense.
El encuentro arrancó equilibrado. Lejos de cederle el protagonismo a su rival, Ateneo se plantó firme en el medio achicando los espacios para cortar el circuito futbolístico. Alem intentaba jugar por la derecha, aprovechando las proyecciones de Manzanarez.
A los 9 minutos se dio la primera jugada asociada en ofensiva del equipo cabrerense que terminó con un remate de Ten López que el arquero Montiel controló con seguridad sobre su palo derecho.
El partido siguió trabado en el medio, ninguno marcaba diferencias y abusaban del pelotazo. Después de los 20 Ateneo creció en ofensiva, presionó sobre el área rival. Avisó Rodríguez con un remate desde el borde del área. A los 22 Buffarini tuvo el gol, pero terminó rematando a las manos del arquero.
Cuando mejor estaba el Tricolor, el León villanovense lo lastimó. Se jugaban 25 minutos cuando el local presionó y luego de una tapada de Bardín, Manzanarez mandó un centro bárbaro para la eentrada de Molinari, que metió una “palomita” goleadora.
Alem empezó a justificar la diferencia mostrándose más vertical e incisivo ante un Ateneo que no encontraba juego. A los 39 Bardín evitó el segundo al manotear por sobre el travesaño un tiro libre ejecutado por Le Roux.
En el arranque del complemento Alem presionó y a los 2 minutos si no amplió la diferencia fue por una gran respuesta de Bardín frente a una exquisita definición de Delsole.
Obligado, Ateneo comenzó a adelantarse en el terreno de juego. De a poco se fue adueñando la pelota y comenzó a jugar más tiempo en el campo adversario. A los 20 el travesaño le negó el empate. Gran corrida de Giuliano Bardín por la izquierda, centro, despeje de un defensor y la pelota le quedó a Buffarini, que le dio de primera y rebotó en el travesaño.
Con mucha actitud Ateneo se lo llevó por delante, superando física y futbolísticamente a un Alem que lejos estuvo de ser el del primer tiempo. Lo acorraló, generó algunas oportunidades como para convertir, pero se quedó con las manos vacías.
José Luis Debernardi
El encuentro arrancó equilibrado. Lejos de cederle el protagonismo a su rival, Ateneo se plantó firme en el medio achicando los espacios para cortar el circuito futbolístico. Alem intentaba jugar por la derecha, aprovechando las proyecciones de Manzanarez.
A los 9 minutos se dio la primera jugada asociada en ofensiva del equipo cabrerense que terminó con un remate de Ten López que el arquero Montiel controló con seguridad sobre su palo derecho.
El partido siguió trabado en el medio, ninguno marcaba diferencias y abusaban del pelotazo. Después de los 20 Ateneo creció en ofensiva, presionó sobre el área rival. Avisó Rodríguez con un remate desde el borde del área. A los 22 Buffarini tuvo el gol, pero terminó rematando a las manos del arquero.
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Alem empezó a justificar la diferencia mostrándose más vertical e incisivo ante un Ateneo que no encontraba juego. A los 39 Bardín evitó el segundo al manotear por sobre el travesaño un tiro libre ejecutado por Le Roux.
En el arranque del complemento Alem presionó y a los 2 minutos si no amplió la diferencia fue por una gran respuesta de Bardín frente a una exquisita definición de Delsole.
Obligado, Ateneo comenzó a adelantarse en el terreno de juego. De a poco se fue adueñando la pelota y comenzó a jugar más tiempo en el campo adversario. A los 20 el travesaño le negó el empate. Gran corrida de Giuliano Bardín por la izquierda, centro, despeje de un defensor y la pelota le quedó a Buffarini, que le dio de primera y rebotó en el travesaño.
Con mucha actitud Ateneo se lo llevó por delante, superando física y futbolísticamente a un Alem que lejos estuvo de ser el del primer tiempo. Lo acorraló, generó algunas oportunidades como para convertir, pero se quedó con las manos vacías.
José Luis Debernardi