Sin tanto ruido como la de Sampaoli para Rusia, se confirmó durante el fin de semana la lista de buena fe de Argentina para disputar el Mundial de Fútbol de Amputados, que se va a desarrollar en México entre el 24 de octubre y el 5 de noviembre
En esa lista figura Juan Sosa, un laboulayense de 42 años que va por su “último mundial” según dice y agrega: “Gracias a Dios estoy bien y por la edad que tengo puedo seguir corriendo”.
Sosa debutó en la selección de amputados hace 18 años, su primera incursión fue en 2001, aunque no formó parte del equipo que disputó el Mundial ese año.
El fútbol de amputados se abrió en 2001 gracias a Hugo Rolando Hereñú, un jugador que hoy es el presidente de la asociación argentina. Se armó el equipo para jugar el Mundial de Brasil. “Yo no fui porque hacía poco que estaba y ya había un equipo armado y se respetó eso”, comenta Sosa de esa primera aproximación y añade: “Yo estaba bien, aunque no con lo que aprendí en todos estos años”.
El jugador de Laboulaye explica que Hereñú empezó juntando chicos en Paraná, su ciudad, y tras realizar una convocatoria logró armar el primer grupo de futbolistas amputados. “En Argentina no había nada, él se enteró por internet que existían estos mundiales y desde allí empezó esta lucha que continúa hoy por ser reconocidos” señala.
“Yo perdí la pierna a los nueve años en un accidente, sé lo que se siente estar así, lo que cuesta levantarme, a mí nadie me aviso que me iban a cortar la pierna, me atropelló un auto, me agarró gangrena, me trasladaron a Córdoba capital y allí me operaron y cuando me desperté sentí que me picaba... Cuando levanté las cobijas vi que no tenía una pierna, me quería morir”, cuenta su historia Sosa.
Mientras que de su vida actual relata: “En la ciudad me siento reconocido, respaldado y querido, lo veo cuando salgo a correr, entreno con la Primera de Sporting, soy hincha y le pedí permiso al DT para entrenar con ellos porque es la única forma de mantenerme en estado con 42 años, corro cuatro o cinco kilómetros por día a ritmo sostenido, a veces voy al gimnasio y cuando puedo me prendo en algún partido”, narra.
El entrenar con la Primera de Sporting de Laboulaye, dice, le permite estar en estado: “El preparador físico me exige igual que al resto, nunca dice: ‘No pobrecito’; al contrario me usa de incentivo y le dice al resto: ‘Che cómo puede ser que aquel con una sola pata vaya delante de ustedes’”.
Sosa se dedica a ser zapatero. “Me hago los tiempos para entrenar porque soy dueño y mando yo (risas), antes trabajé en un tambo”, menciona y repasa su vida laboral: “No quise estudiar y mi papá me mandó a laburar, fui jardinero, albañil, sereno, me cansé de que la gente se aprovechara de mí, yo vivo de una pensión policial que recibí de mi padre, y para tener una ocupación me dediqué a la zapatería, empecé por arreglar una pelota que se había roto en un lugar que fui a jugar, es un trabajo que me gusta”, dice.
El fútbol de amputados se juega en cancha de siete jugadores. “En la selección jugué en todos los puestos, salvo de arquero, porque los jugadores de campo nos tiene que faltar un pie y al arquero una mano”, indica Juan.
Del torneo para el que se está preparando cuenta: “Se va a jugar con 24 países, en Europa se juegan eliminatorias pero acá todavía no”.
“Este va a ser mi tercer mundial, hubo otros en los que no fuimos porque el gobierno de Scioli nos dejó a pata, en uno nos habían prometido apoyo y quince días antes del viaje nos dijo que sólo nos daba el 50% y no teníamos forma de juntar el resto”, relata sobre lo difícil de la participación.
En cuanto a las expectativas con las que viajan declara que Uzbekistan es uno de los mejores del mundo, que no va en este Mundial, el actual campeón es Rusia, “otros fuertes son Turquía y después nosotros y Brasil. Siempre estamos entre los cuatro o cinco mejores. En el último perdimos con Polonia en cuartos y en 2010 en Argentina fuimos subcampeones, ahora vamos por el título”, asegura.
