La “polla”. Eso hacíamos en el colegio, con los resultados del fútbol. En los primeros tiempos, en una hoja canson blanca poníamos arriba, en horizontal, la lista de partidos, y luego hacia abajo, al costado, el nombre del “apostador” y sucesivamente los resultados que pronosticaba. Obviamente no éramos muchos participantes y lo hacíamos por chirolas. Más tarde, a alguno se le ocurrió que si buscábamos al imprentero del barrio del colegio y le pedíamos buen precio podríamos imprimir las boletas de manera más formal y sacar unos pesos para el viaje a Bariloche. Y lo hicimos. Y fue un éxito.
Todo se mezcló con la llegada a la Argentina del Juego de Pronósticos Deportivos (Prode), que movilizó al país en las casas de venta de lotería y demás.
El Prode se aprobó en la Argentina el 5 de noviembre de 1971, por un decreto de Agustín Lanusse, y se inauguró el último fin de semana de febrero de 1972, cuando Estudiantes de La Plata venció 2 a 0 a Atlanta. Después de ese día, a excepción de algunas fechas, se jugó cada semana. Para el primer Prode se jugaron 152.202 apuestas, repartidas entre 32 ganadores, que utilizaban tarjetas Hollerith en las que se apostaba a los resultados que luego certificaba el Centro Único de Procesamiento de Datos (Cuped). El éxito alcanzado por el Prode fue de tal envergadura que para la séptima jugada, la cantidad de apuestas en juego había alcanzado los dos millones.
La primera boleta del Prode, que contenía trece partidos y en donde se podían usar dos apuestas dobles en dos de ellos, estaba integrada de nueve encuentros de primera y cuatro de la B Metropolitana. La boleta 1, del último fin de semana de febrero fue la siguiente y la escribimos de la manera en la cual la leían los periodistas radiales: Partido Número 1, Local: Colón 2 Lanús 0; el 2 Local: Estudiantes 2 Atlanta 0; el 3 también Local, Racing 3 Huracán 2; el 4, Local, River 5 Vélez 3; el 5, otro Local, Newell´s 1 Rosario Central 0; el 6, Visitante, Ferro 0 Boca Juniors 5; el 7 Local, San Lorenzo 3 Independiente 2; el 8 Local, Chacarita 2 Gimnasia 0; el 9 también Local, Banfield 1 Argentinos Juniors 0; el 10 fue para el Local, Deportivo Español 1 Excursionistas 0; el 11 Visitante, Los Andes 0 Estudiantes 1; el 12 Local, Deportivo Morón 3 Comunicaciones 1 y el 13, Visitante Tigre 2 Platense 3.
Como se lee, diez locales, tres visitantes y ningún empate. Esa fue la primera jugada del Prode, que terminó un día como hoy, 27 de febrero, de 1972.
El momento cumbre del Prode en sus inicios se dio el domingo 16 de abril: por primera vez un solo apostador había ganado el concurso. Canal 9 anunciaba en la voz del locutor Orlando Marconi el suceso y daba el nombre del afortunado: Mercedes Negrete. El joven paraguayo Mercedes Negrete completó sus 13 pronósticos en la tarjeta perforada número 02025933000255915 y la depositó en la agencia 5993, ubicada en Bernardino Rivadavia 701, partido de Valentín Alsina, zona sur del Gran Buenos Aires. Comenzaría a ser la figura mediática del momento. Mientras jugaba a las cartas con amigos, la hermana de su novia llegó con la noticia. Negrete se había hecho millonario, nueve locales, un empate y tres visitantes le dieron la gloria monetaria. Ganó 320 millones de pesos, lo equivalente a 6 mil sueldos suyos como empleado textil. La boleta le costó 300 pesos; las entradas populares a las canchas costaban unos 500 y un jugador ganaba más o menos un millón de pesos al mes. Negrete ganó más de 30 millones de dólares. “Sólo dos cosas se supieron del afortunado: se puso el diente que le faltaba y abandonó a su novia, Fabiana López. Esto último dio lugar a una novela, digna de Alberto Migré, que atrapó a los argentinos, que rápidamente se pusieron del lado de la abandonada. Pero nada ni nadie pudo cambiar la decisión del hombre: juicio mediante, entregó 17 millones de pesos ley a "la Gorda", como empezó a ser conocida Fabiana, y partió para su tierra natal. En primer lugar, se detuvo en Humaitá, un lugar silencioso y verde a orillas del río Paraguay, frente a Chaco. Allí compró un campo y retomó una vieja historia pendiente con Nilda Zarza, la madre de sus cinco hijos.”, contaba en una nota de La Nación el colega Carlos Manzoni, quien agrega: “Afecto a la bebida, los naipes y las carreras cuadreras, Negrete permitió que los excesos y el albur le quitaran el poco dinero que le iba quedando y deterioraran su calidad de vida. "No supe nada más de él, creo que se dedicó al chupi", comentó una vez Fabiana López, la "perdedora del Prode". Ya con pocos recursos, el hombre se recluyó en Pilar, un pueblo de 20.000 almas, a 360 kilómetros de la capital, Asunción del Paraguay. El hombre que opacó la fama de Carlos Monzón en aquellos días gloriosos de 1972, hoy sólo conserva unas pocas hectáreas en Humaitá, donde cría bueyes para poder subsistir”.
