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“La zona Cesarini”

Por Osvaldo Alfredo Wehbe
 
Senigallia es un pueblito de Italia cercano a Ancona. Su puerto se encuentra en la desembocadura del río Misa. Allí nació un símbolo del fútbol argentino. Uno de esos íconos que marcaron para siempre a nuestro balompié: Renato Cesarini.

El “Tano” llegó al mundo un 11 de abril de 1906 y a los nueve meses, se trasladó con su familia a la Argentina. Y su vida fue el fútbol. Se nacionalizó argentino y jugó en tiempos del amateurismo en Chacarita, Alvear (fue un club afiliado a la Asociación Argentina de Fútbol durante los años 1920 y 1930, que tenía su sede en Villa Crespo y su campo en Saavedra) y Ferro; y en Chacarita y River, ya en el profesionalismo.

Entre 1929 y 1935 se destacó en la Juventus de Italia, club con el que obtuvo cinco títulos.

Jugó para la selección argentina en los años 20 y en la italiana en los 30.

Fue Renato Cesarini, junto a Carlos Peucelle, el director técnico de La “Máquina de River”, equipo que se recita aún hoy de memoria, y que obtuvo tres campeonatos entre el 41 y el 45.

Cesarini fue un volante por derecha con mucho juego y en la Juventus convirtió 35 goles en 121 partidos. Su debut afista profesional se produjo en Chacarita Juniors en la primera fecha del torneo de 1936, cuando Chaca le ganó a Tigre, en cancha de Platense, tres a cero y él marcó uno de los goles, los otros los hizo García. Era el 5 de abril y con 29 años, Renato volvía a la Argentina, después de su exitoso paso por Italia.

Esa tarde los funebreros fueron con Bottyan; Santiá e Iribarren; Duchini, Zava y Zeballos; Roggero, Ruiz Díaz, Cesarini, José García y Barraza.

Curiosamente, ese año, el 36, el campeonato se dividió en las dos ruedas habituales, pero a su vez cada una llevaba denominación distinta. La primera fue Copa de Honor que ganó San Lorenzo y en la segunda Copa Campeonato que obtuvo River.

Para Renato Cesarini fue seguramente raro, porque jugó parte de la primera rueda para Chacarita y pasó a River, algo que estaba permitido en pleno campeonato. Jugó por última vez en Chaca en la fecha 10 y en la 16 debutó en River ante Quilmes, victoria de visitante del Millonario, tres a dos. Formó su nuevo equipo con Bosio; Vassini y Cuello; Malazzo, Rodolfi y Wergifker; Ferreiro, Cesarini, Bernabé Ferreyra, Moreno y Pedernera. Tres goles del Charro Moreno le dieron el triunfo a River.

En el partido final de la temporada entre los ganadores de la Copa de Honor y la Copa Campeonato, River derrotó a San Lorenzo cuatro a dos, en la cancha de Independiente.

Cesarini, Pedernera, Bernabé Ferreyra y Chividini en contra, los tantos del ganador; Pantó y Cantelli para los gauchos.

Al año siguiente dejaría de jugar y comenzaría una brillante carrera de técnico.

Es bueno recordar su paso por la selección argentina como jugador, en 1926: disputó dos partidos y marcó un gol. 

Los dos encuentros fueron contra Paraguay, por la Copa Chevallier Boutell, cuando él jugaba en Chacarita, en el amateurismo. El primer triunfo dos a uno con tantos de Stagnaro (jugaba en Palermo) y Felipe Cherro (Sp. Barracas) en cancha de Boca y el otro en Sportivo Barracas, también a favor, dos a uno, y uno de los goles los marcó Cesarini, el otro Villagra, jugador de Nueva Chicago.

El arquero de ese combinado era Arzeni, del club Sportsman. Tiempos de un fútbol sumamente rudimentario y disperso en la Argentina. Integró también la selección italiana en la que debutó el 25 de enero de 1931, (Italia 5-0 Francia) y jugó su último partido el 11 de febrero de 1934 (Italia 2-4 Austria).

Desarrolló luego una exitosa carrera de director técnico al dirigir, entre otros, a Banfield, Chacarita, River Plate, la Juventus (dos veces campeona italiana y una de Europa) y la Universidad Nacional Autónoma de México.

Como técnico de River, lo expresado, en la década del 40, fue responsable junto a Carlos Peucelle, de "La Máquina", uno de los mejores equipos de la historia del fútbol argentino. También dirigió a Boca (1950), entre otros.

Al retornar a River, Cesarini se dedicó especialmente a formar a los futbolistas infantiles y juveniles, y creó la famosa Escuela de River, conocida por su contenido moral, buena formación y dedicación, que se ha mantenido como un modelo.

Fue el responsable de la aparición de Enrique Omar Sívori y Norberto Menéndez. Al “Cabezón” Sívori se lo llevó a la Juventus para ser campeón dos veces del Scudetto.

Luego de su paso por México, regresó a River, en donde perdió como técnico la final de la Libertadores en Santiago de Chile (1966) frente a Peñarol, cuatro a dos.

Dirigió entre el 67 y 68, cinco encuentros a la selección argentina. Una victoria, un empate y tres derrotas.

Su primera selección fue con Gatti (debut absoluto para el Loco, que estaba en River); Manera, Miguel Ángel López (también primera vez del Zurdo que jugaba en Ferro), Albrecht y Nelson López; Savoy, Jorge Solari (Pachamé) y Ermindo Onega (Echecopar); Pardo, Fischer y Pianetti (Tarabini). Uno a uno ante Paraguay en Asunción. Gol de Pardo, de Gimnasia, para los nuestros.

Quedó para siempre la expresión "Zona Cesarini". “Sei bella come un gol al 90!”. Eso para referirse a los últimos minutos de un partido de fútbol proviene de su costumbre de hacer goles en ese momento cuando jugaba en Italia. En Roma una calle lleva su nombre.

Una escuela-club de fútbol en Rosario, fundada por Jorge "Indio" Solari en 1975, lleva su nombre. De la misma han salido jugadores como Javier Mascherano, Andrés Guglielminpietro, Javier Gandolfi, Martín Pautasso y Pablo Piatti. Renato Cesarini de Rosario jugó un par de nacionales y torneos argentinos.

Y, por cierto, está nuestro Renato Cesarini, el club del Pachacho Mariscotti y familia.

Renato Cesarini. El Tano. En canchas argentinas y europeas. Puro fútbol.



 Osvaldo Wehbe