También lo toma como una despedida. “Es mi último Mundial, pero después voy a seguir jugando en la liga y la idea es poder armar en algún momento un equipo del sur de Córdoba. También estoy pensando en hacer el curso de DT”, se entusiasma.
“La indumentaria y buen viaje”
Sobre el sustento económico para practicar la actividad, Sosa explica: “AFA no nos reconoce cien por cien, nos da la indumentaria y nos dice: ‘Buen viaje’”.
“En las concentraciones que se realizan en el país, tengo el pase libre para viajar en colectivo, otros chicos tienen que buscar la forma, después se hacen los torneos en alguna ciudad y se tienen que hacer cargo de la estadía. Jugamos contra equipos de fútbol femenino, famosos o algo así”, expone.
En lo que es la Liga Nacional, afirma: “Tenemos que buscar ayuda para poder viajar, la liga es muy nueva, recién ahora se está organizando con ocho equipos federados. Ahora la UAF y la Fifa nos han pedido que todos los países tienen que tener las ligas con jugadores federados para poder pasar a participar de los juegos paralímpicos, ahora está todo como tiene que ser”.
Actualmente, en la liga está jugando para Rosario Central (Los Guerreros) y además participan Los Gurises (Entre Ríos), Titanes (Chaco), Los Teros (Talleres de Córdoba), Los Lobos (Buenos Aires), Los Cóndores (Mendoza), Sapucay (Corrientes) y Cilsa (Santa Fe).
De acá a México
Volviendo a lo inmediato, el Mundial de México, comenta: “En San Antonio de Areco, dentro de un mes se va a realizar una concentración, en la que vamos a ir exclusivamente los que vamos a estar en el Mundial”.
“En este momento tengo una pequeña lesión en el gemelo y en una semana tengo fecha con Rosario Central, pero no voy a jugar porque tengo que cuidarme, el médico me recomendó no jugar para no correr el riesgo de perderme el Mundial”, manifiesta.
Del certamen van a jugar 24 selecciones , Argentina comparte el Grupo B con Italia, Francia y Ghana.
El resto de los grupos serán los siguientes: Grupo A: México, Inglaterra, Irlanda y Uruguay. Grupo C: Polonia, Japón, Colombia y Costa Rica. Grupo D: Angola, Haití, Ucrania y España. Grupo E: Rusia, Brasil, El Salvador y Nigeria. Grupo F: Turquía, EE.UU., Kenia e Irán.
Darío Catena
Sosa debutó en la selección de amputados hace 18 años, su primera incursión fue en 2001, aunque no formó parte del equipo que disputó el Mundial ese año.
El fútbol de amputados se abrió en 2001 gracias a Hugo Rolando Hereñú, un jugador que hoy es el presidente de la asociación argentina. Se armó el equipo para jugar el Mundial de Brasil. “Yo no fui porque hacía poco que estaba y ya había un equipo armado y se respetó eso”, comenta Sosa de esa primera aproximación y añade: “Yo estaba bien, aunque no con lo que aprendí en todos estos años”.
El jugador de Laboulaye explica que Hereñú empezó juntando chicos en Paraná, su ciudad, y tras realizar una convocatoria logró armar el primer grupo de futbolistas amputados. “En Argentina no había nada, él se enteró por internet que existían estos mundiales y desde allí empezó esta lucha que continúa hoy por ser reconocidos” señala.
“Yo perdí la pierna a los nueve años en un accidente, sé lo que se siente estar así, lo que cuesta levantarme, a mí nadie me aviso que me iban a cortar la pierna, me atropelló un auto, me agarró gangrena, me trasladaron a Córdoba capital y allí me operaron y cuando me desperté sentí que me picaba... Cuando levanté las cobijas vi que no tenía una pierna, me quería morir”, cuenta su historia Sosa.
Mientras que de su vida actual relata: “En la ciudad me siento reconocido, respaldado y querido, lo veo cuando salgo a correr, entreno con la Primera de Sporting, soy hincha y le pedí permiso al DT para entrenar con ellos porque es la única forma de mantenerme en estado con 42 años, corro cuatro o cinco kilómetros por día a ritmo sostenido, a veces voy al gimnasio y cuando puedo me prendo en algún partido”, narra.
