Las aventuras de Oscar Acosta
El Bocha es uno de los referentes más importantes de la historia de Ferro. Enfrentó a Estudiantes en el primer Campeonato Nacional que disputó el Celeste en 1983
Hoy le toca otra vez a Ferro Carril Oeste. Como con Saccardi o Márcico, por ejemplo. En este sitio en el cual se combate el olvido o al menos se lo intenta.
Oscar Román Acosta, nacido en Rosario el 18 de octubre de 1964, llegó a Caballito desde la Asociación Deportiva Juan XXIII de su ciudad natal. Dicen las crónicas: “El elenco papal fue pionero en el fútbol rosarino en viajar a diferentes países de América para participar con éxito de torneos juveniles. Sin dudas, una verdadera cantera de talentos, que después trascendieron en equipos de primera división.
Nombres como los de Cristián “Kily” González, Roberto Bonano, Oscar Román Acosta, Claudio Cristofanelli, Luciano Figueroa, Lucas Bernardi, Germán Real, Patricio Graff, Daniel Quinteros, Mario Gori, Alberto Boggio, Damián Díaz, Diego Quintana, Javier Capelletti y Mauro Cetto, entre otros, formaron parte de la época dorada del club de zona oeste de Rosario.
Oscar Acosta llegó a Ferro con 16 años y formó parte del plantel que ganó el primer título del club en 1982. Fue en torneo Nacional en aquellas definiciones contra Quilmes.
Debutó en primera el 14 de marzo de ese año en un Ferro 2 Atlético Concepción de Tucumán 1. Guerrero en contra y Luis Andreuchi para el Verde y Alberto Coria de penal para los tucumanos. Su primer gol lo marcó nada menos que en el Interzonal ante Vélez, el 25 de abril, triunfo de los de Griguol, dos a uno, con tantos de él y Juárez para Ferro y Carlos Bianchi de penal para El Fortín.
Campeón, entonces con Ferro, en un equipo liderado por Rocchia, Cuper, Saccardi, Cañete, el uruguayo Jiménez y Miguel Juárez, entre otros, con la aparición ya estelar del Beto Márcico.
Al año siguiente jugó uno de los dos partidos que Ferro disputó ante Estudiantes de Río Cuarto, en el primer Nacional jugado por los celestes. En el primero, que fue el debut como local, de Estudiantes, en AFA, empataron uno a uno, goles de Tévez para el León y Cúper de penal para el Verde. Ese día no estuvo Oscar Acosta, pero sí en la segunda rueda del grupo, en Caballito, victoria de Ferro, dos a uno con tantos de Martín y Herrera, Santecchia de penal para los del Imperio. Ese día Acosta jugó de delantero en un juvenil Ferro, que tuvo en Fantaguzzi a una de sus figuras. Estudiantes fue con Rago; Walter Gómez, Acevedo, Cocimano y Burki; Santecchia, Viano y Alegre; Jorge Tévez, Cortez y Héctor Gómez. Entraron Ludueña y Carranza. Ya no era técnico Miguel Ponce y lo dirigía la “Subcomisión de fútbol”.
Ya en el equipo que obtuvo el Nacional 84, Acosta jugó mucho más. Un conjunto que se consagró en las finales ante el River de Luis Cubilla. Basigalup; Agonil, Cúper, Marchesini y Garré; Arregui, Brandoni y Cañete; Noremberg, Márcico y Gargini fueron los titulares en el segundo partido que ganaba Ferro uno a cero con baile y gol de Cañete (había ganado la ida tres a cero de visitante con tantos de Cañete, Noremberg y Márcico) y el cotejo se paró por los incidentes provocados por la gente de River que quemó una tribuna, a los 70 minutos. Acosta estuvo en el banco junto a Ferrero, Fantaguzzi, Carrizo y Fernández. Jugó en Ferro hasta 1989 marcando 37 goles en 218 partidos.
Un gran volante, de buen manejo y llegada. Pasó al Servette de Suiza en el 89 y regresó al año siguiente para formar parte del plantel de Vélez que dirigía Roberto Rogel.
Allí compartió plantel con Fillol y Falcioni de arqueros, Ruggeri, Cardozo, Almandoz, Pellegrino, Lucca, Bassedas, Mancusso, Marcelo Gómez, Gareca, el Gallego González y Flores, entre otros. Fue el torneo de las finales Ñuls-Boca, el último en el que Clausura y Apertura no estaban divididos, y debía haber un solo campeón entre los ganadores.
