Muchos (los de Boca y River) creyeron que la fecha de la Superliga estuvo "abrigada" por la final de la Supercopa Argentina. Y puede ser, para ellos.
La fecha mostró otra vez a un Racing exultante de fútbol, de mitad hacia arriba, y a Talleres, que sigue jugando bien y espera el partido más importante de sus últimos años, el del domingo 1 de abril en La Bombonera (salvo que Boca pida cambiar, ya que juega por la Copa el 4, y a Boca nada se le niega). Y otras cuestiones más, como que parece irremediable el destino de ascenso de Olimpo, Arsenal, Temperley y Chacarita.
Ascenso que espera el pulgar arriba de la primera división para dividir las aguas de la B Nacional entre Metropolitana y del "Interior". Un retroceso. Un atropello. Pero curiosamente algo que, por ejemplo, le serviría a Estudiantes de Río Cuarto, en el caso de no lograr el ascenso directamente, y estar en la lista necesaria de "agregados" para completar el cupo.
Boca hizo un colchón de puntos importante por mérito propio, y un fixture muy favorable, en las primeras diez fechas del torneo, que se jugaron el año pasado. En lo que va del año no ha sido el mejor, ni mucho menos.
Su técnico no da respuestas y lo salvan individualidades aisladas, como Benedetto antes y Pavón ahora y siempre.
River ganó una copa nada importante, de no ser por el rival. Y la liviandad del análisis mediático que se pone a la altura de los hinchas les brinda a los de Gallardo que juegan muy mal, un crédito hasta Navidad, por lo menos.
Son horas de selección. Los partidos del viernes ante Italia, en Manchester y frente a España, el martes venidero en Madrid, son interesantes, fundamentalmente este último.
Messi en estado sublime (como siempre). Higuaín con gol. Agüero lesionado, pero bien. Icardi, que no está convocado para esta gira, hace de a cuatro. Di María levantando. Y los demás más o menos. Otamendi, digamos, como bandera del City. Y Perotti, de los menos nombrados, con un gran presente en la Roma. No muchos más en un nivel superlativo.
A pesar de ello, incluido Messi, será el "equipo" el que deba dar respuestas en el Mundial. La excepción sería que Messi sea de una vez por todas el Kempes del 78 o el Diego del 86. Messi lo ha sido en muchas ocasiones, pero a la Copa no la pudo levantar. Y si bien hay durísimos rivales, como Brasil, Alemania o Francia, no dudo en marcar al equipo de Sampaoli como uno de los candidatos, a pesar de que las apuestas no lo favorezcan.
Europa, con campeones puestos, como el Barcelona, el Bayern Munich o el Manchester City, va a dilucidar si el Nápoli puede recuperar el terreno perdido ante la Juventus, mientras se vienen cuartos de final de la Champions, la primera semana de abril, francamente apasionantes.
También la Libertadores va rodando. Y Boca sabe que es ahí en donde puede encontrar la alegría que River le quitó en Mendoza.
Es tan absurda la lectura de la "verdad" en el fútbol argentino que más de una vez se le quitó mérito a un River campeón local sólo porque Boca ganaba en América. Y ahora la taba se dio vuelta, y uno cree que aún ganando la Superliga a Boca no le cerrará la herida del 14 de junio en Cuyo.
La Libertadores es "el lugar". No lo pienso así. El hincha sí. Empujado por los medios que lo inducen a esas erróneas lecturas de alegrías y tristezas.
Pero, si en cuestiones mucho más trascendentes la gente aún cree culpables solamente a unos y formidables salvadores a otros, que son peores en muchas cosas, qué se puede esperar en el fútbol, que es casi una tontería.
Los árbitros no pasan por un buen momento. Lo de Abal en el segundo gol de River ante Belgrano fue increíble. El penal que le cometen a Reynoso de Boca en Tucumán y no cobra Herrera, más el gol anulado por un inexistente offside al equipo de Zielinski, son apenas muestras de lo que les viene sucediendo, acosados, como desde hace varios años, por la televisión, que les da la posibilidad a periodistas e hinchas de saber exactamente qué pasó, luego de varias repeticiones.
River ganó un partido en Mendoza y arregló el alma. Boca sigue arriba en el Torneo y está amargado. Racing arrasa pero no le alcanzaría para llegar en la Superliga. Talleres se ilusiona. ¿Por qué no? Enfrentará a Boca en La Bombonera en la próxima fecha y será, como manifestaba, "el" partido, en muchos años a esta parte.
