Grillo: no sólo el gol a Inglaterra
El Pelado fue un enorme jugador. Mucho más que el del mítico tanto a los británicos. Tuvo la capacidad de ser un creativo en Independiente y de adaptarse en Italia a la disciplina táctica
Ernesto Grillo estaba en las figuritas. Hay una relación directa, notarán los habituales lectores de estas páginas, entre los jugadores y la colección de redondas y duras que llegaban en sobres mágicos, a los que llamábamos “paquetes”. Los que comprábamos en los kioscos, tratando de no repetir el comercio, porque se nos ocurría que en cada lugar habitaban siempre los mismos “paquetes”, con las figuritas repetidas, entonces.
Luego, por cierto, estaba el cambio, recorriendo en bici o a pie los barrios para encontrar la que nos faltaba. En los sesenta, Grillo estaba en Boca, dando sus últimas pinceladas de fútbol completo, que había comenzado en las inferiores de River Plate.
En River estuvo poquito. El técnico de la cuarta división, Carlos Peucelle, quiso ponerlo de puntero derecho y él con mucho respeto le dijo que prefería moverse por el medio. Comprendiendo sus argumentos, el entrenador le dio libertad para decidir su futuro. Y el color de lo que vendría era bien rojo. La cuarta de Independiente.
Ernesto Grillo nació el 1 de octubre de 1929 en Buenos Aires y falleció allí, el 18 de junio de 1998, a los 68 años.
Ya en Independiente le adosan el mote de “El Pelado” (una ironía por su abundante cabellera). Promesa en tercera y realidad en primera, en donde debuta en 1949 en una victoria ante Boca, dos a cero, en la primera fecha de un torneo que arrancó con equipos improvisados, ya que continuaba desde fines del 48 el conflicto entre AFA y los jugadores. Situación que se había agudizado cuando un reglamento pretendió limitar el sueldo a los jugadores. El arreglo llegó cuando el campeonato del 49 se había iniciado con planteles improvisados y varios de los mejores ya habían emigrado a Colombia e Italia. En ese contexto debutó Grillo en Independiente. Un equipo joven del cual destacaría él, con el correr de los años. Su rival de ese día, Boca, empezaría el peor torneo de su historia, salvándose del descenso en la última fecha, en una goleada aún hoy discutida y polémica ante Lanús.
El primer Diablo de Grillo fue con Simonetti; Barraza y Riera, Ledesma, Bisutti y Seisdedos; Rodríguez, Paramidani, Bianco, Grillo y Durán. Los goles los marcaron Rupar en contra y Ledesma de penal. El 26 de noviembre, por la fecha 33, marcó su primer gol (haría 90 en el Rojo) a Chacarita, en triunfo tres a dos. Racing sería el campeón, seis puntos por encima de River y Platense.
Desde el 51 fue titular inamovible. Se va afirmando Lacasia y surgen los punteros Micheli y Cruz. En el 52 apareció la gran delantera: Micheli, Cecconato, Lacasia, Grillo y Cruz (luego entraría Bonelli por Lacasia). En algún momento jugaron todos para la selección. Grillo y Cruz marcaron 74 tantos en el 51, 72 en el 52 y 61 en el 54 con la camiseta roja.
Grillo contaba que los hinchas gritaban: ¡Al Colón! ¡Al Colón!. Pero no pudieron salir campeones. Grillo juega en la selección argentina 21 partidos, marcando 9 goles. Debuta el 7 de diciembre de 1952 en Madrid, amistoso frente a España ante 85 mil espectadores. Gana Argentina uno a cero, con gol de Infante, y el equipo es con Ogando (Musimessi); Allegri y García Pérez; Lombardo, Mouriño y Gutiérrez; Boyé, Méndez, Infante, Labruna (Grillo) y Loustau.
El 14 de mayo de 1953 marca por primera vez en la Nacional. Es el “gol imposible” a los ingleses en cancha de River, en el triunfo tres a uno, con dos de él y uno de Micheli. Gol desde un ángulo cada vez más cerrado según pasan los años y visto por cada vez más gente a medida que pasa el tiempo. Por ese gol, el 14 de mayo, es el día del Futbolista en la Argentina. En 1957 se iba aproximando su final en Independiente marcando 17 goles.
Empiezan a llegar las ofertas por Grillo. El Milan paga 3 millones de pesos al Rojo más 600 mil de adelanto al jugador. “Allá cambié mi mentalidad como profesional, encontré disciplina. Extrañé muchas cosas, desde el entrenamiento hasta la comodidad para hacer una gambeta, pero cuando me puse a tiro, entré en el ritmo de ellos”. Declaración de Ernesto Grillo, que siempre agregaba que en Milan encontró a uno de los jugadores que más admiró: el uruguayo Schiaffino. Debutó en el torneo italiano un 8 de octubre del 57, empate uno a uno ante el Lanerossi Vicenza. El gol del Milan lo hizo él. La formación fue con Soldan; Maldini y Zagatti; Liedholm, Zannier y Bergamaschi; Mariani, Grillo, Bean, Fontana y Cuchiaroni. Al año siguiente logra el Scudetto junto a Schaffino y Altafini. Estuvo tres años en Italia. Marcó 30 goles.
