Hace poco marcaba la dificultad de trabajar de "técnico de la selección", al menos por estos lados del mundo, cuando casi todos los mejores jugadores compiten allende el océano.
A la vez, relativizaba los viajes que Jorge Sampaoli y parte del cuerpo técnico hacían a diferentes lugares de Europa, para ver algún video y charlar en el living de la casa de un jugador o verlo en un entrenamiento de su equipo. Es verdad que también fueron a algunos cotejos oficiales que, lo que si bien no es exactamente igual, se pueden ver por tele desde Casilda.
Más allá de un perfil de a ratos enigmático y de repente "cholulo" con determinados medios o colegas, Sampaoli entra en esa etapa soñada por cualquier entrenador, que es la de dirigir a la selección mayor de su país en una Copa del Mundo.
Para la mayor parte de la prensa mundial, Argentina tiene características de candidato, por historia y por Messi. Lo demás es una incógnita. Parecida a otros momentos de la vida de nuestro combinado. A México 86 llegamos apretados y se partió con Maradona y los otros. Pagaba poco el equipo de Bilardo. Y fue campeón.
En el último mundial, el de Brasil, los fantásticos de mitad de cancha para arriba (Messi, Agüero, Higuaín, Di María y Palacio) más Mascherano apuntalando desde la mitad eran para el mundo un equipo de temer, con la salvedad de la endeblez de una defensa que no mostraba seguridad calificada. Y, a pesar de ello, fue de mitad hacia atrás lo mejor que mostró Argentina, más los chispazos inolvidables de Messi. Eso nos llevó a la final, que bien podríamos haber ganado.
Sampaoli sigue trabajando sobre la base grupal que "maneja" la selección dentro y fuera de la cancha desde hace mucho tiempo.
Messi, Mascherano, Agüero y alguno más marcan el territorio, incluso, de quienes serán sus acompañantes a la gesta deportiva más grande.
Una sensación que se me hace verdad, sin necesidad de prueba alguna.
Y es natural que así sea. No lo ideal, pero sí cae por su propio peso que el "grupo", "la barra que manda", tiene que estar contenta con los que lleguen. Como seguramente sucedió en otros tiempos y con otros apellidos.
Los de "la barra" han probado a los demás, en otras convocatorias y los han vivido en concentraciones y encuentros deportivos dentro del verde césped.
Romero, Otamendi, Mercado, Banega, Rojo, Biglia, Higuaín, Di María y si es convocado Enzo Pérez forman parte adyacente, pero con carné propio, de la estructura interna del equipo.
Es decir, la inventiva, la mano, la pincelada diferente del técnico, se dará en la manera de jugar, en la táctica y en la convocatoria final de algunos nombres que cambien alguna cosa en el juego, pero que se adapten a la "barra". Un grupo que si estuviéramos en el barrio o en el colegio denominaríamos "la barra de la Pulga".
¿Quién puede dudar de las capacidades demostradas por Perotti y Fazio en Italia, por Lanzini y Funes Mori en Inglaterra, por Acuña y Salvio en Portugal, por Paredes en Rusia, por Lo Celso en Francia o Tagliafico en Holanda? Los arqueros, Guzmán en México y Caballero en Inglaterra, son buenos de verdad.
Hay algunos de ellos, de la "barra" o no, que no vienen jugando seguido y si lo hacen no están en buen nivel, es cierto.
Hoy no deberían ser susceptibles de convocatoria por su rendimiento Enzo Pérez o Marcos Rojo, por ejemplo. Los porteros juegan menos de lo que se precisa para estar a la altura. Muchas realidades como esas, que uno cree y desea, que, como en el 2014, se transformarán en positivas en Rusia.
Nunca estaremos todos de acuerdo en la lista completa. Creo que Lautaro Martínez debe estar entre los convocados de acá, lo mismo que el ucachense Bustos y hasta Maxi Meza, el buen volante de Independiente. Mas, salvo, Lautaro, no sé si cambia demasiado la ecuación.
Una convocatoria lógica es la de Higuaín. Una reinvindicación para el Pipita, de un momento sublime en la Juve, lugar en donde juega Dybala, que parece haber perdido terreno, en este caso, no por rendimiento (estuvo lesionado) y habrá que ver si el cordobés, que siempre pienso es el "socio" necesario de Lionel, entra a la lista final.
Puede que la "barra" no lo crea conveniente. Se me ocurre, en comentario de "viejo chismoso" o de veterano que olfatea esto de "consultas" al rey, para mover las piezas, que el ex-Instituto no encajó todavía en el "grupo". Y Sampaoli lo consulta al "grupo", directamente o a través de alguno de sus segundos.
El técnico, con mucho cuidado, para no meter el dedo muy adentro de la llaga, deslizó críticas a los amistosos preparados por AFA y Torneos desde tiempo atrás. Mucho dinero para la empresa más sospechada y cuasi condenada en el rubro y una AFA "atada" de manos.
Los amistosos ante Italia y España son lindos en otro momento, presumo. Italia con juveniles y algunos "viejitos" que darán las hurras y España en plena recta al Mundial. Y ni hablar del cotejo en Israel, el 9 de junio, en medio del viaje hacia Moscú.
Tres millones para la AFA, dicen. ¿Cuánto para Torneos? Molestia absoluta para Sampaoli.
Ahí está por arrancar la recta final al mundial de Rusia. Ese que veíamos lejos, antes el partido contra el que resultó un débil Ecuador.
