La película soñada por River
No habrá quién olvide el 9 de diciembre de 2018 en el Bernabéu. Un triunfo de verdad, en un partido que tuvo dentro y fuera de la cancha mucho de ficción
No vamos a olvidar el bochorno por el que pasó el fútbol argentino, antes de la final entre River y Boca, por la Copa Libertadores.
Y, entre el ridículo viaje del partido hacia Madrid, y el posterior y definitivo juego, la disputa en cancha fue extraordinaria.
Insisto en que no tapará la vergüenza organizativa y todo lo que ocurrió durante varias semanas en escritorios y medios de comunicación, pero el encuentro en sí tuvo todos los condimentos de una gran final, de una tenida histórica que quedará en el recuerdo, para bien o mal de cada uno, por los siglos de los siglos.
Me preguntaban por estas horas, algunos jóvenes colegas, si esta victoria de River borraba cuestiones como el descenso millonario ante Belgrano y otras circunstancias, que siempre determinan momentos de zozobra para la vida de un club de fútbol o de cualquier otro deporte.
Y mi respuesta fue negativa. Toda la historia, con buenas y malas, llegó para quedarse impregnada en el derrotero de cada camiseta.
Sí, es verdad que el partido más importante que han jugado en toda vida lo ganó ayer River. Y seguramente es lo único que podría cotejarse entre hinchas: "¿Qué te gustaría más, ganar la Copa en esta final o que tu rival descienda?". En eso hay una sensación que, por primera vez desde que me acuerde, River Plate tiene una carta muy fuerte para poner en la mesa de la discusión futbolera. Están la cantidad de torneos de AFA ganados, los internacionales, los choques entre sí; pero aquel descenso millonario y esta final son hitos cumbres en el folklore del fútbol. Y lo serán por siempre, salvo que ocurran cosas parecidas a futuro.
La diferencia en la labor de los técnicos quedó evidenciada, sin ser abismal.
Es que los movimientos tácticos tienen un correlato con el juego. Y en eso, Guillermo, que neutralizó de manera perfecta a River en los primeros 45 minutos, no supo y no pudo reaccionar a la hora de los cambios.
Inentendible salida de Benedetto, autor de un gran gol, y equivocada decisión de dejar fuera del banco a Cardona, como críticas respetuosas al Mellizo. Insólita irresponsabilidad en Barrios (de lo mejor de Boca en estos tiempos), ingreso de Jara para que salga Villa, de un gran primer tiempo. Y la "necesidad" de cumplir con un Gago entre algodones (Almendra debió estar entre los suplentes), y el ingreso de Tevez, tal vez tardío, si se creía que la chapa del "Apache" podía cambiar la historia.
La otra diferencia fue cómo el esfuerzo de Boca por anular el juego de River, lo dejó sin aire ni piernas a mitad de camino. Buffarini, Nández y Pablo Pérez jugaron buena parte del segundo tiempo en adelante con la lengua afuera y acalambrados.
El River desactivado en el primer tiempo por Boca sacó a Ponzio y a partir de ese cambio impensado (se trata de un líder espiritual como pocos) encontró espacios. Enzo Pérez de cinco solito, Nacho Fernández más arriba y el ingreso de Quintero para arrancar desde la mitad con la intervención arriba de Pratto y el Pity con más protagonismo, teniendo en cuenta el desgaste de Boca.
Empate del "Oso" tras gran jugada colectiva y al tiempo suplementario, que se inicia con la expulsión de Barrios. Y si Boca venía en baja en el encuentro, esto lo golpeó feo. Golazo de Quintero apenas iniciados los últimos 15 minutos y River que, con uno más (después se iría Gago, también), no lo liquidó por impericia.
Y llegó el final con Boca con el corazón en la mano meta tirar corners. River, que de defender pelotas paradas sabe poco (Boca tuvo muchas y no las aprovechó), se salvó varias veces. Mayada casi hace uno en contra y Jara le pegó al palo. La jugada final con el gol de Martínez es el cierre soñado, de una película con guión riverplatense.
Ganó River y no estuvo mal. Perdió Boca y fue digno.
A uno le parece que el plantel xeneize tiene mucho más que para ser digno. Lo mostró ante el Cruzeiro y el Palmeiras, de a ratos.
Pero ésta es una nueva historia. Es difícil de asumir para los boquenses que River lo supera desde hace un tiempo en cada cotejo importante.
Y este del domingo, con todas sus rarezas previas, fue el más importante de sus vidas. Y la ganó River. Con su "Muñeco".
Y no habrá quién olvide el 9 de diciembre de 2018 en el Bernabéu.
