Las 29 camisetas del Loco Abreu
El uruguayo de las mil y una anécdotas cumple 43 años de goles, fútbol y picardías
Minas es una ciudad uruguaya. Cuarenta mil habitantes y capital del departamento de Lavalleja. Un minuano famoso es Sebastián Washington Abreu. Por estas horas jugando en el equipo número 29 de su carrera, el Boston River, club oriental del barrio Bolívar, con camiseta verde y roja. Abreu tiene 42 años y una historia en el fútbol asombrosa.
El Loco Abreu. El apodo se lo pusieron en San Lorenzo porque siempre estaba con la música fuerte, era muy alegre, hacía bromas, así que a él mismo le gustaba el sobrenombre debido a que describía su personalidad.
"Tengo una particularidad: a los 16 años me tocó ser convocado a tres preselecciones de Uruguay Sub-17: la de básquet, la de fútbol y la de vóley. A la de vóley no fui porque preferí presentarme en la de básquet", señalaba en una nota hace un tiempo. “Desde los 6 años tenía cierto entusiasmo por el deporte. En mi ciudad, a principio de los 80 se estudiaba de 13 a 17 y después había que repartirse las horas con algún tipo de actividad, entrenamiento de básquet, fútbol y vóley. Al ser una ciudad chica, con una bicicleta llegabas a tiempo a todos lados. Ese ritmo lo mantuve hasta el 93, cuando tuve que tomar una decisión. Cuando Defensor Sporting fue a mi ciudad y a mi club, Nacional de Minas, me compró el pase. Ese año tuve que dejar el básquet, a pesar de estar jugando en un club profesional (Trouville), y el vóley para enfocarme y alinearme en lo que comenzaba a ser una carrera de fútbol”, agregaba Sebastián. Sus primeros pasos en cancha de 11 se dan, efectivamente, en el Club Nacional de Minas en el año 1987. En 1992 debuta para ese equipo jugando contra Olimpia de ese departamento. Su primer gol lo anota contra Las Delicias. Ese año Sebastián integra la selección juvenil de Lavalleja y en 1993 es citado por Rudi Rodríguez para integrar la selección uruguaya Sub-17 y jugar el Sudamericano de Colombia. En ese campeonato juega sólo 45 minutos en el último partido, contra Bolivia, y convierte 2 goles.
Una vez finalizado ese torneo comienza una puja entre Nacional, Defensor, Danubio y Peñarol para tener al Loco en sus divisiones formativas. Finalmente, Defensor Sporting logra hacerse de sus servicios. Abreu realiza un rápido ascenso por las divisiones inferiores del club hasta llegar a Primera. Con tan sólo un año en Quinta y medio año en Cuarta, con 18 años, a fines de julio de 1994, Abreu asciende al primer equipo. En 1996 participa en la Copa Libertadores de América y marca 6 goles. Su equipo quedó eliminado en octavos de final por la Universidad de Chile en la tanda de penales, pero la actuación de Sebastián no pasó desapercibida.
Llegaría el tiempo de San Lorenzo. Para que los argentinos lo empezáramos a conocer y disfrutar. Su debut fue ante Boca el 15 de septiembre de 1996. En la Bombonera, empate uno a uno. El Boca de Bilardo y el debut en el Ciclón de Carlos Aimar como técnico. Boca, con Navarro Montoya; Vivas, Cáceres, Dollberg y Pineda; Cagna, Basualdo y Latorre; Rambert, Guerra y Pompei. Los de Boedo, con Passet; Manusovich, Almandoz, Ruggeri y Escudero; Lezcano, Galetto, Rivadero y Basavilbaso, Abreu y Silas. Rambert, para Boca; Abreu, el gol azulgrana. Arbitró Ángel Sánchez, quien expulsó a Rivadero. Entró en el Xeneize Carrario y en San Lorenzo, Maciel, Montenegro y Tuzzio (éste, por Abreu). En sus dos etapas en el Cuervo jugaría 75 partidos y marcaría 42 goles. Y ahí empieza la lista que abrió en Defensor y San Lorenzo. La Coruña, Gremio de Porto Alegre, Tecos de México (dos veces), Nacional de Uruguay (tres etapas), Dorados de Sinaloa, Monterrey, San Luis y Tigres (todos aztecas), River (dos veces), Beitar de Jerusalén, Real Sociedad de España, Aris Salónica de Grecia, Botafogo y Figueirense en Brasil, Rosario Central, Aucas de Ecuador, Sol de América de Paraguay, Santa Tecla de El Salvador (dos etapas), Bangu de Brasil, Central Español de Uruguay, Puerto Montt, Audax Italiano y Magallanes en Chile, Río Branco en Brasil y el hoy en Boston River de su Uruguay. En River hizo 12 goles en 29 encuentros y en Rosario Central, 11 en 45. En clubes ha jugado hasta aquí 748 partidos oficiales y ha convertido 401 goles. En la selección uruguaya disputó, entre cotejos oficiales y amistosos, 74 encuentros con 33 tantos. Una “locura”, este muchacho. Hincha del “Bolso”.