En una tabla general de la temporada, Vélez terminó tercero con 45 puntos junto a River y San Lorenzo y detrás de Boca y Ñuls. El Rojinegro sería el campeón.
Acosta jugó en Vélez, 28 partidos marcando 6 goles. Llegaría a fines del 91 la chance de ir a Japón, en donde jugó en ANA Yokohama, para llegar en el 92 a River.
En ese River de Passarella jugó, entre otros partidos memorables, el del “tarjetazo” de Castrilli. En ese River 0 Newell´s 5, Acosta fue el primero de los expulsados por el Sheriff. Por esa “roja” protestaron Comizzo y Fabián Basualdo y también se fueron. Y al comienzo del segundo tiempo se fue temprano a las duchas el Pipa Higuaín. River terminó con siete y soportando la goleada. Ese River del Kaiser era con Comizzo; Basualdo, Higuaín, Rivarola y Gordillo; Zapata, Claut y Acosta; Medina Bello, Ramón Díaz y Ortega. Doce cotejos en River y dos goles en ese 1992.
Pasaría a San Martín de Tucumán, equipo en el que lo dirigió Don Ángel Tulio Zoff y que fue protagonista de otro hecho inolvidable: el día del Boca campeón después de once años, en empate ante San Martín uno a uno, gol de Benetti para Boca, Solbez abrió el marcador para los de la Ciudadela. “Hay mucho de mito. Fue muy difícil el tema. No hubo plata. Hasta se dijo que hubo un auto para cada uno. Sí, teníamos un toque de River, pero no era mucho. Eso sí, al volver del entretiempo, el Beto Márcico nos dijo que no íbamos a poder salir ni en helicóptero. Con el gol de Benetti volví a vivir. Tenía ganas de abrazarlo. En el vestuario nos habían tirado zapatos y radios". Declaración de Oscar Acosta en el 2005, a La Gaceta de Tucumán.
Esa noche San Martín fue con Guillén; Mario Jiménez, Luis Moreno, Juan Carlos Barrionuevo, Pedro Robles, Gustavo Onaindia, Héctor Chazarreta (Salomón), Oscar Acosta, Raúl Roldán (Jorge López), Eduardo Juárez y Ricardo Solbes. Entre los suplentes estaba Claudio Spontón.
El muchacho rosarino de Juan XXIII jugaría luego en Banfield y Gimnasia, pasando en 1995 a la Universidad de Chile, en donde fue campeón con Jorge Socías como técnico y compartiendo plantel con el arquero Sergio Vargas, el Matador Salas, el “Huevo” Valencia, Cristian Traverso, el “Bombero” Ibáñez y Leonardo Rodríguez, entre otros.
Pasaría por Argentinos Juniors en esa misma temporada jugando 14 partidos y marcando un gol. Y luego, vuelta a Chile, a Coquimbo Unido y a Ecuador a ser campeón otra vez, ahora con Barcelona, en 1997. Lo dirigió Rubén Darío Insúa y tuvo grandes compañeros como Marcelo Morales, Anthony de Ávila, el “Diablo” Etcheverry y muy buenos jugadores ecuatorianos.
En la última fecha de la Liguilla, sólo tenían opciones de campeonar Barcelona y Deportivo Quito; el equipo “canario” se enfrentaba justamente a su único rival con opciones y necesitaba ganar por tres goles de diferencia jugando en su casa y lo logró. Jimmy Montanero, Agustín Delgado y el boliviano Marco Etcheverry marcaron para la hazaña.
Pasó nuevamente por Banfield en 98/99 y terminó en Ferro, su primer club entre el 2000 y 2001, jugando su último partido el 22 de febrero de ese año ante Defensa y Justicia, derrota, tres a dos. Grioni y Género en dos oportunidades para el Halcón, Meijide de penal y Tula para Oeste.
Oscar Román Acosta tuvo un paso por la Selección. Estuvo convocado para la Copa América 1987 jugada en la Argentina y ganada por Uruguay. Integró el plantel pero no llegó a jugar. Tenía la camiseta 8. Argentina jugó una mala Copa a pesar de llegar como Campeón del Mundo 86 en México.
Como registros de los últimos años, estaría viviendo en Suiza.
Oscar Román Acosta fue uno de esos buenos volantes del Ferro de los ochenta y participó de momentos especiales de la vida de nuestro fútbol argentino y sudamericano.