Tal vez, la historia que hizo que los argentinos se volcaran a hacer crucecitas de local, empate y visitante de manera masiva durante años, fue la de Negrete.
Un día como hoy, entonces, con gran entusiasmo en el atardecer del 27 de febrero de 1972, el Gordo Muñoz, como lo haría tantos años más, les pedía a los oyentes: “¡Paren en la banquina, controlen su tarjeta del Prode!” y Roberto Ayala, la voz informativa… arrancaba diciendo: “partido uno…local….”.
Si hasta películas se hicieron al respecto. “Yo gané al Prode ¿y usted?” dirigida por Emilio Vieyra en 1973, y el programa de tele “La Cola del Prode” de Canal 13 en 1972, en donde varios actores hacían cola para jugar en una agencia y Marianito Bauzá preguntaba siempre: “¡juega Batocletti?”, refiriéndose al defensor de Racing.
La creación del entonces ministro Francisco Manrique cautivó a los argentinos. Hace un tiempo se intentó volver al Prode. Pero no tuvo éxito. Aquellas “pollas” del colegio y el barrio y el Prode que jugábamos 48 años atrás no podía repetirse, era un recuerdo más en la pintura argentina del fútbol y la vida.
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El Prode se aprobó en la Argentina el 5 de noviembre de 1971, por un decreto de Agustín Lanusse, y se inauguró el último fin de semana de febrero de 1972, cuando Estudiantes de La Plata venció 2 a 0 a Atlanta. Después de ese día, a excepción de algunas fechas, se jugó cada semana. Para el primer Prode se jugaron 152.202 apuestas, repartidas entre 32 ganadores, que utilizaban tarjetas Hollerith en las que se apostaba a los resultados que luego certificaba el Centro Único de Procesamiento de Datos (Cuped). El éxito alcanzado por el Prode fue de tal envergadura que para la séptima jugada, la cantidad de apuestas en juego había alcanzado los dos millones.
La primera boleta del Prode, que contenía trece partidos y en donde se podían usar dos apuestas dobles en dos de ellos, estaba integrada de nueve encuentros de primera y cuatro de la B Metropolitana. La boleta 1, del último fin de semana de febrero fue la siguiente y la escribimos de la manera en la cual la leían los periodistas radiales: Partido Número 1, Local: Colón 2 Lanús 0; el 2 Local: Estudiantes 2 Atlanta 0; el 3 también Local, Racing 3 Huracán 2; el 4, Local, River 5 Vélez 3; el 5, otro Local, Newell´s 1 Rosario Central 0; el 6, Visitante, Ferro 0 Boca Juniors 5; el 7 Local, San Lorenzo 3 Independiente 2; el 8 Local, Chacarita 2 Gimnasia 0; el 9 también Local, Banfield 1 Argentinos Juniors 0; el 10 fue para el Local, Deportivo Español 1 Excursionistas 0; el 11 Visitante, Los Andes 0 Estudiantes 1; el 12 Local, Deportivo Morón 3 Comunicaciones 1 y el 13, Visitante Tigre 2 Platense 3.