El año pasado fue jugador y técnico de Santa Tecla de El Salvador, con el que ganó la copa de ese país. Ha obtenido varios campeonatos como jugador. Uno con San Lorenzo, dos con Nacional, uno con River, cuatro con Botafogo y dos con Santa Tecla.
Sus anécdotas son lindas de leer. A los 14 años escribía para un diario local y le tocó una divertida historia: “Entregué la nota a las 2 de la mañana y fue derecho a la imprenta. Era un partido de básquet y yo había sido la figura, metí como 50 puntos. Y a la vez era el periodista del diario que cubría el hecho. Terminó a las 11 de la noche, fui a mi casa, me fui haciendo las preguntas en el viaje, lo pasé en limpio en la vieja máquina de escribir y a la imprenta. Al otro día me llamó el director: ‘Nota a Sebastián Abreu firmada por Sebastián Abreu, NO VA, la próxima vez pídale a un compañero que le haga la nota o no firme, para que quede creíble’, me dijo”.
Sus “picadas” en los penales son marca registrada. En los cuartos de final del Mundial 2010, Uruguay llegó a los penales contra Ghana después de haber empatado en el partido 1 a 1. Abreu fue el encargado de tirar el último y lo picó.
Entre amarlo y matarlo estaban los celestes.
Hasta 2010 había tirado 25 penales “picados” y sólo le detuvieron dos: Hernán Cristante, de Toluca, y Diego Cavalieri, de Fluminense. Lo duro fue que, en el primero, peleaba por no descender con Tecos. “Mi análisis fue: penal sobre la hora, por el descenso, Cristante pensará que lo voy a asegurar. La piqué y me lo atajó. Me mataron. El periodismo y gente del club. La fecha siguiente decidíamos quién bajaba, si nosotros o el Puebla, y faltando 15 minutos metí un cabezazo cruzado al ángulo, ganamos 1 a 0 y nos salvamos. Me ofrecieron renovar, pero no me comí la hipocresía del futbol: si fui un ‘h de p’ una semana atrás, no puedo ser un fenómeno la siguiente. Me fui”.
El Loco Abreu. “En mi pueblo me decían ‘El Negro’ porque soy descendiente de africanos por parte de mi padre. Siempre fui el Negro Abreu, apodo que adopté con mucho cariño y orgullo”.
Ahora, además de jugar en Boston River, será la cara de un nuevo formato de entretenimiento que se estrenará en la televisión uruguaya.
Nació un 17 de octubre de 1976 y lo estamos saludando. Se lo merece.
Osvaldo Alfredo Wehbe
El Loco Abreu. El apodo se lo pusieron en San Lorenzo porque siempre estaba con la música fuerte, era muy alegre, hacía bromas, así que a él mismo le gustaba el sobrenombre debido a que describía su personalidad.
"Tengo una particularidad: a los 16 años me tocó ser convocado a tres preselecciones de Uruguay Sub-17: la de básquet, la de fútbol y la de vóley. A la de vóley no fui porque preferí presentarme en la de básquet", señalaba en una nota hace un tiempo. “Desde los 6 años tenía cierto entusiasmo por el deporte. En mi ciudad, a principio de los 80 se estudiaba de 13 a 17 y después había que repartirse las horas con algún tipo de actividad, entrenamiento de básquet, fútbol y vóley. Al ser una ciudad chica, con una bicicleta llegabas a tiempo a todos lados. Ese ritmo lo mantuve hasta el 93, cuando tuve que tomar una decisión. Cuando Defensor Sporting fue a mi ciudad y a mi club, Nacional de Minas, me compró el pase. Ese año tuve que dejar el básquet, a pesar de estar jugando en un club profesional (Trouville), y el vóley para enfocarme y alinearme en lo que comenzaba a ser una carrera de fútbol”, agregaba Sebastián. Sus primeros pasos en cancha de 11 se dan, efectivamente, en el Club Nacional de Minas en el año 1987. En 1992 debuta para ese equipo jugando contra Olimpia de ese departamento. Su primer gol lo anota contra Las Delicias. Ese año Sebastián integra la selección juvenil de Lavalleja y en 1993 es citado por Rudi Rodríguez para integrar la selección uruguaya Sub-17 y jugar el Sudamericano de Colombia. En ese campeonato juega sólo 45 minutos en el último partido, contra Bolivia, y convierte 2 goles.
Una vez finalizado ese torneo comienza una puja entre Nacional, Defensor, Danubio y Peñarol para tener al Loco en sus divisiones formativas. Finalmente, Defensor Sporting logra hacerse de sus servicios. Abreu realiza un rápido ascenso por las divisiones inferiores del club hasta llegar a Primera. Con tan sólo un año en Quinta y medio año en Cuarta, con 18 años, a fines de julio de 1994, Abreu asciende al primer equipo. En 1996 participa en la Copa Libertadores de América y marca 6 goles. Su equipo quedó eliminado en octavos de final por la Universidad de Chile en la tanda de penales, pero la actuación de Sebastián no pasó desapercibida.