Un triunfo de verdad, en un partido que tuvo dentro y fuera de la cancha mucho de ficción.
Osvaldo Alfredo Wehbe
Y, entre el ridículo viaje del partido hacia Madrid, y el posterior y definitivo juego, la disputa en cancha fue extraordinaria.
Insisto en que no tapará la vergüenza organizativa y todo lo que ocurrió durante varias semanas en escritorios y medios de comunicación, pero el encuentro en sí tuvo todos los condimentos de una gran final, de una tenida histórica que quedará en el recuerdo, para bien o mal de cada uno, por los siglos de los siglos.
Me preguntaban por estas horas, algunos jóvenes colegas, si esta victoria de River borraba cuestiones como el descenso millonario ante Belgrano y otras circunstancias, que siempre determinan momentos de zozobra para la vida de un club de fútbol o de cualquier otro deporte.
Y mi respuesta fue negativa. Toda la historia, con buenas y malas, llegó para quedarse impregnada en el derrotero de cada camiseta.
Sí, es verdad que el partido más importante que han jugado en toda vida lo ganó ayer River. Y seguramente es lo único que podría cotejarse entre hinchas: "¿Qué te gustaría más, ganar la Copa en esta final o que tu rival descienda?". En eso hay una sensación que, por primera vez desde que me acuerde, River Plate tiene una carta muy fuerte para poner en la mesa de la discusión futbolera. Están la cantidad de torneos de AFA ganados, los internacionales, los choques entre sí; pero aquel descenso millonario y esta final son hitos cumbres en el folklore del fútbol. Y lo serán por siempre, salvo que ocurran cosas parecidas a futuro.
La diferencia en la labor de los técnicos quedó evidenciada, sin ser abismal.
Es que los movimientos tácticos tienen un correlato con el juego. Y en eso, Guillermo, que neutralizó de manera perfecta a River en los primeros 45 minutos, no supo y no pudo reaccionar a la hora de los cambios.
Inentendible salida de Benedetto, autor de un gran gol, y equivocada decisión de dejar fuera del banco a Cardona, como críticas respetuosas al Mellizo. Insólita irresponsabilidad en Barrios (de lo mejor de Boca en estos tiempos), ingreso de Jara para que salga Villa, de un gran primer tiempo. Y la "necesidad" de cumplir con un Gago entre algodones (Almendra debió estar entre los suplentes), y el ingreso de Tevez, tal vez tardío, si se creía que la chapa del "Apache" podía cambiar la historia.
La otra diferencia fue cómo el esfuerzo de Boca por anular el juego de River, lo dejó sin aire ni piernas a mitad de camino. Buffarini, Nández y Pablo Pérez jugaron buena parte del segundo tiempo en adelante con la lengua afuera y acalambrados.
El River desactivado en el primer tiempo por Boca sacó a Ponzio y a partir de ese cambio impensado (se trata de un líder espiritual como pocos) encontró espacios. Enzo Pérez de cinco solito, Nacho Fernández más arriba y el ingreso de Quintero para arrancar desde la mitad con la intervención arriba de Pratto y el Pity con más protagonismo, teniendo en cuenta el desgaste de Boca.
Empate del "Oso" tras gran jugada colectiva y al tiempo suplementario, que se inicia con la expulsión de Barrios. Y si Boca venía en baja en el encuentro, esto lo golpeó feo. Golazo de Quintero apenas iniciados los últimos 15 minutos y River que, con uno más (después se iría Gago, también), no lo liquidó por impericia.
Y llegó el final con Boca con el corazón en la mano meta tirar corners. River, que de defender pelotas paradas sabe poco (Boca tuvo muchas y no las aprovechó), se salvó varias veces. Mayada casi hace uno en contra y Jara le pegó al palo. La jugada final con el gol de Martínez es el cierre soñado, de una película con guión riverplatense.
Ganó River y no estuvo mal. Perdió Boca y fue digno.
A uno le parece que el plantel xeneize tiene mucho más que para ser digno. Lo mostró ante el Cruzeiro y el Palmeiras, de a ratos.
Pero ésta es una nueva historia. Es difícil de asumir para los boquenses que River lo supera desde hace un tiempo en cada cotejo importante.
Y este del domingo, con todas sus rarezas previas, fue el más importante de sus vidas. Y la ganó River. Con su "Muñeco".
Y no habrá quién olvide el 9 de diciembre de 2018 en el Bernabéu.
Un triunfo de verdad, en un partido que tuvo dentro y fuera de la cancha mucho de ficción.
Osvaldo Alfredo Wehbe