Como se lee, diez locales, tres visitantes y ningún empate. Esa fue la primera jugada del Prode, que terminó un día como hoy, 27 de febrero, de 1972.
El momento cumbre del Prode en sus inicios se dio el domingo 16 de abril: por primera vez un solo apostador había ganado el concurso. Canal 9 anunciaba en la voz del locutor Orlando Marconi el suceso y daba el nombre del afortunado: Mercedes Negrete. El joven paraguayo Mercedes Negrete completó sus 13 pronósticos en la tarjeta perforada número 02025933000255915 y la depositó en la agencia 5993, ubicada en Bernardino Rivadavia 701, partido de Valentín Alsina, zona sur del Gran Buenos Aires. Comenzaría a ser la figura mediática del momento. Mientras jugaba a las cartas con amigos, la hermana de su novia llegó con la noticia. Negrete se había hecho millonario, nueve locales, un empate y tres visitantes le dieron la gloria monetaria. Ganó 320 millones de pesos, lo equivalente a 6 mil sueldos suyos como empleado textil. La boleta le costó 300 pesos; las entradas populares a las canchas costaban unos 500 y un jugador ganaba más o menos un millón de pesos al mes. Negrete ganó más de 30 millones de dólares. “Sólo dos cosas se supieron del afortunado: se puso el diente que le faltaba y abandonó a su novia, Fabiana López. Esto último dio lugar a una novela, digna de Alberto Migré, que atrapó a los argentinos, que rápidamente se pusieron del lado de la abandonada. Pero nada ni nadie pudo cambiar la decisión del hombre: juicio mediante, entregó 17 millones de pesos ley a "la Gorda", como empezó a ser conocida Fabiana, y partió para su tierra natal. En primer lugar, se detuvo en Humaitá, un lugar silencioso y verde a orillas del río Paraguay, frente a Chaco. Allí compró un campo y retomó una vieja historia pendiente con Nilda Zarza, la madre de sus cinco hijos.”, contaba en una nota de La Nación el colega Carlos Manzoni, quien agrega: “Afecto a la bebida, los naipes y las carreras cuadreras, Negrete permitió que los excesos y el albur le quitaran el poco dinero que le iba quedando y deterioraran su calidad de vida. "No supe nada más de él, creo que se dedicó al chupi", comentó una vez Fabiana López, la "perdedora del Prode". Ya con pocos recursos, el hombre se recluyó en Pilar, un pueblo de 20.000 almas, a 360 kilómetros de la capital, Asunción del Paraguay. El hombre que opacó la fama de Carlos Monzón en aquellos días gloriosos de 1972, hoy sólo conserva unas pocas hectáreas en Humaitá, donde cría bueyes para poder subsistir”.
Tal vez, la historia que hizo que los argentinos se volcaran a hacer crucecitas de local, empate y visitante de manera masiva durante años, fue la de Negrete.
Un día como hoy, entonces, con gran entusiasmo en el atardecer del 27 de febrero de 1972, el Gordo Muñoz, como lo haría tantos años más, les pedía a los oyentes: “¡Paren en la banquina, controlen su tarjeta del Prode!” y Roberto Ayala, la voz informativa… arrancaba diciendo: “partido uno…local….”.
Si hasta películas se hicieron al respecto. “Yo gané al Prode ¿y usted?” dirigida por Emilio Vieyra en 1973, y el programa de tele “La Cola del Prode” de Canal 13 en 1972, en donde varios actores hacían cola para jugar en una agencia y Marianito Bauzá preguntaba siempre: “¡juega Batocletti?”, refiriéndose al defensor de Racing.
La creación del entonces ministro Francisco Manrique cautivó a los argentinos. Hace un tiempo se intentó volver al Prode. Pero no tuvo éxito. Aquellas “pollas” del colegio y el barrio y el Prode que jugábamos 48 años atrás no podía repetirse, era un recuerdo más en la pintura argentina del fútbol y la vida.
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