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“Hombres de Negro”

Por Osvaldo Alfredo Wehbe
 
Por estos días sucede que en las mesas de café se tira la frase: “Qué mal están los árbitros”, luego de una suma de acontecimientos que ocurrieron en las canchas y que demostraron (en algunos casos, luego de 6 repeticiones) que el referí le erró en sancionar o no, lo que cambia, a veces, el destino de un cotejo. Pasa, y muy seguido en los torneos federales, en perjuicio de distintas comarcas, a veces a favor y otras no.

Y, con tiempos de poca televisión, de nada de ella, de Telebeam de “Fútbol de Primera” y apenas un árbitro y dos jueces de línea, los hombres de negro (hoy multicolores) han tenido la lupa de los aficionados y la prensa cada lunes, y ahora cada día de la semana.

Hay momentos difíciles de explicar, que aún hoy se titulan “escándalos arbitrales”, frase exagerada pero que, llevada al corazón del hincha que se cree perjudicado, tiene algo de asidero. Hay partidos y jueces. Hay cotejos y referís. Hay circunstancias que en el fútbol argentino ya son leyendas con cierto realismo.

Veamos: el arbitraje de Gabriel Brazenas en el Vélez-Huracán de 2009, que al convalidar un gol para el Fortín, marcado por Maximiliano Moralez, luego de una clara falta de Larrivey contra el arquero Monzón, no será olvidado fácilmente por los quemeros. Más si se tiene en cuenta que antes le había anulado erróneamente un gol a Eduardo Domínguez, del Globo.

Daniel Gímenez, el “Sargento”, fue protagonista de varios arbitrajes difíciles de presentar, el último en San Martín de San Juan-Huracán en el 2007. El “Sargento” tuvo una de las suyas, justo cuando se disputaba un ascenso a Primera División: adicionó ocho minutos y el conjunto sanjuanino consiguió alcanzar el 3-1 que le permitió ascender a la categoría máxima del fútbol argentino. El gol se produjo en la última jugada del partido y, encima, a raíz de una falta inexistente. Giménez no dirigió nunca más. Se recuerda también su “actuación” en un Gimnasia-Boca, en el que tal vez su responsabilidad fue de actor de reparto. El 10 de septiembre del 2006, el Xeneize peleaba la punta del campeonato con Estudiantes y debía visitar al Lobo. El gol de Santiago Silva ponía adelante en el marcador al local, pero el presidente, Juan José Muñoz, insólitamente parecía no estar contento con el arbitraje del "Sargento" Giménez. Lo amenazó, el choque se suspendió y cuando se reanudó (dos meses después) Boca ganó 4-1. La barra del Lobo apretó al plantel para que no ganaran, ya que esto beneficiaba a Estudiantes. Finalmente Boca perdería el torneo ante Estudiantes en cancha de Vélez.

Se cumplen por estos días aniversarios de dos hechos de distintas décadas que marcaron la vida y les pusieron un sello a un par de jueces de fútbol, que terminaron siendo catalogados como “duros” y tarjeteros. Y si bien el mote de “sheriff” se lo adjudicó uno de ellos (Javier Castrilli), Humberto Orestes Dellacasa fue un pionero de la década del sesenta que hizo eclosión en un clásico de Avellaneda. Un prócer de la línea rígida del referato. Dellacasa fue referí internacional en los años 60 y 70 y luego fue docente y director de la Escuela de Árbitros de la AFA. Tuvo admiradores y detractores por igual. También fue profesor de "Reglas del fútbol" en la Escuela del Círculo de Periodistas Deportivos. Siempre cuidó la distancia entre el futbolista y el referí y entre el profesor y los alumnos. El jueves 13 de mayo de 1965 se enfrentaron Independiente y Racing por la sexta fecha. No iniciaron bien el torneo. Racing estaba penúltimo, con 4 puntos, e Independiente -que el mes anterior se había coronado bicampeón de América-, último con 3 puntos junto a Platense. Ganaba Racing 2 a 0 con goles de Rulli y Cárdenas. Hasta ahí todo normal. Apenas comenzó el segundo tiempo, Dellacasa sancionó un penal para el local por falta de Anido a Avallay. Descontó Acevedo. Luego, a los 12 minutos, Anido fue expulsado por demorar el juego y, un minuto después, Rulli por una fuerte infracción. Furiosos, los jugadores de Racing rodearon al árbitro, Pastoriza (luego jugó en el Rojo) lo zamarreó y el arquero Carrizo lo insultó. Los dos afuera y Cárdenas al arco. El partido continuó unos minutos más, Independiente con 11 y Racing con 7. A los 23 minutos Martín bajó a Bernao en el área. Penal y expulsión. Racing quedó con seis. Además, otros dos jugadores estaban tirados el campo de juego, lesionados. Dellacasa hizo patear el penal (Acevedo empató) y luego lo suspendió. El tribunal falló: 6 fechas a Carrizo, 4 a Pastoriza y Anido, 2 a Martín y Rulli, 3 meses a Dellacasa y continuación de los 22 minutos restantes, que nunca se jugaron. "Mi diferencia con Castrilli era que antes de sacar las tarjetas llamaba al jugador y le hablaba. Castrilli iba directo a las tarjetas y cuando uno mete la mano en el bolsillo ya no hay vuelta atrás", comparó Dellacasa en una nota. Murió en el 2013.