Sampaoli pone el carro en movimiento, él acomodará los melones (ojalá de la mejor manera). Eso sí, los melones pasarán indefectiblemente por la "aduana" de la "barra de la Pulga".
Osvaldo Alfredo Wehbe
Más allá de un perfil de a ratos enigmático y de repente "cholulo" con determinados medios o colegas, Sampaoli entra en esa etapa soñada por cualquier entrenador, que es la de dirigir a la selección mayor de su país en una Copa del Mundo.
Para la mayor parte de la prensa mundial, Argentina tiene características de candidato, por historia y por Messi. Lo demás es una incógnita. Parecida a otros momentos de la vida de nuestro combinado. A México 86 llegamos apretados y se partió con Maradona y los otros. Pagaba poco el equipo de Bilardo. Y fue campeón.
En el último mundial, el de Brasil, los fantásticos de mitad de cancha para arriba (Messi, Agüero, Higuaín, Di María y Palacio) más Mascherano apuntalando desde la mitad eran para el mundo un equipo de temer, con la salvedad de la endeblez de una defensa que no mostraba seguridad calificada. Y, a pesar de ello, fue de mitad hacia atrás lo mejor que mostró Argentina, más los chispazos inolvidables de Messi. Eso nos llevó a la final, que bien podríamos haber ganado.
Sampaoli sigue trabajando sobre la base grupal que "maneja" la selección dentro y fuera de la cancha desde hace mucho tiempo.
Messi, Mascherano, Agüero y alguno más marcan el territorio, incluso, de quienes serán sus acompañantes a la gesta deportiva más grande.
Una sensación que se me hace verdad, sin necesidad de prueba alguna.
Y es natural que así sea. No lo ideal, pero sí cae por su propio peso que el "grupo", "la barra que manda", tiene que estar contenta con los que lleguen. Como seguramente sucedió en otros tiempos y con otros apellidos.
Los de "la barra" han probado a los demás, en otras convocatorias y los han vivido en concentraciones y encuentros deportivos dentro del verde césped.
Romero, Otamendi, Mercado, Banega, Rojo, Biglia, Higuaín, Di María y si es convocado Enzo Pérez forman parte adyacente, pero con carné propio, de la estructura interna del equipo.
Es decir, la inventiva, la mano, la pincelada diferente del técnico, se dará en la manera de jugar, en la táctica y en la convocatoria final de algunos nombres que cambien alguna cosa en el juego, pero que se adapten a la "barra". Un grupo que si estuviéramos en el barrio o en el colegio denominaríamos "la barra de la Pulga".
¿Quién puede dudar de las capacidades demostradas por Perotti y Fazio en Italia, por Lanzini y Funes Mori en Inglaterra, por Acuña y Salvio en Portugal, por Paredes en Rusia, por Lo Celso en Francia o Tagliafico en Holanda? Los arqueros, Guzmán en México y Caballero en Inglaterra, son buenos de verdad.
Hay algunos de ellos, de la "barra" o no, que no vienen jugando seguido y si lo hacen no están en buen nivel, es cierto.
Hoy no deberían ser susceptibles de convocatoria por su rendimiento Enzo Pérez o Marcos Rojo, por ejemplo. Los porteros juegan menos de lo que se precisa para estar a la altura. Muchas realidades como esas, que uno cree y desea, que, como en el 2014, se transformarán en positivas en Rusia.
Nunca estaremos todos de acuerdo en la lista completa. Creo que Lautaro Martínez debe estar entre los convocados de acá, lo mismo que el ucachense Bustos y hasta Maxi Meza, el buen volante de Independiente. Mas, salvo, Lautaro, no sé si cambia demasiado la ecuación.
Una convocatoria lógica es la de Higuaín. Una reinvindicación para el Pipita, de un momento sublime en la Juve, lugar en donde juega Dybala, que parece haber perdido terreno, en este caso, no por rendimiento (estuvo lesionado) y habrá que ver si el cordobés, que siempre pienso es el "socio" necesario de Lionel, entra a la lista final.
Puede que la "barra" no lo crea conveniente. Se me ocurre, en comentario de "viejo chismoso" o de veterano que olfatea esto de "consultas" al rey, para mover las piezas, que el ex-Instituto no encajó todavía en el "grupo". Y Sampaoli lo consulta al "grupo", directamente o a través de alguno de sus segundos.
El técnico, con mucho cuidado, para no meter el dedo muy adentro de la llaga, deslizó críticas a los amistosos preparados por AFA y Torneos desde tiempo atrás. Mucho dinero para la empresa más sospechada y cuasi condenada en el rubro y una AFA "atada" de manos.
Los amistosos ante Italia y España son lindos en otro momento, presumo. Italia con juveniles y algunos "viejitos" que darán las hurras y España en plena recta al Mundial. Y ni hablar del cotejo en Israel, el 9 de junio, en medio del viaje hacia Moscú.
Tres millones para la AFA, dicen. ¿Cuánto para Torneos? Molestia absoluta para Sampaoli.
Ahí está por arrancar la recta final al mundial de Rusia. Ese que veíamos lejos, antes el partido contra el que resultó un débil Ecuador.
Sampaoli pone el carro en movimiento, él acomodará los melones (ojalá de la mejor manera). Eso sí, los melones pasarán indefectiblemente por la "aduana" de la "barra de la Pulga".
Osvaldo Alfredo Wehbe