La selección empieza a jugar el Mundial con los dos amistosos.
Por estos lados hay esperanza en Estudiantes de llegar a la B Nacional, para lo cual no debe dormirse en los buenos laureles conseguidos hasta aquí.
Todo tiene que ver con todo. O no.
Osvaldo Alfredo Wehbe
Ascenso que espera el pulgar arriba de la primera división para dividir las aguas de la B Nacional entre Metropolitana y del "Interior". Un retroceso. Un atropello. Pero curiosamente algo que, por ejemplo, le serviría a Estudiantes de Río Cuarto, en el caso de no lograr el ascenso directamente, y estar en la lista necesaria de "agregados" para completar el cupo.
Boca hizo un colchón de puntos importante por mérito propio, y un fixture muy favorable, en las primeras diez fechas del torneo, que se jugaron el año pasado. En lo que va del año no ha sido el mejor, ni mucho menos.
Su técnico no da respuestas y lo salvan individualidades aisladas, como Benedetto antes y Pavón ahora y siempre.
River ganó una copa nada importante, de no ser por el rival. Y la liviandad del análisis mediático que se pone a la altura de los hinchas les brinda a los de Gallardo que juegan muy mal, un crédito hasta Navidad, por lo menos.
Son horas de selección. Los partidos del viernes ante Italia, en Manchester y frente a España, el martes venidero en Madrid, son interesantes, fundamentalmente este último.
Messi en estado sublime (como siempre). Higuaín con gol. Agüero lesionado, pero bien. Icardi, que no está convocado para esta gira, hace de a cuatro. Di María levantando. Y los demás más o menos. Otamendi, digamos, como bandera del City. Y Perotti, de los menos nombrados, con un gran presente en la Roma. No muchos más en un nivel superlativo.
A pesar de ello, incluido Messi, será el "equipo" el que deba dar respuestas en el Mundial. La excepción sería que Messi sea de una vez por todas el Kempes del 78 o el Diego del 86. Messi lo ha sido en muchas ocasiones, pero a la Copa no la pudo levantar. Y si bien hay durísimos rivales, como Brasil, Alemania o Francia, no dudo en marcar al equipo de Sampaoli como uno de los candidatos, a pesar de que las apuestas no lo favorezcan.
Europa, con campeones puestos, como el Barcelona, el Bayern Munich o el Manchester City, va a dilucidar si el Nápoli puede recuperar el terreno perdido ante la Juventus, mientras se vienen cuartos de final de la Champions, la primera semana de abril, francamente apasionantes.
También la Libertadores va rodando. Y Boca sabe que es ahí en donde puede encontrar la alegría que River le quitó en Mendoza.
Es tan absurda la lectura de la "verdad" en el fútbol argentino que más de una vez se le quitó mérito a un River campeón local sólo porque Boca ganaba en América. Y ahora la taba se dio vuelta, y uno cree que aún ganando la Superliga a Boca no le cerrará la herida del 14 de junio en Cuyo.
La Libertadores es "el lugar". No lo pienso así. El hincha sí. Empujado por los medios que lo inducen a esas erróneas lecturas de alegrías y tristezas.
Pero, si en cuestiones mucho más trascendentes la gente aún cree culpables solamente a unos y formidables salvadores a otros, que son peores en muchas cosas, qué se puede esperar en el fútbol, que es casi una tontería.
Los árbitros no pasan por un buen momento. Lo de Abal en el segundo gol de River ante Belgrano fue increíble. El penal que le cometen a Reynoso de Boca en Tucumán y no cobra Herrera, más el gol anulado por un inexistente offside al equipo de Zielinski, son apenas muestras de lo que les viene sucediendo, acosados, como desde hace varios años, por la televisión, que les da la posibilidad a periodistas e hinchas de saber exactamente qué pasó, luego de varias repeticiones.
River ganó un partido en Mendoza y arregló el alma. Boca sigue arriba en el Torneo y está amargado. Racing arrasa pero no le alcanzaría para llegar en la Superliga. Talleres se ilusiona. ¿Por qué no? Enfrentará a Boca en La Bombonera en la próxima fecha y será, como manifestaba, "el" partido, en muchos años a esta parte.
La selección empieza a jugar el Mundial con los dos amistosos.
Por estos lados hay esperanza en Estudiantes de llegar a la B Nacional, para lo cual no debe dormirse en los buenos laureles conseguidos hasta aquí.
Todo tiene que ver con todo. O no.
Osvaldo Alfredo Wehbe

