La mujer y su protagonismo en el arbitraje del fútbol argentino
El viernes por la noche en los dos escenarios riocuartenses, María Belén Bevilacqua y María Arizmendi conformaron las ternas que dirigieron en Alberdi y Banda Norte
Desde su nacimiento el fútbol fue una disciplina deportiva en la que la mujer no participaba, ni como jugadora ni mucho menos siendo la encargada de controlar las acciones en un campo de juego.
La modernización y la modificación de pensamiento y el sentido igualitario del hombre y la mujer en distintos ámbitos hicieron que, primero como jugadoras y segundo como árbitros, la Asociación del Fútbol Argentino comenzara a darle lugar dentro de un ambiente sumamente “machista”, en el que los códigos y tradiciones continúan siendo moneda corriente. Esto fue hace veinte años.
Florencia Romano fue la primera mujer árbitro de fútbol. Tenía 27 años. Logró ser reconocida después de una larga lucha que comienza en su natal Tucumán. Había nacido en el “Jardín de la República” el 26 de octubre de 1970.
Luchó por sus ideales, en un mundo en el que la mujer era totalmente discriminada y hace ya 20 años debutó dirigiendo a Victoriano Arenas y Muñiz.
Desde aquel ya lejano 4 de abril de 1997, mucho camino se ha recorrido en el reconocimiento de la labor de la mujer dentro del fútbol.
La Fifa ya lo reconoce como una práctica oficial que tiene su campeonato mundial de selecciones y en la Asociación del Fútbol Argentino hace más de una década que el fútbol femenino se incorporó al calendario nacional.
En la Liga Regional de Fútbol de Río Cuarto, desde la Escuela de Árbitros “Agustín Ángel Basso”, de a poco se fueron sumando mujeres a las clases y comenzaron a ser una imagen habitual en los torneos de divisiones juveniles e infantiles los sábados, después saltaron a la divisional Ascenso y hoy ya disputan un lugar para ser número 1 en la designación para la temporada 2018 en el certamen superior.
Al Federal C
Sin dudas que el torneo Federal C que organiza el Consejo Federal del Fútbol Argentino es la base de la pirámide competitiva que tienen los clubes del interior del país que son indirectamente afiliados a la AFA.
Es en este certamen en el que dos jóvenes árbitros nacidas en el fragor deportivo de la Liga Regional de Fútbol de Río Cuarto saltaron a la consideración de jugadores, cuerpo técnicos, dirigentes, trabajadores de prensa, quienes comenzaron a realizar sus evaluaciones.
María Belén Bevilacqua (25 años) y María Florencia Arizmendi (30 años) tuvieron en esta temporada el salto a ser designadas por el Colegio de Árbitros del Consejo Federal del Fútbol Argentino después de haber sido propuestas en la tabla de méritos de la Liga Regional de Fútbol de Río Cuarto.
María Belén Bevilacqua, quien se desempeñó el viernes como asistente número 2 en el partido entre Alberdi y Toro Club, comenzó a dirigir a los 17 años, en las divisiones formativas de la Liga Regional.
Su debut en Primera División B fue a los 19 años, también en cancha de Centro Cultural Alberdi, donde le tocó ser la jueza principal del cotejo entre Confraternidad de Sampacho y San Cayetano.
Llegó a la Primera División A a los 20 años en el partido entre Sportivo Municipal y Atlético Sampacho y cuatro años más tarde pasó a ser árbitro asistente nacional impartiendo justicia en el año 2017 en el partido entre Defensores del Oeste de San Luis y El Trapiche.
“Lo más lindo es poder conjugar mis dos carreras. Además de árbitro nacional soy profesora de Educación Especial. Poder dirigir a sordos o amputados es lo más lindo y gratificante”, contó en diálogo con FC.
Reconoce que sufre insultos en la cancha y que la denigran por ser mujer. Pero también resalta que el hecho de ser mujer también genera mucho respeto en otros. “Se dan los dos extremos”.