Empujado por la nostalgia, acepta la proposición de Boca Juniors, que paga 35 mil dólares por su pase en 1960. Grillo regresa a Buenos Aires y una semana después debuta en su nuevo club, en la octava fecha. Boca 2 Huracán 2. Roma; Benítez y Marzolini; Lombardo, Rattín e Isella; Nardiello, Sasía, Valentim, Grillo y Pérez.
Sasía y Valentim para Boca; Conde de penal y Rossi para el Globo. En la fecha siguiente convierte el primero de los 12 goles que haría en el Xeneize hasta su retiro, en el 66. Se lo mete a Gimnasia en La Plata, al arquero Gerónimo. Ganó Boca dos a cero.
Dejó el fútbol a los 38 años y se dedicó a ser formador en Boca, siendo también entrenador en las divisiones inferiores por el lapso de años. Ocasionalmente, cuando algún DT de la primera de Boca era despedido o renunciaba, se hacía cargo interinamente para dirigir al equipo mayor hasta que el club consiguiera un reemplazo para el técnico saliente. Promovió a la primera de Boca a jugadores como Roberto Mouzo, Marcelo Trobbiani, Ramón “Mané” Ponce, Osvaldo Potente, Enzo “Piqui” Ferrero y Oscar Ruggeri.
Ernesto, que había nacido en un seno familiar numeroso con sus 11 hermanos, estuvo casado con su eterna novia, Elba, a quien la conoció cuando él tenía 19 y ella 16, todavía él no era jugador de fútbol. A los 40 años tuvo a su único hijo, Pablo Grillo, quien fue jugador profesional. En sus años dorados llegó incluso a actuar en el film de Leopoldo Torres Ríos "Pelota de trapo", de 1948, junto a Armando Bo.
Ernesto Grillo falleció en su casa, el 18 de junio de 1998. Murió en el medio de una difícil situación económica, a tal punto que su hijo y mujer debieron recurrir a Milan y a los clubes Boca Juniors e Independiente para solventar los gastos del tratamiento ambulatorio que necesitaba el jugador enfermo. Tenía 68 años.
Grillo fue un enorme jugador. Mucho más que el del “gol imposible”. Para muchos, tuvo la capacidad de ser un creativo en Independiente y de adaptarse en Italia a la disciplina táctica que trajo a Boca para ganar con el Xeneize tres campeonatos.
Grillo estaba en las figuritas, claro. Pero había que verlo en la cancha.
Osvaldo Alfredo Wehbe
Luego, por cierto, estaba el cambio, recorriendo en bici o a pie los barrios para encontrar la que nos faltaba. En los sesenta, Grillo estaba en Boca, dando sus últimas pinceladas de fútbol completo, que había comenzado en las inferiores de River Plate.
En River estuvo poquito. El técnico de la cuarta división, Carlos Peucelle, quiso ponerlo de puntero derecho y él con mucho respeto le dijo que prefería moverse por el medio. Comprendiendo sus argumentos, el entrenador le dio libertad para decidir su futuro. Y el color de lo que vendría era bien rojo. La cuarta de Independiente.
Ernesto Grillo nació el 1 de octubre de 1929 en Buenos Aires y falleció allí, el 18 de junio de 1998, a los 68 años.
Ya en Independiente le adosan el mote de “El Pelado” (una ironía por su abundante cabellera). Promesa en tercera y realidad en primera, en donde debuta en 1949 en una victoria ante Boca, dos a cero, en la primera fecha de un torneo que arrancó con equipos improvisados, ya que continuaba desde fines del 48 el conflicto entre AFA y los jugadores. Situación que se había agudizado cuando un reglamento pretendió limitar el sueldo a los jugadores. El arreglo llegó cuando el campeonato del 49 se había iniciado con planteles improvisados y varios de los mejores ya habían emigrado a Colombia e Italia. En ese contexto debutó Grillo en Independiente. Un equipo joven del cual destacaría él, con el correr de los años. Su rival de ese día, Boca, empezaría el peor torneo de su historia, salvándose del descenso en la última fecha, en una goleada aún hoy discutida y polémica ante Lanús.
El primer Diablo de Grillo fue con Simonetti; Barraza y Riera, Ledesma, Bisutti y Seisdedos; Rodríguez, Paramidani, Bianco, Grillo y Durán. Los goles los marcaron Rupar en contra y Ledesma de penal. El 26 de noviembre, por la fecha 33, marcó su primer gol (haría 90 en el Rojo) a Chacarita, en triunfo tres a dos. Racing sería el campeón, seis puntos por encima de River y Platense.