El entrenar con la Primera de Sporting de Laboulaye, dice, le permite estar en estado: “El preparador físico me exige igual que al resto, nunca dice: ‘No pobrecito’; al contrario me usa de incentivo y le dice al resto: ‘Che cómo puede ser que aquel con una sola pata vaya delante de ustedes’”.
Sosa se dedica a ser zapatero. “Me hago los tiempos para entrenar porque soy dueño y mando yo (risas), antes trabajé en un tambo”, menciona y repasa su vida laboral: “No quise estudiar y mi papá me mandó a laburar, fui jardinero, albañil, sereno, me cansé de que la gente se aprovechara de mí, yo vivo de una pensión policial que recibí de mi padre, y para tener una ocupación me dediqué a la zapatería, empecé por arreglar una pelota que se había roto en un lugar que fui a jugar, es un trabajo que me gusta”, dice.
El fútbol de amputados se juega en cancha de siete jugadores. “En la selección jugué en todos los puestos, salvo de arquero, porque los jugadores de campo nos tiene que faltar un pie y al arquero una mano”, indica Juan.
Del torneo para el que se está preparando cuenta: “Se va a jugar con 24 países, en Europa se juegan eliminatorias pero acá todavía no”.
“Este va a ser mi tercer mundial, hubo otros en los que no fuimos porque el gobierno de Scioli nos dejó a pata, en uno nos habían prometido apoyo y quince días antes del viaje nos dijo que sólo nos daba el 50% y no teníamos forma de juntar el resto”, relata sobre lo difícil de la participación.
En cuanto a las expectativas con las que viajan declara que Uzbekistan es uno de los mejores del mundo, que no va en este Mundial, el actual campeón es Rusia, “otros fuertes son Turquía y después nosotros y Brasil. Siempre estamos entre los cuatro o cinco mejores. En el último perdimos con Polonia en cuartos y en 2010 en Argentina fuimos subcampeones, ahora vamos por el título”, asegura.
También lo toma como una despedida. “Es mi último Mundial, pero después voy a seguir jugando en la liga y la idea es poder armar en algún momento un equipo del sur de Córdoba. También estoy pensando en hacer el curso de DT”, se entusiasma.
“La indumentaria y buen viaje”
Sobre el sustento económico para practicar la actividad, Sosa explica: “AFA no nos reconoce cien por cien, nos da la indumentaria y nos dice: ‘Buen viaje’”.
“En las concentraciones que se realizan en el país, tengo el pase libre para viajar en colectivo, otros chicos tienen que buscar la forma, después se hacen los torneos en alguna ciudad y se tienen que hacer cargo de la estadía. Jugamos contra equipos de fútbol femenino, famosos o algo así”, expone.
En lo que es la Liga Nacional, afirma: “Tenemos que buscar ayuda para poder viajar, la liga es muy nueva, recién ahora se está organizando con ocho equipos federados. Ahora la UAF y la Fifa nos han pedido que todos los países tienen que tener las ligas con jugadores federados para poder pasar a participar de los juegos paralímpicos, ahora está todo como tiene que ser”.
Actualmente, en la liga está jugando para Rosario Central (Los Guerreros) y además participan Los Gurises (Entre Ríos), Titanes (Chaco), Los Teros (Talleres de Córdoba), Los Lobos (Buenos Aires), Los Cóndores (Mendoza), Sapucay (Corrientes) y Cilsa (Santa Fe).
De acá a México
Volviendo a lo inmediato, el Mundial de México, comenta: “En San Antonio de Areco, dentro de un mes se va a realizar una concentración, en la que vamos a ir exclusivamente los que vamos a estar en el Mundial”.
“En este momento tengo una pequeña lesión en el gemelo y en una semana tengo fecha con Rosario Central, pero no voy a jugar porque tengo que cuidarme, el médico me recomendó no jugar para no correr el riesgo de perderme el Mundial”, manifiesta.
Del certamen van a jugar 24 selecciones , Argentina comparte el Grupo B con Italia, Francia y Ghana.
El resto de los grupos serán los siguientes: Grupo A: México, Inglaterra, Irlanda y Uruguay. Grupo C: Polonia, Japón, Colombia y Costa Rica. Grupo D: Angola, Haití, Ucrania y España. Grupo E: Rusia, Brasil, El Salvador y Nigeria. Grupo F: Turquía, EE.UU., Kenia e Irán.
Darío Catena