Llegaría el tiempo de San Lorenzo. Para que los argentinos lo empezáramos a conocer y disfrutar. Su debut fue ante Boca el 15 de septiembre de 1996. En la Bombonera, empate uno a uno. El Boca de Bilardo y el debut en el Ciclón de Carlos Aimar como técnico. Boca, con Navarro Montoya; Vivas, Cáceres, Dollberg y Pineda; Cagna, Basualdo y Latorre; Rambert, Guerra y Pompei. Los de Boedo, con Passet; Manusovich, Almandoz, Ruggeri y Escudero; Lezcano, Galetto, Rivadero y Basavilbaso, Abreu y Silas. Rambert, para Boca; Abreu, el gol azulgrana. Arbitró Ángel Sánchez, quien expulsó a Rivadero. Entró en el Xeneize Carrario y en San Lorenzo, Maciel, Montenegro y Tuzzio (éste, por Abreu). En sus dos etapas en el Cuervo jugaría 75 partidos y marcaría 42 goles. Y ahí empieza la lista que abrió en Defensor y San Lorenzo. La Coruña, Gremio de Porto Alegre, Tecos de México (dos veces), Nacional de Uruguay (tres etapas), Dorados de Sinaloa, Monterrey, San Luis y Tigres (todos aztecas), River (dos veces), Beitar de Jerusalén, Real Sociedad de España, Aris Salónica de Grecia, Botafogo y Figueirense en Brasil, Rosario Central, Aucas de Ecuador, Sol de América de Paraguay, Santa Tecla de El Salvador (dos etapas), Bangu de Brasil, Central Español de Uruguay, Puerto Montt, Audax Italiano y Magallanes en Chile, Río Branco en Brasil y el hoy en Boston River de su Uruguay. En River hizo 12 goles en 29 encuentros y en Rosario Central, 11 en 45. En clubes ha jugado hasta aquí 748 partidos oficiales y ha convertido 401 goles. En la selección uruguaya disputó, entre cotejos oficiales y amistosos, 74 encuentros con 33 tantos. Una “locura”, este muchacho. Hincha del “Bolso”.
El año pasado fue jugador y técnico de Santa Tecla de El Salvador, con el que ganó la copa de ese país. Ha obtenido varios campeonatos como jugador. Uno con San Lorenzo, dos con Nacional, uno con River, cuatro con Botafogo y dos con Santa Tecla.
Sus anécdotas son lindas de leer. A los 14 años escribía para un diario local y le tocó una divertida historia: “Entregué la nota a las 2 de la mañana y fue derecho a la imprenta. Era un partido de básquet y yo había sido la figura, metí como 50 puntos. Y a la vez era el periodista del diario que cubría el hecho. Terminó a las 11 de la noche, fui a mi casa, me fui haciendo las preguntas en el viaje, lo pasé en limpio en la vieja máquina de escribir y a la imprenta. Al otro día me llamó el director: ‘Nota a Sebastián Abreu firmada por Sebastián Abreu, NO VA, la próxima vez pídale a un compañero que le haga la nota o no firme, para que quede creíble’, me dijo”.
Sus “picadas” en los penales son marca registrada. En los cuartos de final del Mundial 2010, Uruguay llegó a los penales contra Ghana después de haber empatado en el partido 1 a 1. Abreu fue el encargado de tirar el último y lo picó.
Entre amarlo y matarlo estaban los celestes.
Hasta 2010 había tirado 25 penales “picados” y sólo le detuvieron dos: Hernán Cristante, de Toluca, y Diego Cavalieri, de Fluminense. Lo duro fue que, en el primero, peleaba por no descender con Tecos. “Mi análisis fue: penal sobre la hora, por el descenso, Cristante pensará que lo voy a asegurar. La piqué y me lo atajó. Me mataron. El periodismo y gente del club. La fecha siguiente decidíamos quién bajaba, si nosotros o el Puebla, y faltando 15 minutos metí un cabezazo cruzado al ángulo, ganamos 1 a 0 y nos salvamos. Me ofrecieron renovar, pero no me comí la hipocresía del futbol: si fui un ‘h de p’ una semana atrás, no puedo ser un fenómeno la siguiente. Me fui”.
El Loco Abreu. “En mi pueblo me decían ‘El Negro’ porque soy descendiente de africanos por parte de mi padre. Siempre fui el Negro Abreu, apodo que adopté con mucho cariño y orgullo”.
Ahora, además de jugar en Boston River, será la cara de un nuevo formato de entretenimiento que se estrenará en la televisión uruguaya.
Nació un 17 de octubre de 1976 y lo estamos saludando. Se lo merece.
Osvaldo Alfredo Wehbe