El “Bocha” Acosta. Jugaba bien. Muy bien. Busquen si no, en las redes, el golazo que en 1983, jugando para Ferro, le hizo a River. Servirá para ratificar lo que aquí está escrito.
Osvaldo Alfredo Wehbe
Oscar Román Acosta, nacido en Rosario el 18 de octubre de 1964, llegó a Caballito desde la Asociación Deportiva Juan XXIII de su ciudad natal. Dicen las crónicas: “El elenco papal fue pionero en el fútbol rosarino en viajar a diferentes países de América para participar con éxito de torneos juveniles. Sin dudas, una verdadera cantera de talentos, que después trascendieron en equipos de primera división.
Nombres como los de Cristián “Kily” González, Roberto Bonano, Oscar Román Acosta, Claudio Cristofanelli, Luciano Figueroa, Lucas Bernardi, Germán Real, Patricio Graff, Daniel Quinteros, Mario Gori, Alberto Boggio, Damián Díaz, Diego Quintana, Javier Capelletti y Mauro Cetto, entre otros, formaron parte de la época dorada del club de zona oeste de Rosario.
Oscar Acosta llegó a Ferro con 16 años y formó parte del plantel que ganó el primer título del club en 1982. Fue en torneo Nacional en aquellas definiciones contra Quilmes.
Debutó en primera el 14 de marzo de ese año en un Ferro 2 Atlético Concepción de Tucumán 1. Guerrero en contra y Luis Andreuchi para el Verde y Alberto Coria de penal para los tucumanos. Su primer gol lo marcó nada menos que en el Interzonal ante Vélez, el 25 de abril, triunfo de los de Griguol, dos a uno, con tantos de él y Juárez para Ferro y Carlos Bianchi de penal para El Fortín.
Campeón, entonces con Ferro, en un equipo liderado por Rocchia, Cuper, Saccardi, Cañete, el uruguayo Jiménez y Miguel Juárez, entre otros, con la aparición ya estelar del Beto Márcico.
Al año siguiente jugó uno de los dos partidos que Ferro disputó ante Estudiantes de Río Cuarto, en el primer Nacional jugado por los celestes. En el primero, que fue el debut como local, de Estudiantes, en AFA, empataron uno a uno, goles de Tévez para el León y Cúper de penal para el Verde. Ese día no estuvo Oscar Acosta, pero sí en la segunda rueda del grupo, en Caballito, victoria de Ferro, dos a uno con tantos de Martín y Herrera, Santecchia de penal para los del Imperio. Ese día Acosta jugó de delantero en un juvenil Ferro, que tuvo en Fantaguzzi a una de sus figuras. Estudiantes fue con Rago; Walter Gómez, Acevedo, Cocimano y Burki; Santecchia, Viano y Alegre; Jorge Tévez, Cortez y Héctor Gómez. Entraron Ludueña y Carranza. Ya no era técnico Miguel Ponce y lo dirigía la “Subcomisión de fútbol”.
Ya en el equipo que obtuvo el Nacional 84, Acosta jugó mucho más. Un conjunto que se consagró en las finales ante el River de Luis Cubilla. Basigalup; Agonil, Cúper, Marchesini y Garré; Arregui, Brandoni y Cañete; Noremberg, Márcico y Gargini fueron los titulares en el segundo partido que ganaba Ferro uno a cero con baile y gol de Cañete (había ganado la ida tres a cero de visitante con tantos de Cañete, Noremberg y Márcico) y el cotejo se paró por los incidentes provocados por la gente de River que quemó una tribuna, a los 70 minutos. Acosta estuvo en el banco junto a Ferrero, Fantaguzzi, Carrizo y Fernández. Jugó en Ferro hasta 1989 marcando 37 goles en 218 partidos.
Un gran volante, de buen manejo y llegada. Pasó al Servette de Suiza en el 89 y regresó al año siguiente para formar parte del plantel de Vélez que dirigía Roberto Rogel.
Allí compartió plantel con Fillol y Falcioni de arqueros, Ruggeri, Cardozo, Almandoz, Pellegrino, Lucca, Bassedas, Mancusso, Marcelo Gómez, Gareca, el Gallego González y Flores, entre otros. Fue el torneo de las finales Ñuls-Boca, el último en el que Clausura y Apertura no estaban divididos, y debía haber un solo campeón entre los ganadores.
En una tabla general de la temporada, Vélez terminó tercero con 45 puntos junto a River y San Lorenzo y detrás de Boca y Ñuls. El Rojinegro sería el campeón.
