Deportes | fútbol |

Juventud gritó campeón en Los Teros

El Tricolor venció de local 2 a 0 a Atlético Adelia María y conquistó una nueva estrella en la Liga. Los goles fueron convertidos por Leandro Martínez en el complemento. Es su tercer título en sus ocho años de existencia

Juventud Unida es el justo y merecido campeón del Torneo Apertura de la Liga Regional de Fútbol de Río Cuarto. El equipo de Jorge Grassi venció 2 a 0 a Atlético Adelia María en el estadio Los Teros, aprovechó el empate entre Toro y Acción Juvenil y sumó su tercera estrella en Primera División en su corta pero prolifera historia. Leandro Martínez marcó los dos tantos del Tricolor y se quedó con el galardón del máximo artillero del certamen. 

El equipo dirigido por Jorge Grassi mostró ayer varias de las cualidades que lo llevaron a quedarse con el título. Tuvo solidez, orden, oportunismo, equilibrio y buena circulación de balón. Además, volvió a hacerse fuerte de local y conquistó su octavo triunfo en la misma cantidad de partidos disputados en esa condición. 

En el primer tiempo Juventud fue de menos a más y terminó mereciendo una ventaja que no llegó. Con buena movilidad en el medio campo, le generó varias situaciones de gol a Atlético, pero no pudo convertir. 

Hubo además una polémica sobre el final de esa etapa. Tras un centro de Saporiti la pelota pegó en la mano de Maximiliano Carrera adentro del área. El árbitro Federico Drubi juzgó la acción como no intencional y no sancionó infracción. La decisión dejó ciertas dudas, ya que a primera vista pareció que era penal para el local.

El momento de más emoción en esa primera mitad llegó desde  el Coliseo de Coronel Moldes, cuando el arquero de Toro, Julio Airaudo, le contuvo un penal a Acción Juvenil, manteniendo el 0 a 0 en aquella cancha y dejando intactas las chances del local.

En el complemento,  los de Grassi fueron a buscar de arranque y consiguieron la apertura del marcador a los 8 minutos. Flordelmundo, uno de los más regulares del Tricolor en el torneo, le ganó la pelota a Pérez Araya, quien terminó cometiéndole infracción. El tiro libre cayó al área en forma de centro, Martínez hizo un brillante movimiento de desmarque y cabeceó solo en el primer palo, cruzándole el balón a Villegas, y marcó el 1 a 0. 

El gol llegó en el momento justo. Fue un golpe certero de Juventud que le permitió empezar a trabajar el partido como más le gusta. Más allá de que Dopazo estuvo cerca de empatar en la jugada siguiente, después no hubo muchas acciones de sufrimiento. 

Con el correr de los minutos, Juventud se fue asentando en la buena tarea de Arce y Campo, regulando el juego desde la mitad de la cancha. Lo único que le faltó fue haberlo liquidado antes, pero tuvo justeza en el contraataque. 

El desahogo llegó en los últimos minutos. Primero cuando Jonathan Legman dio por terminado el duelo entre moldenses y dehecinos y después cuando Martínez se fue cara a cara con Villegas y lo venció para poner el 2  a 0. Allí comenzaron los festejos anticipados, que se transformaron en delirio cuando Drubi le bajó la cortina al partido.

Justo triunfo y merecida coronación para un equipo que supo sobreponerse a duras derrotas como fueron las sufridas ante Alberdi y ante Toro. Justamente, luego de esa caída en Moldes, el equipo del sur de la ciudad hilvanó una racha de cuatro victorias consecutivas que terminaron valiendo el campeonato.

Fue el conjunto que más veces ganó (12) y uno de los dos más goleadores con 31. Recibió sólo 13 tantos. De local, los números son aún mejores. Convirtió 18 goles y le hicieron sólo cinco (tres de ellos se los metió Universidad). Fuera de casa, el equipo apareció cuando debía, sumando dos victorias consecutivas en la recta final ante Atlético Sampacho y Belgrano de Vicuña Mackenna. 

Esos números son la representación estadística del excelente rendimiento colectivo que tuvo Juventud. Una columna vertebral conformada con hombres de experiencia como José Mancinelli, Germán Rivera, Emanuel Campo, Mateo Martinelli y Leandro Martínez, a la que se le sumaron los grandes  aportes de Bruno Titarelli, Jeremías Flordelmundo y Guillermo Tambussi. Alrededor de ellos estuvieron los siempre rendidores Daniel Romero (siendo la llave de varios encuentros con sus trepadas por el lateral izquierdo), Federico Saporiti, Leonel Formaggioni, Lisandro Arce, Gastón González y Patricio Cabral. 

El título es también corolario del gran trabajo de Jorge Grassi conformando tácticamente a ese gran equipo y de lo realizado por una dirigencia que apostó a la Liga, manteniendo el plantel pese a no poder disputar el Federal B. En Juventud, este semestre funcionaron muy bien las tres patas de las que siempre se hablan en el fútbol: jugadores, cuerpo técnico y dirigencia.  Por eso, el Tricolor es un merecido y justo campeón.





Agustín Hurtado