“Es habitual que te digan muchos piropos mientras una dirige y eso es lindo, pero también está lo otro que es ofensivo”, completó.
En tanto, para María Florencia Arizmendi, ser árbitro de fútbol llegó después de haber jugado esta disciplina deportiva en su Hernando natal. Lo hizo en la Liga Villamariense, y cuando recaló en Río Cuarto comenzó hace 10 años a estudiar en el Colegio para llegar a ser hoy una de las mujeres consideradas en el arbitraje nacional.
“Los compañeros árbitros son excelentes. Muy respetuosos, nos dan nuestro lugar y siempre nos apoyan en nuestras decisiones. Para los hombres es muy difícil entender que nosotras podemos ser árbitros, cumplir nuestro rol y hacerlo de la misma manera o mejor que un hombre. Ese cambio cultural es difícil, pero estamos felices porque nos llegan las designaciones”, destacó Florencia.
Cabe resaltar que en el actual Federal C, la terna de Resistencia, Chaco, integrada por Mariana Dure, Laura Studer y Sabrina Cristaldo dirigieron el partido entre Pabellón Argentina de Las Palmas (Chaco) y Recreativo Toba de General San Martín, por una de las zonas de la Región Norte.
“Trato de no escuchar los gritos o palabras que llegan desde fuera del campo de juego. Me concentro en mi tarea. ‘Andá a lavar los platos’ ya es parte del folclore, mal interpretado, que tiene el fútbol hacia nosotras. Esperamos poder continuar en esta profesión y seguir ascendiendo en cuanto a los arbitrajes”, destacó.
Para Belén y Florencia, cada fin de semana ya es habitual preparar el bolso, poner toda la indumentaria y no olvidar las tres casacas con los colores que defienden: negra, verde flúor o naranja flúor.
Saben que llegan al estadio y ninguna de las personas que forma parte del espectáculo las alentarán, solamente sus convicciones, su sabiduría, conocimiento y temple les otorgarán la calificación al término del partido.
Como son mujeres, los ojos “machistas” siempre observan mucho más en cada detalle cuando levantan la bandera o hacen sonar su silbato.
Son felices con esta actividad, que la complementan con sus tareas habituales. Se han integrado a un mundo como el fútbol, en el que ya se han ganado su lugar.
La modernización y la modificación de pensamiento y el sentido igualitario del hombre y la mujer en distintos ámbitos hicieron que, primero como jugadoras y segundo como árbitros, la Asociación del Fútbol Argentino comenzara a darle lugar dentro de un ambiente sumamente “machista”, en el que los códigos y tradiciones continúan siendo moneda corriente. Esto fue hace veinte años.
Florencia Romano fue la primera mujer árbitro de fútbol. Tenía 27 años. Logró ser reconocida después de una larga lucha que comienza en su natal Tucumán. Había nacido en el “Jardín de la República” el 26 de octubre de 1970.
Luchó por sus ideales, en un mundo en el que la mujer era totalmente discriminada y hace ya 20 años debutó dirigiendo a Victoriano Arenas y Muñiz.
Desde aquel ya lejano 4 de abril de 1997, mucho camino se ha recorrido en el reconocimiento de la labor de la mujer dentro del fútbol.
La Fifa ya lo reconoce como una práctica oficial que tiene su campeonato mundial de selecciones y en la Asociación del Fútbol Argentino hace más de una década que el fútbol femenino se incorporó al calendario nacional.
En la Liga Regional de Fútbol de Río Cuarto, desde la Escuela de Árbitros “Agustín Ángel Basso”, de a poco se fueron sumando mujeres a las clases y comenzaron a ser una imagen habitual en los torneos de divisiones juveniles e infantiles los sábados, después saltaron a la divisional Ascenso y hoy ya disputan un lugar para ser número 1 en la designación para la temporada 2018 en el certamen superior.
Al Federal C
Sin dudas que el torneo Federal C que organiza el Consejo Federal del Fútbol Argentino es la base de la pirámide competitiva que tienen los clubes del interior del país que son indirectamente afiliados a la AFA.