Javier Castrilli se nos apareció con cara impertérita, y sin importarle la camiseta de quienes jugaban, el 10 de mayo de 1992 en el Monumental, en el recordado River 0 - Newell´s 5. No había quién diera crédito a lo que pasaba en Núñez. Todo se inició cuando Castrilli le cobró una infracción en ataque a Oscar Román Acosta. El volante protestó una y otra vez, dijo algo indebido y vio la roja. Entonces se produjo un tumulto alrededor del “Sheriff”. En medio de los reclamos, llegó Ángel David Comizzo. Se puso cara a cara con Castrilli y recibió una amonestación. El arquero aplaudió irónicamente y a Castrilli no le tembló el pulso: expulsión directa.

Mientras los futbolistas de Newell's miraban de reojo la increíble situación, Basualdo se excedió en la protesta y también se fue a los vestuarios antes de tiempo. River se quedó con 8 y con un inexperto Burella en el arco. Y cuando finalizó el primer tiempo Passarella, entonces entrenador del Millonario, encaró al árbitro. Lo insultó y, lógicamente, no pudo salir a la cancha en el complemento.

En la segunda parte River aguantó como pudo con un Ortega que peleaba contra una defensa entera. Un gol de Alfredo Berti rompió el cero y la expulsión de Higuaín abrió definitivamente el encuentro. El equipo dirigido por Marcelo Bielsa le sacó el jugo a la diferencia de hombres y estableció una histórico 5 a 0 con los demás goles, convertidos por Gamboa, Lunari (2) y Tudor.

Quedará también por siempre en la memoria aquel choque de Vélez y Boca en 1996, que tuvo este diálogo histórico entre Maradona y Navarro Montoya: “¡Maestro! ¿Usted está muerto? (Maradona)”, dirigiéndose a Castrilli. “¡Armando, no te va a contestar! ¡No te va a contestar, Armando! (Navarro Montoya)”.

El famoso diálogo tenía como destinatario al "Sheriff", que escuchó todo con gesto adusto y sin emitir palabra instantes después de haber expulsado a Diego. En uno de los partidos más recordados de la década del '90, el Boca de Carlos Bilardo se puso en ventaja con un gol de Caniggia. El Vélez multicampeón de Carlos Bianchi igualó con un tanto ilegítimo de Patricio Camps (la pelota no había transcurrido toda la línea del arco) y luego construyó un aplastante 5-1. Todo terminó en un escándalo con protagonistas de mucho peso.

Cosas de referís. Hoy que parece ser una mala época para muchos de ellos.

Siempre hubo pitazos polémicos y sospechas. Errores y vaya a saber cuántas influencias.

Nada ha cambiado. Por más que ya no esté entre nosotros Dellacasa y que Castrilli hable cuando los periodistas necesitan tener la opinión de un “sheriff” sobre una jugada, de una tarde llena de discusiones. 



Osvaldo Alfredo Wehbe