Desde el 51 fue titular inamovible. Se va afirmando Lacasia y surgen los punteros Micheli y Cruz. En el 52 apareció la gran delantera: Micheli, Cecconato, Lacasia, Grillo y Cruz (luego entraría Bonelli por Lacasia). En algún momento jugaron todos para la selección. Grillo y Cruz marcaron 74 tantos en el 51, 72 en el 52 y 61 en el 54 con la camiseta roja.
Grillo contaba que los hinchas gritaban: ¡Al Colón! ¡Al Colón!. Pero no pudieron salir campeones. Grillo juega en la selección argentina 21 partidos, marcando 9 goles. Debuta el 7 de diciembre de 1952 en Madrid, amistoso frente a España ante 85 mil espectadores. Gana Argentina uno a cero, con gol de Infante, y el equipo es con Ogando (Musimessi); Allegri y García Pérez; Lombardo, Mouriño y Gutiérrez; Boyé, Méndez, Infante, Labruna (Grillo) y Loustau.
El 14 de mayo de 1953 marca por primera vez en la Nacional. Es el “gol imposible” a los ingleses en cancha de River, en el triunfo tres a uno, con dos de él y uno de Micheli. Gol desde un ángulo cada vez más cerrado según pasan los años y visto por cada vez más gente a medida que pasa el tiempo. Por ese gol, el 14 de mayo, es el día del Futbolista en la Argentina. En 1957 se iba aproximando su final en Independiente marcando 17 goles.
Empiezan a llegar las ofertas por Grillo. El Milan paga 3 millones de pesos al Rojo más 600 mil de adelanto al jugador. “Allá cambié mi mentalidad como profesional, encontré disciplina. Extrañé muchas cosas, desde el entrenamiento hasta la comodidad para hacer una gambeta, pero cuando me puse a tiro, entré en el ritmo de ellos”. Declaración de Ernesto Grillo, que siempre agregaba que en Milan encontró a uno de los jugadores que más admiró: el uruguayo Schiaffino. Debutó en el torneo italiano un 8 de octubre del 57, empate uno a uno ante el Lanerossi Vicenza. El gol del Milan lo hizo él. La formación fue con Soldan; Maldini y Zagatti; Liedholm, Zannier y Bergamaschi; Mariani, Grillo, Bean, Fontana y Cuchiaroni. Al año siguiente logra el Scudetto junto a Schaffino y Altafini. Estuvo tres años en Italia. Marcó 30 goles.
Empujado por la nostalgia, acepta la proposición de Boca Juniors, que paga 35 mil dólares por su pase en 1960. Grillo regresa a Buenos Aires y una semana después debuta en su nuevo club, en la octava fecha. Boca 2 Huracán 2. Roma; Benítez y Marzolini; Lombardo, Rattín e Isella; Nardiello, Sasía, Valentim, Grillo y Pérez.
Sasía y Valentim para Boca; Conde de penal y Rossi para el Globo. En la fecha siguiente convierte el primero de los 12 goles que haría en el Xeneize hasta su retiro, en el 66. Se lo mete a Gimnasia en La Plata, al arquero Gerónimo. Ganó Boca dos a cero.
Dejó el fútbol a los 38 años y se dedicó a ser formador en Boca, siendo también entrenador en las divisiones inferiores por el lapso de años. Ocasionalmente, cuando algún DT de la primera de Boca era despedido o renunciaba, se hacía cargo interinamente para dirigir al equipo mayor hasta que el club consiguiera un reemplazo para el técnico saliente. Promovió a la primera de Boca a jugadores como Roberto Mouzo, Marcelo Trobbiani, Ramón “Mané” Ponce, Osvaldo Potente, Enzo “Piqui” Ferrero y Oscar Ruggeri.
Ernesto, que había nacido en un seno familiar numeroso con sus 11 hermanos, estuvo casado con su eterna novia, Elba, a quien la conoció cuando él tenía 19 y ella 16, todavía él no era jugador de fútbol. A los 40 años tuvo a su único hijo, Pablo Grillo, quien fue jugador profesional. En sus años dorados llegó incluso a actuar en el film de Leopoldo Torres Ríos "Pelota de trapo", de 1948, junto a Armando Bo.
Ernesto Grillo falleció en su casa, el 18 de junio de 1998. Murió en el medio de una difícil situación económica, a tal punto que su hijo y mujer debieron recurrir a Milan y a los clubes Boca Juniors e Independiente para solventar los gastos del tratamiento ambulatorio que necesitaba el jugador enfermo. Tenía 68 años.
Grillo fue un enorme jugador. Mucho más que el del “gol imposible”. Para muchos, tuvo la capacidad de ser un creativo en Independiente y de adaptarse en Italia a la disciplina táctica que trajo a Boca para ganar con el Xeneize tres campeonatos.
Grillo estaba en las figuritas, claro. Pero había que verlo en la cancha.
Osvaldo Alfredo Wehbe