Acosta jugó en Vélez, 28 partidos marcando 6 goles. Llegaría a fines del 91 la chance de ir a Japón, en donde jugó en ANA Yokohama, para llegar en el 92 a River.
En ese River de Passarella jugó, entre otros partidos memorables, el del “tarjetazo” de Castrilli. En ese River 0 Newell´s 5, Acosta fue el primero de los expulsados por el Sheriff. Por esa “roja” protestaron Comizzo y Fabián Basualdo y también se fueron. Y al comienzo del segundo tiempo se fue temprano a las duchas el Pipa Higuaín. River terminó con siete y soportando la goleada. Ese River del Kaiser era con Comizzo; Basualdo, Higuaín, Rivarola y Gordillo; Zapata, Claut y Acosta; Medina Bello, Ramón Díaz y Ortega. Doce cotejos en River y dos goles en ese 1992.
Pasaría a San Martín de Tucumán, equipo en el que lo dirigió Don Ángel Tulio Zoff y que fue protagonista de otro hecho inolvidable: el día del Boca campeón después de once años, en empate ante San Martín uno a uno, gol de Benetti para Boca, Solbez abrió el marcador para los de la Ciudadela. “Hay mucho de mito. Fue muy difícil el tema. No hubo plata. Hasta se dijo que hubo un auto para cada uno. Sí, teníamos un toque de River, pero no era mucho. Eso sí, al volver del entretiempo, el Beto Márcico nos dijo que no íbamos a poder salir ni en helicóptero. Con el gol de Benetti volví a vivir. Tenía ganas de abrazarlo. En el vestuario nos habían tirado zapatos y radios". Declaración de Oscar Acosta en el 2005, a La Gaceta de Tucumán.
Esa noche San Martín fue con Guillén; Mario Jiménez, Luis Moreno, Juan Carlos Barrionuevo, Pedro Robles, Gustavo Onaindia, Héctor Chazarreta (Salomón), Oscar Acosta, Raúl Roldán (Jorge López), Eduardo Juárez y Ricardo Solbes. Entre los suplentes estaba Claudio Spontón.
El muchacho rosarino de Juan XXIII jugaría luego en Banfield y Gimnasia, pasando en 1995 a la Universidad de Chile, en donde fue campeón con Jorge Socías como técnico y compartiendo plantel con el arquero Sergio Vargas, el Matador Salas, el “Huevo” Valencia, Cristian Traverso, el “Bombero” Ibáñez y Leonardo Rodríguez, entre otros.
Pasaría por Argentinos Juniors en esa misma temporada jugando 14 partidos y marcando un gol. Y luego, vuelta a Chile, a Coquimbo Unido y a Ecuador a ser campeón otra vez, ahora con Barcelona, en 1997. Lo dirigió Rubén Darío Insúa y tuvo grandes compañeros como Marcelo Morales, Anthony de Ávila, el “Diablo” Etcheverry y muy buenos jugadores ecuatorianos.
En la última fecha de la Liguilla, sólo tenían opciones de campeonar Barcelona y Deportivo Quito; el equipo “canario” se enfrentaba justamente a su único rival con opciones y necesitaba ganar por tres goles de diferencia jugando en su casa y lo logró. Jimmy Montanero, Agustín Delgado y el boliviano Marco Etcheverry marcaron para la hazaña.
Pasó nuevamente por Banfield en 98/99 y terminó en Ferro, su primer club entre el 2000 y 2001, jugando su último partido el 22 de febrero de ese año ante Defensa y Justicia, derrota, tres a dos. Grioni y Género en dos oportunidades para el Halcón, Meijide de penal y Tula para Oeste.
Oscar Román Acosta tuvo un paso por la Selección. Estuvo convocado para la Copa América 1987 jugada en la Argentina y ganada por Uruguay. Integró el plantel pero no llegó a jugar. Tenía la camiseta 8. Argentina jugó una mala Copa a pesar de llegar como Campeón del Mundo 86 en México.
Como registros de los últimos años, estaría viviendo en Suiza.
Oscar Román Acosta fue uno de esos buenos volantes del Ferro de los ochenta y participó de momentos especiales de la vida de nuestro fútbol argentino y sudamericano.
El “Bocha” Acosta. Jugaba bien. Muy bien. Busquen si no, en las redes, el golazo que en 1983, jugando para Ferro, le hizo a River. Servirá para ratificar lo que aquí está escrito.
Osvaldo Alfredo Wehbe