Es en este certamen en el que dos jóvenes árbitros nacidas en el fragor deportivo de la Liga Regional de Fútbol de Río Cuarto saltaron a la consideración de jugadores, cuerpo técnicos, dirigentes, trabajadores de prensa, quienes comenzaron a realizar sus evaluaciones.
María Belén Bevilacqua (25 años) y María Florencia Arizmendi (30 años) tuvieron en esta temporada el salto a ser designadas por el Colegio de Árbitros del Consejo Federal del Fútbol Argentino después de haber sido propuestas en la tabla de méritos de la Liga Regional de Fútbol de Río Cuarto.
María Belén Bevilacqua, quien se desempeñó el viernes como asistente número 2 en el partido entre Alberdi y Toro Club, comenzó a dirigir a los 17 años, en las divisiones formativas de la Liga Regional.
Su debut en Primera División B fue a los 19 años, también en cancha de Centro Cultural Alberdi, donde le tocó ser la jueza principal del cotejo entre Confraternidad de Sampacho y San Cayetano.
Llegó a la Primera División A a los 20 años en el partido entre Sportivo Municipal y Atlético Sampacho y cuatro años más tarde pasó a ser árbitro asistente nacional impartiendo justicia en el año 2017 en el partido entre Defensores del Oeste de San Luis y El Trapiche.
“Lo más lindo es poder conjugar mis dos carreras. Además de árbitro nacional soy profesora de Educación Especial. Poder dirigir a sordos o amputados es lo más lindo y gratificante”, contó en diálogo con FC.
Reconoce que sufre insultos en la cancha y que la denigran por ser mujer. Pero también resalta que el hecho de ser mujer también genera mucho respeto en otros. “Se dan los dos extremos”.
“Es habitual que te digan muchos piropos mientras una dirige y eso es lindo, pero también está lo otro que es ofensivo”, completó.
En tanto, para María Florencia Arizmendi, ser árbitro de fútbol llegó después de haber jugado esta disciplina deportiva en su Hernando natal. Lo hizo en la Liga Villamariense, y cuando recaló en Río Cuarto comenzó hace 10 años a estudiar en el Colegio para llegar a ser hoy una de las mujeres consideradas en el arbitraje nacional.
“Los compañeros árbitros son excelentes. Muy respetuosos, nos dan nuestro lugar y siempre nos apoyan en nuestras decisiones. Para los hombres es muy difícil entender que nosotras podemos ser árbitros, cumplir nuestro rol y hacerlo de la misma manera o mejor que un hombre. Ese cambio cultural es difícil, pero estamos felices porque nos llegan las designaciones”, destacó Florencia.
Cabe resaltar que en el actual Federal C, la terna de Resistencia, Chaco, integrada por Mariana Dure, Laura Studer y Sabrina Cristaldo dirigieron el partido entre Pabellón Argentina de Las Palmas (Chaco) y Recreativo Toba de General San Martín, por una de las zonas de la Región Norte.
“Trato de no escuchar los gritos o palabras que llegan desde fuera del campo de juego. Me concentro en mi tarea. ‘Andá a lavar los platos’ ya es parte del folclore, mal interpretado, que tiene el fútbol hacia nosotras. Esperamos poder continuar en esta profesión y seguir ascendiendo en cuanto a los arbitrajes”, destacó.
Para Belén y Florencia, cada fin de semana ya es habitual preparar el bolso, poner toda la indumentaria y no olvidar las tres casacas con los colores que defienden: negra, verde flúor o naranja flúor.
Saben que llegan al estadio y ninguna de las personas que forma parte del espectáculo las alentarán, solamente sus convicciones, su sabiduría, conocimiento y temple les otorgarán la calificación al término del partido.
Como son mujeres, los ojos “machistas” siempre observan mucho más en cada detalle cuando levantan la bandera o hacen sonar su silbato.
Son felices con esta actividad, que la complementan con sus tareas habituales. Se han integrado a un mundo como el fútbol, en el que ya se han ganado su lugar.
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